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Marc Perrenoud Trio: Logo (El Intruso)

Por Marcelo Morales



Mib, Flightcase, Logoglace, Solar, Blue in Green, Emira, Alone Together, Nax, You and the Night and the Music

 

Músicos:
Marc Perrenoud: piano
Marco Müller: contrabajo
Cyril Regamey: batería

 

BlueArt Records, 2009

Calificación: Está muy bien

La ginebra es una bebida alcohólica transparente de alta graduación que se obtiene por destilación de diferentes cereales y se aromatiza con bayas de enebro. Aclaraciones: el enebro es un arbusto de la familia de las cupresáceas, de tres a cuatro metros de altura, con tronco ramoso, copa espesa, hojas lineales de tres en tres, rígidas, punzantes, blanquecinas por la cara superior y verdes por el margen y el envés, flores en amentos axilares, escamosas, de color pardo rojizo, y por frutos bayas elipsoidales o esféricas de cinco a siete milímetros de diámetro, de color negro azulado, con tres semillas casi ovaladas, pero angulosas en sus extremos. La madera es rojiza, fuerte y olorosa. Y las bayas son frutos carnosos con semillas rodeadas de pulpa (ejemplos cotidianos: tomate y uva).

La ginebra se originó en los Países Bajos durante el siglo 17 y parece que la inventó Franciscus Sylvius (19-614-1672), también conocido como Franz De La Boe, médico anatomista y científico alemán pero que desarrolló su labor íntegramente en Holanda. Hay quienes sostienen que el gin y la ginebra son lo mismo. Y hay quienes sostienen todo lo contrario. Tarea para el hogar.
Lo cierto es que el bueno de Sylvius estaba intentando obtener un remedio para los cálculos biliares y afecciones renales mezclando alcohol obtenido de cebada, centeno y maíz con las mencionadas bayas de enebro. A la cuarta catadura, dicen que el doctor, alemán de nacimiento y holandés por elección, comenzó a balbucear en guaraní. Cuentan que lo encontraron abrazado y confesándole su amor a un palo borracho mientras lloriqueaba a moco tendido por no ser correspondido.
No menos cierto es que la ginebra gozó de gran popularidad en Inglaterra debido a que, en un principio, su costo era inferior a otras bebidas alcohólicas. Los ingleses, dicho académicamente, se fueron de mambo y obligaron (bueno… es un decir…) a que la reina María declarara un impuestazo padre que era solamente sobrellevable… estando beodo.

En la Argentina la ginebra acompañó a los gauchos, desde el Martín Fierro para acá y hacia allá. Con respecto a este tema, en una nota publicada en el diario argentino La Nación, Emilse Pizarro comenta que “el alto consumo de alcohol, sobre todo, ginebra holandesa, es un dato de asociación con la cárcel”. Emilio P. Corbiere, en el libro El Gaucho -desde su origen hasta nuestros días- (Editorial Renacimiento) escribe: “…entre trago y trago de ginebra, la bebida predilecta del país”.
Pero se ve que el alcohol me ha llevado por caminos erráticos, ya que en realidad quería, intentaba, referirme a otra Ginebra, más específicamente a una ciudad situada en Suiza, la segunda en importancia después de Zurich. No se pongan contentos de antemano: no mostraremos nuestra erudición aquí hablando de esta Ginebra. No quiero que usted termine embebido en el tema.

Ocurre que allí nació, en 1981, el pianista Marc Perrenoud. Se inició en las teclas a los 6 años. Con apenas 20, comenzó a tocar en numerosas bandas de jazz de Suiza, Francia y Alemania, participando además en diversos festivales: Montreux Jazz, Estival Jazz Lugano, Bern International Jazz, Onze + Contrebande Jazz, Sunside, La Défense, Cairo Opera House, Madajazzcar y también anduvo mostrando lo suyo por Buenos Aires.
Obtuvo el Montreux Jazz Chrysler Award en 2003, el Friedlwald Grant (Zurich) en 2005 y el premio al mejor solista en el International Bern Festival (2006). Un año después le otorgan la beca Patino. En la actualidad, Perrenoud centra su actividad en tres proyectos diferentes: un dúo con el baterista Sylvain Ghio, Seven Pianos (obviamente, un combo de siete pianistas) y el Marc Perrenoud Trio, con el que editara Logo en 2008 y que fuera editado originalmente por el sello alemán Neuklang.

Y mire usted lo que son las cosas… el sello rosarino BlueArt no ha tenido mejor ocurrencia que editar dicho álbum en la Argentina. Que entre tanta reedición y escasez de propuestas originales y músicos nuevos, se celebra sobremanera. Esto, mucho más allá de quién se trate, de cómo nos resulte el disco, de si la propuesta nos acomoda o no. Lo que nos contenta, en estos tiempos más que antes, es poder tener acceso a músicos a los que, de otra manera, ni de cerca. Y no me vengan con Internet, mp3 o cuestiones por el estilo. Un disco (CD, en este caso) es un disco. Lo demás… ¿lo sabes tú?

Logo es el primer álbum que Perrenoud graba con su trío. En él alterna temas propios (cinco) con composiciones de Miles Davis (dos) y el tandem Dietz/Schwartz (también dos). Sus compañeros también son líderes o co-líderes y participan de numerosos proyectos. Nos referimos al contrabajista Marco Müller y al baterista Cyril Regamey.
El disco da comienzo con una composición del ginebrino, Mib. El contenido groove del baterista Regamey, en buena concordancia con el contrabajista Müller, le ofrecen terreno fértil a Perrenoud para que desarrolle una melodía con ciertos ribetes pop. El trío suena relajado, como con la premisa de que el álbum recién comienza y ya habrá tiempo para más. La base va tomando un mayor protagonismo y Perrenoud desarrolla su solo con buen gusto y algún que otro cliché. Interesante interacción en el trío que ofrece, además, un correcto solo de Müller y un breve y atractivo momento de Regamey hacia el final.
El straight ahead se hace presente en todo su esplendor en Flightcase. Suenan sólidos, bien complementados y con llamativa precisión. El sendero transitado aquí no es nuevo; no obstante, permite apreciar la muy buena digitación de Perrenoud, que además acelera cuando debe hacerlo y se llama a silencio cuando la ocasión lo requiere. Resulta, eso sí, innecesario el solo del baterista Regamey. Que no es malo ni mucho menos, simplemente innecesario.

Logoglace, una intimista balada es, además, la composición más larga del CD. Toma singular relevancia aquí el tratamiento que Regamey le brinda a sus tambores y el aceitado sostén de Müller. Perrenoud comienza a mostrar, de verdad, que tiene con qué. Y que lo que tiene no es poco. Se sugiere cierto aire flamenco y hasta judaico. Escribimos “se sugiere”. Nuevamente el pianista cede protagonismo y la posta la toma el (debemos decirlo) bueno de Müller en un solo que no peca de efectista y que está en todo momento en concordancia con lo propuesto compositivamente. Un gran momento.

Llega la primera de las composiciones de Miles Davis, Solar, con un tratamiento despojado, sustentado por un trabajo de la base rítmica que recuerda (y mucho) a The Bad Plus. Perrenoud solea en sintonía para que, entonces, la relectura tenga sentido. Que además va ganando en contundencia de manera natural y ofreciendo un muy buen trabajo del pianista con su mano izquierda.
Blue in Green, también de Davis (¿o de Bill Evans?), cuenta con una versión excesivamente respetuosa y con el espíritu de Bill Evans (más que el del morocho MD) sobrevolando indisimuladamente.

Emira marca el retorno a las composiciones de Perrenoud y parece que hay que estar prestos y atentos. La tentación por subir el volumen se hace presente y no parece andar con ganas de desaparecer así nomás. La buena composición (que vuelve a coquetear con el flamenco y el judaísmo) refleja una vez más que el trío se conoce de perlas y que el reparto de egos es parejo.Alone Together, de Dietz/Schwartz, es aquí una balada convencional a pesar del contrabajo con arco de Müller. Nada que nos encante demasiado en esta versión previsible. Nax, de Perrenoud, es la pieza más breve de Logo, tocada a una velocidad que hace recordar al Cornelius Claudio Kreusch de Black Mud Sound. Menos de tres minutos precisos, contundentes y atractivos.

El álbum finaliza con You and the Night and the Music. Agradable sorpresa. El standard es transformado en un bolero, con un soberbio trabajo percusivo de Regamey, muy bien secundado por Müller y un Perremoud que bien puede hacernos creer que ha nacido en Cuba. Exquisitez, elegancia, belleza. Notable manera de cerrar un disco. Pero notable de verdad.

Logo es la primera entrega discográfica de Marc Perrenoud con su trío. O sea que el camino recién comienza. Pero no se ven obstáculos insalvables como para que el trayecto no se detenga.

Y hasta dan ganas de celebrar: ¡Ginebra para todos!

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El Marc Perrenoud Trío abre el ciclo de Jazz Tour (El País Digital, Montevideo, Uruguay)

POR ALEXANDER LALUZ

El ciclo 2009 del Jazz Tour trae por primera vez a Montevideo al joven pianista Marc Perrenoud de Ginebra, Suiza. En esta presentación, que será el próximo jueves 26, a las 21 horas en la Sala Zitarrosa, Perrenoud tocará junto a su trío (Cyril Regamey, batería y Marco Müller, contrabajo) el repertorio de su último disco, Logo.

La música de este pianista ginebrino quizás no sorprenda a los jazzeros más exigentes. Su sonido se caracteriza por un virtuosismo de extrema limpieza y claridad. Esto, en realidad, no es ninguna novedad. Es poco frecuente encontrar, al menos en los circuitos internacionales de este género, instrumentistas que “toquen mal”, o que sus performances evidencien serios “vicios” técnicos.

La gran mayoría los músicos de jazz, digamos que de las últimas dos o tres generaciones, por fijar un marco absolutamente caprichoso, han hecho hecho del “academicismo” su sello distintivo. Pueden llegar a tocar una gran cantidad de notas por segundo, con envidiable calidad, y crear solos de absoluta precisión. El lado negativo de esta historia, le toca padecerlo a la creatividad: virtuosos pero sin esa chispa que encienda esa energía comunicativa capaz de conmover a la percepción (y, por qué no, a la inteligencia).

 

Pero para tranquilidad de algunos defensores del jazz contemporáneo, hay que (otra vez) reconocer excepciones. Yaron Herman, un caso, y que pudimos escuchar y sorprendernos en dos oportunidades dentro de los ciclos del Jazz Tour. Con Marc Perrenoud, el margen de sorpresa, por lo menos en su disco Logo, es algo menor. Este trabajo incluye cinco piezas suyas (Mib, Flightcase, Logoglace, Emira, Nax), más dos de Miles Davis (Solar y Blue in Green, esta última grabada en aquel prodigioso Kind of Blue), y otras dos de la coautoría de Howard Dietz y Arthur Schwartz.

Las interpretaciones son muy correctas, aunque exhiben ciertos guiños (¿inevitables?) a los moldes y esquemones que han dejado como legado las grandes escuelas del jazz. No obstante, el sonido invita a una experiencia en vivo como espacio donde seguramente la expresividad ganará temperatura.

Un año para todo el jazz

El Jazz Tour festeja este año sus diez años ininterrumpidos programando el jazz internacional en Montevideo. Como forma de festejarlo, inicia su programación con Marc Perrenoud y su trío. Para el jueves 16 de abril, será la revancha con Billy Cobhan en el Teatro Plaza. Y en septiembre tendremos a la cantante y compositora Angélique Kidjo, de Benín, África occidental, que fue varias veces nominada a los Grammy.

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Logo (Culture Jazz France)

Por label NeuKlang.

Marc PerrenoudCyril Regamey et Marco Muller, sont un bon exemple de cette modernité dépassée. Complexité harmonique, subtilité, finesse d’écriture, tout y est. L’énergie déployée est quelquefois…badplusanteESTique. Les plages lentes sont selon nous plus convaincantes. Là, le trio s’aère, s’élève et nous touche (MirBlue in green, par exemple). Mais peut-être est-on naturellement plus lyrique… et irritable quand la cadence s’accélère (l’âge ? ). Ces trois musiciens constituent un trio sans faille et démontrent à l’envi leur excellence, nous en convenons bien volontiers. Mais on est, quelquefois, légèrement gêné par la couleur binaire de la batterie qui alourdit la trame d’une musique qui ne demande qu’à s’émanciper dans la fréquentation de détails imprévisibles, dans des lointains sans apprêts où l’art de la suggestion est un authentique écho, un soupir d’aise pour l’auditeur étonné.

Quant à la quadrature du trio et sa résolution, il est indubitable que Marc Perrenoud et ses complices ajoutent une pierre à l’édifice ; “Logo” est un très bon album et l’on est curieux des projets musicaux de ce trio helvétique auquel nous nous permettons de soumettre les mots du poète, suisse lui-aussi, Philippe Jaccottet : “Il se peut que la beauté naisse quand la limite et l’illimité deviennent visibles en même temps, c’est-à-dire quand on voit des formes tout en devinant qu’elles ne disent pas tout, qu’elles ne sont pas réduites à elles-mêmes, qu’elles laissent à l’insaisissable sa part.”

 

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Tango y floklore en el piano de Joel Tortul este Viernes en el Rosa (Portal de la Provincia de Santa Fe)

 

Este viernes 24 de septiembre, el nuevo encuentro del ciclo Viernes en el Rosa tendrá como invitado a Joel Tortul Trío presentando su nuevo disco “Punto Vivo”, incluye temas clásicos y propios del tango y el folklore con una nueva estética y libertad sonora.

 

Con el piano como protagonista, la cita será para las 21.30 en la Sala Mayor del Museo Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez” (4 de enero 1510), pudiendo reservarse localidades con anticipación al 0342 4572419.

 

Los Viernes en el Rosa se enmarcan en el programa Santa Fe en Escena, del Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia.

 

 

Joel Tortul

 

Es uno de los jóvenes pianistas solistas más destacados de los últimos tiempos. Se ha presentado en los escenarios más importantes del país (Festival de Cosquín, Baradero, Festivales de Tango, entre otros) y del exterior con notable repercusión en Brasil y Chile.

 

Nacido en Fuentes (Santa Fe) interpreta con el mismo carisma y pasión tanto una pieza folklórica como una de tango, aunque últimamente impulsado por algunos maestros tangueros no quita las manos de las teclas del 2×4. Compartió actuaciones con artistas de trayectoria nacional como Federico Reschini, Aldana Moriconi, Cristian Gustafsson, Leandro Lovato, Leonel Capitano, Franco Luciani, María Volonte, Noelia Moncada, Soledad Pastorutti, Mariana Cayón, entre otros.

Su primer CD se llama “Impulso de Tango” (solo de piano). En 2009 forma Joel tortul Trío compuesto por Diego Ferreyra en contrabajo y Pablo Rodríguez en batería y percusión, debutando en el Festival Cosquín 2009.

En esta oportunidad presentará con su trío, interpretando tango y folklore con una nueva estética y libertad sonora, su nuevo disco “Punto Vivo”, en el que incluye temas clásicos y propios. Disco grabado en vivo en Noviembre de 2009 en el Auditorio Príncipe de Asturia por Estudio Corcovado Móvil, editado por el sello Blue Art Records y patrocinado por el Parque de España de Rosario.

 

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El pianista Joel Tortul presenta “punto vivo” (Télam)

 

El joven pianista y compositor Joel Tortul presentará mañana su disco “Punto vivo”, que transita las sonoridades del tango y el folclore, en el escenario porteño 36 Billares.

El concierto se realizará mañana a partir de las 21.30 en el local, ubicado en Avenida de Mayo 1265.

Tortul estará acompañado por Diego Pereyra en contrabajo y Pablo Rodríguez en batería y percusión.

El trío presentará “Punto vivo”, donde abordan obras de autores fundamentales de la música criolla como Adolfo Abalos, Juan Falú, Aníbal Troilo, más Salgán, Mores, Piazzolla y varias composiciones propias.

Tras la presentación de mañana, el trío ofrecerá conciertos el viernes en el anfiteatro municipal de Rosario, y el 6 y 7 de mayo en El Aserradero, en la misma ciudad.  

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Joel Tortul: folclore y tango, en un solo ritmo (Clarín)

Por Eduardo Slusarczuk

 

 

A los 24 años, Joel Tortul reparte su tiempo entre su Fuentes natal, en el sur santafesino, Rosario y los viajes, apoyado en el respaldo que le brindan sus dos discos editados – Impulso de tango , de solo piano, y el reciente Punto vivo , en formato de trío- y un interminable listado de presentaciones en vivo.

La rutina, a pesar de su edad, no es nueva. La decisión de estudiar piano fuera de su pueblo, allá por el año 2000, le abrió la puerta a un mundo que está en permanente expansión.

“A los 6 años empecé a tomar clases con la profesora de música de mi escuela primara, y dos años más tarde debutaba tocando la marcha nupcial en la iglesia del pueblo. Poco después, ya me llamaban de fiestas, aniversarios, peñas, y el paso siguiente fue el circuito de festivales de la zona. Sobre todo, en Casilda, en peñas”, resume el pianista, de paso por Buenos Aires.

De a poco, por las características de los sitios en los que tocaba, Tortul fue dejando de lado el repertorio de rancheras, valses, cumbias y foxtrot, y puso el foco en el folclore. “Y también me gustaba el tango”, aclara, al mismo tiempo que le adjudica esa preferencia al legado paterno.

A medida que alternaba las clases con Octavio Brunetti con el fútbol, el deporte fue perdiendo terreno frente a la música. Proceso en el que tuvo un peso decisivo la compra de su primer piano, cuando rozaba los 15, y pasaba a retiro eterno el teclado en el que había aprendido a tocar, “jugando”.

“La primera actuación con piano fue en Venado Tuerto. De pronto me encontraba con dos octavas más, con un sonido mucho mejor que el que había tenido hasta entonces, un con una reacción distinta de un público que ya me había escuchado tocar con el órgano”, recuerda el músico, que sentencia: “Un instrumento mejor te hace tocar mejor”.

¿Te costó adaptarte? Para nada. Lo que pasa es que todo lo que se aprende jugando, es interpretado por el cuerpo como algo natural. Por supuesto, después hay que ir corrigiendo cosas, mejorando cuestiones técnicas. Pero es importante tenerlo como natural desde chico.

A partir de ese momento, los certámenes previos a los festivales de Baradero y Cosquín fueron una escala anual, que lo pusieron a tiro de ambos escenarios. En el primero, su consagración fue en 2003, y repetiría un par de años más tarde en la localidad cordobesa.

“Fue algo lindísimo, porque lo esperaba desde hacía un montón”, cuenta Joel, quien asegura no haber despegado los pies de la tierra ni por un segundo. Y menos aún haber sufrido miedo escénico.

“Es que no fui de 80 personas a diez mil. Todo se fue dando de a poco. Como yo tocaba desde muy chico, se dio de manera muy natural. Crecí así”, explica.

¿Te frustraba presentarte al pre-Cosquín y no ganar? No. Era un certamen para el festival. Una instancia que veo sólo como una experiencia. Pero yo ya tenía claro que iba a ser músico, y sabía que el camino del artista no pasa por los certámenes, sino que todo dependía de mí y del público. No tanto de un jurado.

Mal podría haberle afectado entonces el silencio absoluto que mantuvo se teléfono después de pasar por un casting para alguno de los tantos certámenes tinellescos. “Fue como un juego. Lo único que recuerdo es que había una cola bárbara”, dice. En cambio, optó por estudiar. Primero con Juan Carlos Silvera, y luego con Juan Carlos Cirigliano. Así, el chico de Fuentes se acercó de modo definitorio al jazz y la música académica.

“Silvera me enseñó mucho de clásica, de música universal. Me hizo conocer a Debussy, Chopin, Beethoven. Pero no tocando, sino analizándolo. Todo lo que sabía me lo brindó para que lo aplicara a lo que yo tocaba”, dice.

Con Cirigliano, en cambio, Joel ingresó al universo de Astor Piazzolla. Y de la sonoridad sinfónica, con la que el pianista pretende ampliar el colorido de su propia música. “Ahora -anuncia-, estoy escribiendo para orquesta de cuerdas. Lo sinfónico llegará después.” Sin embargo, eso no lo distrae de su actualidad, que tiene formato de trío, y acaba de registrar enPunto vivo , un álbum en el que se codean Aníbal Troilo, Juan Falú, Piazzolla, Horacio Salgán y el propio intérprete.

Tortul reconoce la asociación del trío piano-contrabajo-batería al jazz. Sin embargo, marca diferencias. “La sonoridad jazzera la pone el trío. Pero es como sucede con el bandoneón. Lo primero que uno se imagina cuando lo escucha, es que es tango. Pero también puede ser chamamé”, ejemplifica.

Y se extiende: “Uno tiene que tener en claro adónde apunta. Mi idea es poder tocar tanto en un festival folclórico como en uno tanguero. Y poder tocar también en el exterior. Traté de darle un aire jazzero. Pero no es fusión. Hay grandes pianistas que la hacen, y muy bien. Yo no lo puedo hacer porque no toco jazz. Siempre lo he escuchado, he sacado muchas cosas, pero nunca me puse a tocar jazz”.

¿Por qué? No sé. Me pasa como con la clásica. Al tocar, hay una cuestión emocional que hace que me cueste. Entonces, prefiero arreglar una zamba con sus herramientas, pero no ir por ese territorio. Al fin de cuentas, al subir al escenario, lo que uno quiere es compartir con el público lo que a uno le gusta hacer, y le sale de adentro.

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¿Quién es?

Joel Tortul nació en la localidad de Fuentes, en 1986. Estudió con Octavio Brunetti, Mauricio Vuoto, Alexander Pannizza, Juan Carlos Silvera y Juan Carlos Cirigliano. En 2007 grabó Impulso de tango. Tocó con Leandro Lovato, Franco Luciani y María Volonté, entre otros.

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Desde la Frontera, Tango de cámara de Ezequiel Diz (EntreNotas.com.ar, la música clásica en Rosario)

 

Enmarcado en un naciente género llamado Tango de cámara, Ezequiel Diz da a luz su primer trabajo discográfico integrado en su totalidad por obras de su autoría. Desde la Frontera remite precisamente a aquel lugar en el que se entrelazan estas dos esferas musicales.

Grabado en diversos lugares de Rosario y Córdoba, entre los años 2007 y 2009, cuenta con la destacada participación de Gabriel Scampino en piano; Gabriel Leo en flauta; Néstor Mozzoni en clave; Sergio Puccini en guitarra; Aníbal Borzone en marimba; Salvador Trapani en serrucho y la Orquesta de Cámara “Artentfaltung”. 

A lo largo del recorrido de su escucha podemos notar, poco a poco, cómo se van perfilando los elementos propios del género popular y cómo se decanta su novedosa utilización, propia de una pluma formada en la academia e inspirada en el perfume de la urbe. 

Desde un aparente eclecticismo, encontramos como primera obra un “Tango” para piano solo, de carácter enérgico y netamente virtuoso; una “Sonata” para clave y flauta, en tres movimientos donde la música y gestos del barroco vuelven al presente con un moderno cincelado; “Tres piezas populares” para guitarra, aquí se aprecia desde una nostálgica melodía hasta una Fuga a 3 voces con la impronta de la guitarra clásica como fundamento. “Fantasía concertante” para piano y flauta, tomando famosas melodías de W. A. Mozart, se traza una ingeniosa obra de carácter irónico a la par que un homenaje a este gran creador; una “Canción del serrucho” para serrucho y marimba, sencilla pieza en la que se despliega la hermosura sonora de este desconocido instrumento musical, acompañado por el simple y bello timbre de la marimba y, como yapa, un registro en vivo del tercer número de su “Tres Tangos” para orquesta de cuerdas con piano, tomado de un concierto realizado en Alte Börse Leipzig, Alemania en septiembre de 2008 y bajo la dirección del Mtro. Stephan König. 

Lista de Temas 1-Tango Para piano (2002*) 
Sonata Para flauta y clave (2005). 
2- I- Tango Cantábile 3- II- Canción Barroca 4- III- Tango
Tres piezas populares Para guitarra (2005).
5- I- Tango 6- II- Cantábile Tristón 7- III- Fuga
8- Fantasía Concertante “Sobre temas de W.A. Mozart” Para flauta y piano (2006).
9- Canción del Serrucho Para serrucho y marimba (2007).
Tres Tangos Para orquesta de cuerdas y piano (2002). 

10- Nº 3 Adagio-Allegro Registro en vivo, Alte Börse Leipzig 20/09/2008 Alemania Orquesta de Cámara “Artentfaltung” Director: Stephan König.

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El tango que viene desde la frontera (Rosario/12)

Por Marisol Gentile

 

Desde la Frontera es el título del primer trabajo discográfico – integrado en su totalidad por obras de su autoría – que el joven y talentoso compositor local Ezequiel Diz ha lanzado al mercado a través del sello BlueArt Records. En el subtítulo del trabajo puede verse la leyenda “Tango de Cámara, Tangos y pico”, sin duda frases orientadoras al público interesado en adquirirlo, enmarcándolo en este naciente género, y remitiéndolo precisamente a aquel lugar en el que se entrelazan estas dos esferas musicales.

Grabado entre los años 2007 y 2009 en diversos lugares de Rosario y Córdoba, cuenta con la destacada participación de los músicos locales Gabriel Scampino en piano, Gabriel Leo en flauta, Néstor Mozzoni en clave, Sergio Puccini en guitarra y Salvador Trapani en serrucho; la participación especial del percusionista cordobés Aníbal Borzone en marimba y, como broche de oro, el registro en vivo de la Orquesta de Cámara Artentfaltung, de la ciudad alemana de Leipzig.

Ezequiel Diz plasma en sus obras un sello personal que lo identifica: el entrelazar en su música dos mundos disímiles -sólo en apariencia- como lo son el popular y el académico. Y así, de este coqueteo entre ambos, logra una estética muy particular y original, una música novedosa y estrechamente relacionada a su terruño.

Y entonces, desde un aparente eclecticismo, encontramos como primera obra del disco un “Tango” para piano solo, de carácter enérgico y netamente virtuoso; una “Sonata” para clave y flauta, en tres movimientos, donde la música y gestos del barroco vuelven al presente con un moderno cincelado; “Tres piezas populares” para guitarra (aquí se aprecia desde una nostálgica melodía hasta una Fuga a tres voces con la impronta de la guitarra clásica como fundamento).

El track 8, la “Fantasía concertante” para piano y flauta – tomando famosas melodías de W. A. Mozart- es una ingeniosa obra de carácter irónico a la par que un homenaje a este gran creador; le sigue la “Canción el serrucho” para serrucho y marimba, sencilla pieza en la que se despliega la hermosura sonora de este desconocido instrumento musical, acompañado por el particular timbre de la marimba.

Y como yapa, el último track del compacto es un registro en vivo del tercer número de su “Tres Tangos” para orquesta de cuerdas con piano, tomado de un concierto realizado en Alte Börse Leipzig, Alemania, en septiembre de 2008 y bajo la dirección del Maestro Stephan König.

¿Cómo definirías tu estética musical, tu música en sí?

-Como una música nueva que tiene en su raíz tanto de tango como de música clásica, y busca como premisa la comunicación entre los interlocutores, vale decir, compositor interprete público.

¿Considerás que tu estética musical se encuentra dentro de la llamada música contemporánea?

– La “música contemporánea” que conocemos hoy en la Argentina (que es muy diferente a Europa), señala un tipo de escritura musical que poco nos dice de nuestra identidad y nuestro terruño. Y desde esta perspectiva, yo creería que mi música no se encuentra allí. Si por “música contemporánea” entendemos una música nueva que combina novedosamente el pasado y el presente, quisiera pensar que sí. Por otra parte, la problemática sobre la relación de la música contemporánea y el público es muy compleja.

¿Cómo manejas la fusión de “música de tango” con los lenguajes mas modernos?

– En breves palabras puedo comentarte que mi música toma del tango elementos rítmicos, motívicos, y todo tipo de articulaciones y gestos propios del estilo. Y por el otro lado, tomo de la música clásica elementos armónicos – como ser la politonalidad y poliarmonía – y aspectos de la forma y la instrumentación, y desde allí realizo la fusión. Hace ya varios años que estoy trabajando en todo esto y surgió de la necesidad de poder mostrar mis obras por fuera de las salas de concierto.

¿Qué respuesta obtenés del público normalmente en tus conciertos?

– Siempre obtengo una respuesta muy favorable y elogiosa, algunos me saludan muy emocionados, lo que significa para mí haber cumplido mi mayor anhelo. El encuentro se produce mayormente en conciertos de música de cámara y conciertos de orquesta, también en ámbitos más populares de tango, que son mis preferidos.

Diz señala también que por otro lado “estoy terminado mi `Fantasía Tanguera Nº 7` para orquesta, y tengo para este año muchos conciertos en Europa y por acá también. Mis proyectos futuros son siempre seguir haciendo música, con los medios de los que dispongo”, concluyó.

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Mosalini, Gallo y Diz, alternativas para el tango instrumental (La Nación)

Por Mauro Apicella

 

Quizás alguien alguna vez se anime a escribir acerca de cómo escribir nuevo tango instrumental, evitar a Piazzolla y no morir en el intento. La música, combinada con el paso del tiempo, puede mostrar ciertas trampas. O a veces es el oído el que se queda estancado en ciertas formas y épocas que se consideran revolucionarias, modernas o vanguardistas.

De una charla como la que este cronista tuvo hace un par de semanas con Juan José Mosalini se pudo llegar (por asentimiento de ambos) a la conclusión (acertada o no) de que algunos temas de Pugliese eran mas modernos que varios de Piazzolla y que, incluso dentro del trabajo de Piazzolla, hay elementos más modernos en sus primeros conjuntos (como el octeto) que en sus últimos quintetos.

El punto no es juzgar a Piazzolla (con disfrutar de su música alcanza) sino dejarlo un poco en paz y no tomar su trabajo como parámetro. Veamos si esto es posible en un recorrida por cuatro lanzamientos del último semestre.

Mosalini acaba de editar en la Argentina un disco que grabó hace doce años en Europa con el guitarrista Leonardo Sánchez y la orquesta de cuerdas de Basse-Normandie, donde incluyó temas de Osvaldo Ruggiero, Piazzolla y una pieza propia en dos movimientos, que puede ser lo más interesante de ese CD.

 

TANGO Y BARROCO

 

Ezequiel Diz publicó por el sello Blue Art Desde la frontera-tango de cámara . El músico abre el CD con una pieza que no admite equívocos: “Tango”, se denomina y ofrece un collage de gestos y estilos. No es original. Sin embargo, ya en los siguientes tracks le imprime a su trabajo un sentido lúdico, con una fantasía, con una sonata que mezcla la música barroca con el tango y con ciertas licencias contemporáneas en una pieza para flauta y clave. Hacia el final llegan tres piezas para guitarra y tres tangos interpretados por una orquesta de cámara. Aunque no en todos los casos, por momentos su trabajo parece más enfocado a la forma y la estética abordada que al contenido (una de estas piezas está escrita para serrucho -que suena a theremin- y marimba). ¿Piazzolla? Sí, se nota su influencia, aunque en muy pequeñas dosis que no le impiden a este músico perfilarse hacia un camino propio en el futuro.

Quien aborda trabajos más conceptuales es Ramiro Gallo. A fines del último año coincidieron dos lanzamientos del violinista y compositor: su más reciente placa, Azul ciudad , y su Suite borgeana , en una grabación de su septeto con el Santa Fe Jazz Ensamble. Hay gestos de Ramiro Gallo que se reconocen en los dos CD, aunque los elementos que utiliza no sean los mismos. Además, antes de entrar en pequeños detalles de su obra, hay que reconocerle a Gallo la personalidad suficiente como para que el oyente reconozca sus composiciones, incluso cuando las escucha por primera vez. No es algo común en los compositores actualmente. Y a esa conclusión no se llega porque se trata de una trabajo que gira siempre sobre lo mismo, ya que estas dos producciones ofrecen notorias diferencias.

La grabación de la suite es un registro que retoma el espíritu con que fue estrenada esta pieza en el Lincoln Center de Nueva York, con orquesta de bronces, tras una propuesta del trompetista Wynton Marsalis. En cambio, aunque temático como el anterior, Azul ciudad es un disco que transita por las experiencias y desvelos más recientes de Gallo: tres series temáticas, algunas dedicatorias y, sobre todo, el estilo que se va puliendo cada vez más en este compositor.  

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Dos nuevas ediciones del sello rosarino BlueArt (El Ciudadano)

 

Alejandro Chiabrando es un excepcional músico de jazz nacido en Rosario. Su primer disco para BlueArt, “Green Light” (2009) ratifica por un lado su virtuosismo como saxofonista y clarinetista pero además se destaca como compositor a partir de la construcción de un lenguaje musical intenso y moderno.

“Green Light” se grabó en los estudios PBS de Peter Kontrimas enWestwood, Massachusetts con la participación de Phil Grenadier -un trompetista de amplia trayectoria, ha grabado con Anthony Braxton, acompañó a John Scofield en su gira argentina-, el sorprendente contrabajista argentino radicado en Lisboa, Demian Cabaud –ha tocado con Joe Lovano, Lee Konitz, Chris Cheek, Mark Turner- el notable pianista Leo Genovese -santafesino radicado en Estados Unidos–; y el baterista Nick Falk.

Chiabrando nació en la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina, se graduó en las carreras de clarinete en la Universidad Nacional de Rosario 1995 y en performance como saxofonista en Berklee College of Music (2003, Boston, Massachusetts), donde ha estudiado con grandes maestros y artistas como Joe Lovano, George Garzone, Eddie Tomassi, Dino Govoni, Frank Tiberi, Shannon Leclaire, Dave Santoro, entre otros.

Desde enero del 2008, Chiabrando es endorser y representante para toda América Latina y Europa de la marca de saxofones PMauriat, actuando y dando masterclases en España, Italia, Venezuela, Argentina, Taiwán, Chile, México y China.