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Joel Tortul: folclore y tango, en un solo ritmo (Clarín)

Por Eduardo Slusarczuk

 

 

A los 24 años, Joel Tortul reparte su tiempo entre su Fuentes natal, en el sur santafesino, Rosario y los viajes, apoyado en el respaldo que le brindan sus dos discos editados – Impulso de tango , de solo piano, y el reciente Punto vivo , en formato de trío- y un interminable listado de presentaciones en vivo.

La rutina, a pesar de su edad, no es nueva. La decisión de estudiar piano fuera de su pueblo, allá por el año 2000, le abrió la puerta a un mundo que está en permanente expansión.

“A los 6 años empecé a tomar clases con la profesora de música de mi escuela primara, y dos años más tarde debutaba tocando la marcha nupcial en la iglesia del pueblo. Poco después, ya me llamaban de fiestas, aniversarios, peñas, y el paso siguiente fue el circuito de festivales de la zona. Sobre todo, en Casilda, en peñas”, resume el pianista, de paso por Buenos Aires.

De a poco, por las características de los sitios en los que tocaba, Tortul fue dejando de lado el repertorio de rancheras, valses, cumbias y foxtrot, y puso el foco en el folclore. “Y también me gustaba el tango”, aclara, al mismo tiempo que le adjudica esa preferencia al legado paterno.

A medida que alternaba las clases con Octavio Brunetti con el fútbol, el deporte fue perdiendo terreno frente a la música. Proceso en el que tuvo un peso decisivo la compra de su primer piano, cuando rozaba los 15, y pasaba a retiro eterno el teclado en el que había aprendido a tocar, “jugando”.

“La primera actuación con piano fue en Venado Tuerto. De pronto me encontraba con dos octavas más, con un sonido mucho mejor que el que había tenido hasta entonces, un con una reacción distinta de un público que ya me había escuchado tocar con el órgano”, recuerda el músico, que sentencia: “Un instrumento mejor te hace tocar mejor”.

¿Te costó adaptarte? Para nada. Lo que pasa es que todo lo que se aprende jugando, es interpretado por el cuerpo como algo natural. Por supuesto, después hay que ir corrigiendo cosas, mejorando cuestiones técnicas. Pero es importante tenerlo como natural desde chico.

A partir de ese momento, los certámenes previos a los festivales de Baradero y Cosquín fueron una escala anual, que lo pusieron a tiro de ambos escenarios. En el primero, su consagración fue en 2003, y repetiría un par de años más tarde en la localidad cordobesa.

“Fue algo lindísimo, porque lo esperaba desde hacía un montón”, cuenta Joel, quien asegura no haber despegado los pies de la tierra ni por un segundo. Y menos aún haber sufrido miedo escénico.

“Es que no fui de 80 personas a diez mil. Todo se fue dando de a poco. Como yo tocaba desde muy chico, se dio de manera muy natural. Crecí así”, explica.

¿Te frustraba presentarte al pre-Cosquín y no ganar? No. Era un certamen para el festival. Una instancia que veo sólo como una experiencia. Pero yo ya tenía claro que iba a ser músico, y sabía que el camino del artista no pasa por los certámenes, sino que todo dependía de mí y del público. No tanto de un jurado.

Mal podría haberle afectado entonces el silencio absoluto que mantuvo se teléfono después de pasar por un casting para alguno de los tantos certámenes tinellescos. “Fue como un juego. Lo único que recuerdo es que había una cola bárbara”, dice. En cambio, optó por estudiar. Primero con Juan Carlos Silvera, y luego con Juan Carlos Cirigliano. Así, el chico de Fuentes se acercó de modo definitorio al jazz y la música académica.

“Silvera me enseñó mucho de clásica, de música universal. Me hizo conocer a Debussy, Chopin, Beethoven. Pero no tocando, sino analizándolo. Todo lo que sabía me lo brindó para que lo aplicara a lo que yo tocaba”, dice.

Con Cirigliano, en cambio, Joel ingresó al universo de Astor Piazzolla. Y de la sonoridad sinfónica, con la que el pianista pretende ampliar el colorido de su propia música. “Ahora -anuncia-, estoy escribiendo para orquesta de cuerdas. Lo sinfónico llegará después.” Sin embargo, eso no lo distrae de su actualidad, que tiene formato de trío, y acaba de registrar enPunto vivo , un álbum en el que se codean Aníbal Troilo, Juan Falú, Piazzolla, Horacio Salgán y el propio intérprete.

Tortul reconoce la asociación del trío piano-contrabajo-batería al jazz. Sin embargo, marca diferencias. “La sonoridad jazzera la pone el trío. Pero es como sucede con el bandoneón. Lo primero que uno se imagina cuando lo escucha, es que es tango. Pero también puede ser chamamé”, ejemplifica.

Y se extiende: “Uno tiene que tener en claro adónde apunta. Mi idea es poder tocar tanto en un festival folclórico como en uno tanguero. Y poder tocar también en el exterior. Traté de darle un aire jazzero. Pero no es fusión. Hay grandes pianistas que la hacen, y muy bien. Yo no lo puedo hacer porque no toco jazz. Siempre lo he escuchado, he sacado muchas cosas, pero nunca me puse a tocar jazz”.

¿Por qué? No sé. Me pasa como con la clásica. Al tocar, hay una cuestión emocional que hace que me cueste. Entonces, prefiero arreglar una zamba con sus herramientas, pero no ir por ese territorio. Al fin de cuentas, al subir al escenario, lo que uno quiere es compartir con el público lo que a uno le gusta hacer, y le sale de adentro.

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¿Quién es?

Joel Tortul nació en la localidad de Fuentes, en 1986. Estudió con Octavio Brunetti, Mauricio Vuoto, Alexander Pannizza, Juan Carlos Silvera y Juan Carlos Cirigliano. En 2007 grabó Impulso de tango. Tocó con Leandro Lovato, Franco Luciani y María Volonté, entre otros.

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Desde la Frontera, Tango de cámara de Ezequiel Diz (EntreNotas.com.ar, la música clásica en Rosario)

 

Enmarcado en un naciente género llamado Tango de cámara, Ezequiel Diz da a luz su primer trabajo discográfico integrado en su totalidad por obras de su autoría. Desde la Frontera remite precisamente a aquel lugar en el que se entrelazan estas dos esferas musicales.

Grabado en diversos lugares de Rosario y Córdoba, entre los años 2007 y 2009, cuenta con la destacada participación de Gabriel Scampino en piano; Gabriel Leo en flauta; Néstor Mozzoni en clave; Sergio Puccini en guitarra; Aníbal Borzone en marimba; Salvador Trapani en serrucho y la Orquesta de Cámara “Artentfaltung”. 

A lo largo del recorrido de su escucha podemos notar, poco a poco, cómo se van perfilando los elementos propios del género popular y cómo se decanta su novedosa utilización, propia de una pluma formada en la academia e inspirada en el perfume de la urbe. 

Desde un aparente eclecticismo, encontramos como primera obra un “Tango” para piano solo, de carácter enérgico y netamente virtuoso; una “Sonata” para clave y flauta, en tres movimientos donde la música y gestos del barroco vuelven al presente con un moderno cincelado; “Tres piezas populares” para guitarra, aquí se aprecia desde una nostálgica melodía hasta una Fuga a 3 voces con la impronta de la guitarra clásica como fundamento. “Fantasía concertante” para piano y flauta, tomando famosas melodías de W. A. Mozart, se traza una ingeniosa obra de carácter irónico a la par que un homenaje a este gran creador; una “Canción del serrucho” para serrucho y marimba, sencilla pieza en la que se despliega la hermosura sonora de este desconocido instrumento musical, acompañado por el simple y bello timbre de la marimba y, como yapa, un registro en vivo del tercer número de su “Tres Tangos” para orquesta de cuerdas con piano, tomado de un concierto realizado en Alte Börse Leipzig, Alemania en septiembre de 2008 y bajo la dirección del Mtro. Stephan König. 

Lista de Temas 1-Tango Para piano (2002*) 
Sonata Para flauta y clave (2005). 
2- I- Tango Cantábile 3- II- Canción Barroca 4- III- Tango
Tres piezas populares Para guitarra (2005).
5- I- Tango 6- II- Cantábile Tristón 7- III- Fuga
8- Fantasía Concertante “Sobre temas de W.A. Mozart” Para flauta y piano (2006).
9- Canción del Serrucho Para serrucho y marimba (2007).
Tres Tangos Para orquesta de cuerdas y piano (2002). 

10- Nº 3 Adagio-Allegro Registro en vivo, Alte Börse Leipzig 20/09/2008 Alemania Orquesta de Cámara “Artentfaltung” Director: Stephan König.

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El tango que viene desde la frontera (Rosario/12)

Por Marisol Gentile

 

Desde la Frontera es el título del primer trabajo discográfico – integrado en su totalidad por obras de su autoría – que el joven y talentoso compositor local Ezequiel Diz ha lanzado al mercado a través del sello BlueArt Records. En el subtítulo del trabajo puede verse la leyenda “Tango de Cámara, Tangos y pico”, sin duda frases orientadoras al público interesado en adquirirlo, enmarcándolo en este naciente género, y remitiéndolo precisamente a aquel lugar en el que se entrelazan estas dos esferas musicales.

Grabado entre los años 2007 y 2009 en diversos lugares de Rosario y Córdoba, cuenta con la destacada participación de los músicos locales Gabriel Scampino en piano, Gabriel Leo en flauta, Néstor Mozzoni en clave, Sergio Puccini en guitarra y Salvador Trapani en serrucho; la participación especial del percusionista cordobés Aníbal Borzone en marimba y, como broche de oro, el registro en vivo de la Orquesta de Cámara Artentfaltung, de la ciudad alemana de Leipzig.

Ezequiel Diz plasma en sus obras un sello personal que lo identifica: el entrelazar en su música dos mundos disímiles -sólo en apariencia- como lo son el popular y el académico. Y así, de este coqueteo entre ambos, logra una estética muy particular y original, una música novedosa y estrechamente relacionada a su terruño.

Y entonces, desde un aparente eclecticismo, encontramos como primera obra del disco un “Tango” para piano solo, de carácter enérgico y netamente virtuoso; una “Sonata” para clave y flauta, en tres movimientos, donde la música y gestos del barroco vuelven al presente con un moderno cincelado; “Tres piezas populares” para guitarra (aquí se aprecia desde una nostálgica melodía hasta una Fuga a tres voces con la impronta de la guitarra clásica como fundamento).

El track 8, la “Fantasía concertante” para piano y flauta – tomando famosas melodías de W. A. Mozart- es una ingeniosa obra de carácter irónico a la par que un homenaje a este gran creador; le sigue la “Canción el serrucho” para serrucho y marimba, sencilla pieza en la que se despliega la hermosura sonora de este desconocido instrumento musical, acompañado por el particular timbre de la marimba.

Y como yapa, el último track del compacto es un registro en vivo del tercer número de su “Tres Tangos” para orquesta de cuerdas con piano, tomado de un concierto realizado en Alte Börse Leipzig, Alemania, en septiembre de 2008 y bajo la dirección del Maestro Stephan König.

¿Cómo definirías tu estética musical, tu música en sí?

-Como una música nueva que tiene en su raíz tanto de tango como de música clásica, y busca como premisa la comunicación entre los interlocutores, vale decir, compositor interprete público.

¿Considerás que tu estética musical se encuentra dentro de la llamada música contemporánea?

– La “música contemporánea” que conocemos hoy en la Argentina (que es muy diferente a Europa), señala un tipo de escritura musical que poco nos dice de nuestra identidad y nuestro terruño. Y desde esta perspectiva, yo creería que mi música no se encuentra allí. Si por “música contemporánea” entendemos una música nueva que combina novedosamente el pasado y el presente, quisiera pensar que sí. Por otra parte, la problemática sobre la relación de la música contemporánea y el público es muy compleja.

¿Cómo manejas la fusión de “música de tango” con los lenguajes mas modernos?

– En breves palabras puedo comentarte que mi música toma del tango elementos rítmicos, motívicos, y todo tipo de articulaciones y gestos propios del estilo. Y por el otro lado, tomo de la música clásica elementos armónicos – como ser la politonalidad y poliarmonía – y aspectos de la forma y la instrumentación, y desde allí realizo la fusión. Hace ya varios años que estoy trabajando en todo esto y surgió de la necesidad de poder mostrar mis obras por fuera de las salas de concierto.

¿Qué respuesta obtenés del público normalmente en tus conciertos?

– Siempre obtengo una respuesta muy favorable y elogiosa, algunos me saludan muy emocionados, lo que significa para mí haber cumplido mi mayor anhelo. El encuentro se produce mayormente en conciertos de música de cámara y conciertos de orquesta, también en ámbitos más populares de tango, que son mis preferidos.

Diz señala también que por otro lado “estoy terminado mi `Fantasía Tanguera Nº 7` para orquesta, y tengo para este año muchos conciertos en Europa y por acá también. Mis proyectos futuros son siempre seguir haciendo música, con los medios de los que dispongo”, concluyó.

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Mosalini, Gallo y Diz, alternativas para el tango instrumental (La Nación)

Por Mauro Apicella

 

Quizás alguien alguna vez se anime a escribir acerca de cómo escribir nuevo tango instrumental, evitar a Piazzolla y no morir en el intento. La música, combinada con el paso del tiempo, puede mostrar ciertas trampas. O a veces es el oído el que se queda estancado en ciertas formas y épocas que se consideran revolucionarias, modernas o vanguardistas.

De una charla como la que este cronista tuvo hace un par de semanas con Juan José Mosalini se pudo llegar (por asentimiento de ambos) a la conclusión (acertada o no) de que algunos temas de Pugliese eran mas modernos que varios de Piazzolla y que, incluso dentro del trabajo de Piazzolla, hay elementos más modernos en sus primeros conjuntos (como el octeto) que en sus últimos quintetos.

El punto no es juzgar a Piazzolla (con disfrutar de su música alcanza) sino dejarlo un poco en paz y no tomar su trabajo como parámetro. Veamos si esto es posible en un recorrida por cuatro lanzamientos del último semestre.

Mosalini acaba de editar en la Argentina un disco que grabó hace doce años en Europa con el guitarrista Leonardo Sánchez y la orquesta de cuerdas de Basse-Normandie, donde incluyó temas de Osvaldo Ruggiero, Piazzolla y una pieza propia en dos movimientos, que puede ser lo más interesante de ese CD.

 

TANGO Y BARROCO

 

Ezequiel Diz publicó por el sello Blue Art Desde la frontera-tango de cámara . El músico abre el CD con una pieza que no admite equívocos: “Tango”, se denomina y ofrece un collage de gestos y estilos. No es original. Sin embargo, ya en los siguientes tracks le imprime a su trabajo un sentido lúdico, con una fantasía, con una sonata que mezcla la música barroca con el tango y con ciertas licencias contemporáneas en una pieza para flauta y clave. Hacia el final llegan tres piezas para guitarra y tres tangos interpretados por una orquesta de cámara. Aunque no en todos los casos, por momentos su trabajo parece más enfocado a la forma y la estética abordada que al contenido (una de estas piezas está escrita para serrucho -que suena a theremin- y marimba). ¿Piazzolla? Sí, se nota su influencia, aunque en muy pequeñas dosis que no le impiden a este músico perfilarse hacia un camino propio en el futuro.

Quien aborda trabajos más conceptuales es Ramiro Gallo. A fines del último año coincidieron dos lanzamientos del violinista y compositor: su más reciente placa, Azul ciudad , y su Suite borgeana , en una grabación de su septeto con el Santa Fe Jazz Ensamble. Hay gestos de Ramiro Gallo que se reconocen en los dos CD, aunque los elementos que utiliza no sean los mismos. Además, antes de entrar en pequeños detalles de su obra, hay que reconocerle a Gallo la personalidad suficiente como para que el oyente reconozca sus composiciones, incluso cuando las escucha por primera vez. No es algo común en los compositores actualmente. Y a esa conclusión no se llega porque se trata de una trabajo que gira siempre sobre lo mismo, ya que estas dos producciones ofrecen notorias diferencias.

La grabación de la suite es un registro que retoma el espíritu con que fue estrenada esta pieza en el Lincoln Center de Nueva York, con orquesta de bronces, tras una propuesta del trompetista Wynton Marsalis. En cambio, aunque temático como el anterior, Azul ciudad es un disco que transita por las experiencias y desvelos más recientes de Gallo: tres series temáticas, algunas dedicatorias y, sobre todo, el estilo que se va puliendo cada vez más en este compositor.  

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Dos nuevas ediciones del sello rosarino BlueArt (El Ciudadano)

 

Alejandro Chiabrando es un excepcional músico de jazz nacido en Rosario. Su primer disco para BlueArt, “Green Light” (2009) ratifica por un lado su virtuosismo como saxofonista y clarinetista pero además se destaca como compositor a partir de la construcción de un lenguaje musical intenso y moderno.

“Green Light” se grabó en los estudios PBS de Peter Kontrimas enWestwood, Massachusetts con la participación de Phil Grenadier -un trompetista de amplia trayectoria, ha grabado con Anthony Braxton, acompañó a John Scofield en su gira argentina-, el sorprendente contrabajista argentino radicado en Lisboa, Demian Cabaud –ha tocado con Joe Lovano, Lee Konitz, Chris Cheek, Mark Turner- el notable pianista Leo Genovese -santafesino radicado en Estados Unidos–; y el baterista Nick Falk.

Chiabrando nació en la ciudad de Rosario, Santa Fe, Argentina, se graduó en las carreras de clarinete en la Universidad Nacional de Rosario 1995 y en performance como saxofonista en Berklee College of Music (2003, Boston, Massachusetts), donde ha estudiado con grandes maestros y artistas como Joe Lovano, George Garzone, Eddie Tomassi, Dino Govoni, Frank Tiberi, Shannon Leclaire, Dave Santoro, entre otros.

Desde enero del 2008, Chiabrando es endorser y representante para toda América Latina y Europa de la marca de saxofones PMauriat, actuando y dando masterclases en España, Italia, Venezuela, Argentina, Taiwán, Chile, México y China.

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“Green Light”, un CD de jazz intenso del rosarino Alejandro Chiabrando (La Capital)

 

El CD “Green Light” es un notable trabajo del saxofonista rosarino Alejandro Chiabrando que grabó en Estados Unidos y terminó editando en Argentina a través del sello BlueArt.

El disco se grabó en los estudios PBS de Peter Kontrimas en Westwood, Massachusetts, con la participación de Phil Grenadier —un trompetista de amplia trayectoria que grabó con Anthony Braxton y acompañó al guitarrista de jazz John Scofield en su gira argentina—, el contrabajista argentino radicado en Lisboa, Demian Cabaud —tocó con Joe Lovano, Lee Konitz y Mark Turner— el pianista santafesino radicado en Nueva York Leo Genovese, y el baterista Nick Falk.

“Lo grabé en 2006, cuando yo vivía en Estados Unidos”, explica Chiabrando, y luego añade: “Se me ocurrió ponerle «Green Light» al disco y a su primera canción, porque en las señales de tránsito significa hacia adelante (no detenerse), y eso tiene mucho que ver con mi postura como músico de mirar siempre hacia adelante y poner mucha energía positiva en lo que hago, además de que es un título ecológico”.

El álbum, que arranca con “Green Light” y termina con una versión alternativa del mismo título, tiene una decena de temas, y Chiabrando toca saxo tenor y clarinete. El músico reconoce influencias de George Garzone, Jerry Bergonzi, Dave Liebman y Joe Lovano, que “son gente que me abrió la cabeza y me hizo pensar a la hora de encarar un solo”. Los solos del rosarino son intensos y provisto de un sonido espeso como un buen vino borgoña. El el campo de la composición, el músico se siente identificado con músicos de jazz como el contrabajista inglés Dave Holland, Woody Shaw o Darren Barret.

Chiabrando se graduó en las carreras de clarinete en la Universidad Nacional de Rosario 1995 y en performance como saxofonista en Berklee College of Music (2003, Boston, Massachusetts), donde estudió con grandes maestros y artistas como Joe Lovano, George Garzone, Eddie Tomassi, Dino Govoni, Frank Tiberi, Shannon Leclaire y Dave Santoro.

“A la hora de grabar conté con músicos increíbles y también puse mucha atención en el estudio ya que lo grabé con Peter Kontrimas, el ingeniero de grabacion de los discos de Jerry Bergonzi, y lo masterizó Toby Mountain, que es el ingeniero que masterizó los discos de Paul Mcartney y Beach Boys”, explicó Chiabrando. “Quería darle un sonido bien vivo y abierto al disco y Toby es un experto en eso”, dijo finalmente.

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Alejandro Chiabrando presentó su primer disco en Rosario (Living Jazz)

Algo más relajado y buscando la esencia de los sesenta con la potencia posmoderna del tercer milenio, Blueart lanza “Green Light”, un disco que intenta anclarse en el lenguaje de un jazz bopeado de manera clásica. La calidez de Alejandro Chiabrando, se mixtura con el estilo angular de Genovese. El clarinete le otorga un color interesante al disco, y el sostén rítmico de Demian Cabaud en bajo y Nick Falk en batería, permiten que se sume Phil Grenadier, para interpretaciones libres e improvisaciones de una exquisita tensión

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Paula Schocrón y Marcelo Gutfraind presentan “Percepciones” (jazzclub.wordpress.com)

 

Blueart Records presenta el primer disco del cuarteto liderado por los talentosos compositores e instrumentistas Marcelo Gutfraind (guitarra) y Paula Shocron (piano) e integrado también por Carto Brandán (batería) y Julián Montauti (contrabajo), con la presencia invitada de Pablo Puntoriero (saxos).

Marcelo Gutfraind alcanza niveles de inspiración y entrega profundas.

Paula Shocron no afloja con su imaginación y energía cada vez que se le presenta la oprtunidad de tocar.
Enrique Norris

En el cuarteto que lideran está, por supuesto, el dato de la conducción compartida, pero resulta aún más significativo el hecho de que los dos instrumentos que aquí dialogan y se completan en sus funciones ocupan, en el jazz, lugares hasta cierto punto intercambiables.

Tampoco son un dato menor, en la identidad del grupo, los aportes de Carto Brandán en batería, Julián Montauti en contrabajo y, como invitado, Pablo Puntoriero en saxo tenor.
Diego Fischerman

Sobre Paula Shocron: nació en 1980, en Rosario. En dicha ciudad, el trío Fuga de Cerebros, y La Revancha, fue considerada por los medios gráficos revelación del festival de jazz local. Actualmente reside en Buenos Aires y participa de proyectos de los músicos más importantes del jazz local, tales como Luis Nacht quinteto, Dialecto Oír (junto a Juan Pablo Arredondo en guitarra y composición y Sergio Verdinelli en batería) y el grupo del baterista Pepi Taveira, entre otros. El diario La Nación la consideró Revelación de jazz del año 2004 y en 2005 obtuvo el premio Clarín en dicha categoría. Su disco de piano solo ” La Voz que te Lleva”, (Blueart Records), editado en mayo de 2005, obtuvo el aplauso unánime de la crítica especializada tanto de la Argentina como del exterior.

Sobre Marcelo Gutfraind: Guitarrista y compositor. Jefe del Departamento de Audio perceptiva de la Escuela de Música Contemporánea (EMC). Estudió en Argentina y EE.UU., con Armando Alonso, Hal Crook, Jerry Bergonzi, John Abercrombie, Mick Goodrick, Pat Metheny, Gary Peaocock, Kenny Werner, Gary Burton, Jim Hall, John Scofield. Actualmente, lidera dos formaciones: una en cuarteto con Rodrigo Domínguez , Jerónimo Carmona, y Oscar Giunta y en trío con Jerónimo Carmona y Carto Brandán . Forma parte de los proyectos de Mariano Otero, Hernán Merlo, Eleonora Eubel, Sergio Verdinelli, Pablo Ablanedo. Editó dos discos como solista: “Experimentos de ida y vuelta” y “Río Abajo” .

Sobre Shocron-Gutfraind Cuarteto: Formado en 2003, se ha presentado en los clubes de jazz más importantes de Buenos Aires, y en el Festival de Jazz Rosario 2005.

El repertorio del grupo interpreta composiciones originales.

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Primer disco de Jerry González en Argentina (Cuadernos de Jazz, España)

 

Se editó originalmente en Europa y en España llegó a ser nominado como mejor álbum de jazz para los  Premios Nacionales de la  Música. El repertorio del dúo es inagotable: desde boleros, temas clásicos del jazz latino o standards del jazz, hasta arreglos y temas originales. Eso sí, siempre eludiendo la rutina y en busca de la sorpresa.     
Federico Lechner: “Es un disco sin ningún ensayo previo, simplemente bajar las luces y pulsar REC para empezar una melodía y armar el tema de oído o ponerle al otro un papel delante y ‘¿probamos ésta?’. Prácticamente todos son primera (y única) toma, con una frescura y sinceridad nada fáciles de conseguir en un estudio. Quedan invitados a la fiesta, ojalá disfruten casi tanto como lo hicimos nosotros”.

Jerry González: “Le pasé a Federico un bolerito que tenía y lo tocamos. EraSiempre junto a ti, una pieza muy popular de Pepe Delgado que yo tocaba mucho con Fort Apache como balada de jazz. Fue el principio de todo. No lo esperaba pero me siento muy orgulloso de ello”.

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We see (Club del Disco)

 

Este bellísimo nuevo trabajo de Eduardo Elia y Cristian Andrada fue grabado en dos sesiones entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Según se lee en la gráfica interna del disco, se debe un poco aErnesto Jodos y a Adrián Iaies por el surgimiento de esta propuesta. Pavada de padrinos, consiguieron estos dos músicos formidables. Y, por otra parte, ¡qué bien respondieron a la demanda!

De Eduardo Elia estamos conociendo también su segundo disco (este es el tercero), El yang y el yang. Cristian Andrada toca el contrabajo con los dedos y con arco, pero lo cierto es que lo toca con el alma. Le saca jugo al instrumento, logrando un sonido que puede ser más profundo o más ligero, pero siempre afinado, a contracorriente de tanto chiste sobre contrabajistas que circulan por ahí…

Una de las mejores cosas de este excelente disco es la selección de los temas. Pasan revista a Duke Ellington, Thelonious Monk, Wayne Shorter y otros maestros del género, pero también hay impromptuspropios que no desentonan para nada, y que son para un instrumento solo. En un disco parejísimo y sin baches, son puntos muy altos We,de Denzel Best (track 2) y Virgo, de Shorter (track 8). We see, de Monk (track 5), también está hecho con piano solo. Podríamos pasar revista a cada track, es un trabajo sin desperdicio y que merece una atenta y repetida escucha.

Un párrafo aparte para la calidad del sonido. Grabado en la Universidad Nacional de Villa María (Córdoba) y masterizado en Nueva York por Luis Bacqué, el disco tiene un audio, considerando además que son dos instrumentos muy sensibles a la hora de microfonear, que está a primer nivel mundial.

Una joyita (una más) dentro del estupendo catálogo del sello rosarinoBlue Art. ¿Qué sería del jazz argentino, o por lo menos de su registro sonoro, sin los sellos independientes? Un disco adictivo, para dejarlo en el equipo de audio una semana entera…

Producido por Horacio Vargas y Eduardo Elia