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El Umbral presenta su ‘Laberinto’ (El Ciudadano)

 

Mariano Suárez , Luis Suárez , Carlos Pagura y Pablo Dawidowicz, es la formación actual de El Umbral

El tradicional y rosarino grupo de Jazz El Umbral, presenta su nueva producción, “Laberinto”,   el disco póstumo del notable compositor y guitarrista del grupo, Nono Belvis.  Editado por el sello local BlueArt Records, el trabajo tendrá su presentación oficial el sábado a las 21, en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, San Juan y San Martín, con entrada libre y gratuita.

El Umbral está compuesto en la actualidad por Mariano Suárez (trompeta y flugelhorn), Luis Suárez (saxo alto y flauta),  Carlos Pagura (contrabajo) y Pablo Dawidowicz:  (batería y percusión). El sexto disco de El Umbral, “Laberinto” reúne composiciones de Belvis, y de los hermanos Mariano y Luis Suárez, trompetista y saxofonista, respectivamente, de la mítica banda nacida en Rosario.

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Prensa varios medios

 

Crítica de César Pradines

 
Viernes 21 de julio de 2006

Publicado en la ed. impresa de Espectáculos del diario LA NACION
Viernes 21 de julio de 2006

En las fronteras de la melodía

Teodoro Cromberg y Acaso de los Engranajes, con Daniel Johansen en saxo soprano, Juan Pablo Arredondo en guitarra, Teodoro Cromberg en teclados y sampler, Jerónimo Carmona en contrabajo y Rodrigo Gómez en batería. 

El segundo encuentro del ciclo Fronteras, organizado por el Centro Cultural Rojas, con la presentación del grupo Acaso de los Engranajes, del compositor y pianista Teodoro Cromberg, fue una propuesta sumergida en la más absoluta militancia en la música contemporánea, de corte muy inclinado al serialismo en la línea de Anton Webern.
Una propuesta árida en cuanto a la estrictamente musical, pero abierta en cuanto a la interpretación, pues básicamente el grupo de Cromberg proviene del jazz, lo que permitió un cruce, no muy profundo en sí mismo, pero de una notable solvencia técnica.

Ocho composiciones de Cromberg en las cuales tomó ciertos patrones, por ejemplo, agrupaciones de notas efectuadas sin tempo , un “no ritmo” que el grupo cumplió ordenadamente, aunque por momentos parecían inclinados hacia algún lado, a través de un pulso o un beat, que no llegó a consumarse. Acaso de los Engranajes mostró un proyecto que tiene una concreta aproximación a la edificación de sonoridades, desprovistas de acuerdos melódicos y que apuntaría a construir un camino de tensión/relajación. La propuesta mostró ciclos sonoros, con cambiantes protagonistas que buscaron interpretar, a través de timbres e intervalos, el clima deseado. Construir y destruir, surgir y apagarse, sonido y silencio, podrían ser tres de los estados en los que la propuesta mostró una forma de expresividad, más aparente que real.

Tanto en “Partes 1” como en la composición “Acaso los engranajes” Cromberg desarrolló la denominada estrategia de improvisación y creación colectiva a través de las sonoridades, algo a lo que no es sencillo, ciertamente, encontrarle más sentido que un escalonamiento sonoro, con momentos más lúcidos por la formas, menos abstractas y más reconocibles, pero que siempre quedan en el campo de la interpretación libre.

En “Acaso…”, la propuesta se basó en agrupaciones de doce notas hechas por cada uno de los instrumentistas de manera diferente. Nada de pulsos; más bien un concatenamiento sonoro con énfasis en la combinación de este ensamble de buen nivel técnico, férreamente guiado por las partituras.

¿Cuál es la frontera de esta propuesta? Por lo escuchado, este grupo toma a músicos de jazz para desarrollar relaciones tímbricas y desatarse durante el concierto de todo pulso dominante. La propuesta, que tuvo en su final composiciones como “Inarmonicidades”, un título que habla por sí solo, o “Intervalos II”, en el cual la
composición tomó como matriz de la sonoridad los intervalos de séptima y segunda, terminó por tener un cariz estético.
César Pradines

 
 
 

La experiencia Acaso de los Engranajes

 
La relación entre la nueva música “clásica” y la música de jazz promete ser siempre fructífera, aún cuando se trate de discursos no tonales o puramente tímbricos.

“Acaso de los Engranajes” es un proyecto de Teodoro Pedro Cromberg que integra la experiencia musical diversa de sus miembros en campos estéticos que se nutren del jazz, la música “clásica-contemporánea” y la música electroacústica. Algunos de los trabajos presentados proponen técnicas compositivas y estrategias de improvisación y creación colectiva, propias de la nueva música de concierto, a músicos entrenados en las destrezas específicas del jazz. En otros, ejecuciones instrumentales apoyadas en relaciones puramente tímbricas, habituales ya en la creación musical actual, se incorporan al sampler y a pistas electroacústicas precompuestas.

Los integrantes de “Acaso de los Engranajes” son: Daniel Johansen en saxo soprano, Juan Pablo Arredondo en guitarra eléctrica, Jerónimo Carmona en contrabajo, Rodrigo Gómez en batería y Teodoro Pedro Cromberg en teclados y composición.

 
ETIQUETAS: JAZZ EXTREMO
 

MARTES, 1 DE ABRIL DE 2008

Crítica de Benjamín Domenech de El Sonidero

 
Viernes 3 de Agosto de 2007 BS.AS. | ARGENTINA

En el marco del ciclo de música electrónicaexperimental-noise, se presentará por última vez este miércoles el quinteto reunido por Teodoro Cromberg: Acaso de los engranajes.

Organizado por el baterista Rodrigo Gómez (Gordolöco Trío), el ciclo presenta características y sonidos únicos en manos de los más grandes referentes de la escena local de jazz. 

Acaso de los engranajes trabaja bajo un precepto matemático que confunde cada uno de los instrumentos, elaborando un pentagrama cronométrico, un meticuloso entreverado de sonidos. Así, la falsa simetría entre Acaso… y el free jazz parte sólo del aparente desorden de las notas que componen el sonido, de una intensidad a la que al público se invita.

El sonido que de Acaso… se desprende -y que tanto remite al New Jazz Quartet de OtomoYoshihide- tiene mucho que ver con las relaciones que entre los instrumentos se mantienen. 

Como en las composiciones de Urquiza, se trabaja en dúos dentro del quinteto: la base rítmica de Brandán-Carmona, o Cromberg (piano) y Arredondo (guitarra). Cada pareja de instrumentos sigue una propia melodía dentro de la que se alejan o se juxtaponen, como en un juego.

Muchas de las canciones abandonan -por momentos- el barroco y se abren camino a la experimentación. Las notas de la batería o de la guitarra pasan a tener menos que ver con su musicalidad que con la materialidad del instrumento. Se apunta a un mismo objetivo, a una democracia del sonido estrictamente físico o material. En ningún momento se apartan las canciones de esa intensidad a la que al público se somete. Las breves palabras de Cromberg entre tema y tema son bocanadas de aire dentro de una materia densa y atrapante que es Acaso… 

Para pocos e interesados, el conjunto crea un clima que -como se comprueba- no todos pueden resistir.
BD
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Virasoro Bar
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Discos: Tres novedades desde Rosario (Living Jazz)

La tercera propuesta de este sello, es el misterio absoluto de “Acaso los engranajes” o “El proyecto Teo Cromberg”. Como una suerte de novela de ciencia ficción, este disco produce ambientes musicales oníricos, como los cincos músicos pudieran deconstruir la música hecha hasta ahora para partirla en mil secuencias. Teo Cromberg, en piano, Juan Pablo Arredondo en guitarra, Daniel Johansen en saxo soprano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carlo Brandán en batería, proponen una curiosa recreación de la música experimental de los setenta, con aires diseminados de jazz. Para oídos preparados y exigentes.

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Con la luz de Robert Schumann (Clarín)

Por: Federico Monjeau

El sello Blue Art de Rosario ha vuelto a editar m�sica de Gerardo Gandini, aunque esta vez no se trata de sus originales improvisaciones en el dominio del tango sino de su obra pian�stica m�s elaborada y personal: dos de sus Sonatas y un conjunto de sus piezas inspiradas en Robert Schumann, interpretadas por el autor en un concierto en la Biblioteca Nacional en 2007.

 

Cuando lo imprevisto se torna necesario, el t�tulo del �lbum, es una variaci�n de una frase de Pierre Boulez, que expresa una aspiraci�n de toda aut�ntica obra musical, o tal vez de toda obra de arte, y que el fil�sofo Adorno condens� en una f�rmula parad�jica: arbitrariedad en lo no arbitrario. El azar o la ocurrencia aspiran a lo necesario; lo subjetivo, a lo objetivo; y a pocas obras de nuestra �poca le cuadrar�an bien esta metamorfosis como a la serie de composiciones de Gandini sobre Schumann, especialmente los cuatro nocturnos de Eusebius y su continuaci�n en Eusebius II. Recordemos que los cuatro nocturnos, de 1985, eran cuatro lecturas o filtros diferentes de una melod�a de Schumann (la N� 14 del cicloLa liga de David), le�da siempre del principio al fin. Lo que en principio hubiera parecido una ocurrencia un tanto residual, basada exclusivamente en un material no original, adquiri� en la obra de Gandini una extraordinaria proyecci�n; m�s a�n cuando se oye el quinto nocturno, que consiste en la ejecuci�n simult�nea de los otros cuatro (lo que es posible en la versi�n para una orquesta divida en cuatro partes, como se ha interpretado m�s de una vez en la Argentina, o en una eventual ejecuci�n por cuatro pianistas, como ocurri� dos a�os atr�s en el auditorio de la Sinf�nica de Chicago, o en la formidable sobregrabaci�n que Hayd�e Schvartz realiz� para el sello Mode Records de Nueva York). 

Eusebius II, escrita hacia fines de 2006, es una lectura de Eusebius (por lo tanto, una lectura de una lectura de Schumann), hecha de punta a punta pero de atr�s para adelante, en una forma continua, sin interrupciones. Si Eusebius I progresaba desde una lengua m�s crom�tica a otra m�s diat�nica y cadencial, ahora es al rev�s: le�da de atr�s para adelante, la pieza avanza hacia una forma m�s abstracta y suspensiva, no s�lo por efecto de los materiales de Schumann oportunamente filtrados en cada una de las lecturas, sino por la expresiva sustracci�n que realiza Gandini en esta nueva versi�n invertida. El efecto es grandioso, pero de una grandiosidad asordinada. Esa genial intuici�n original con relaci�n a esa pieza de Schumann termin� creando un maravilloso mundo aut�nomo.

El conjunto de Schumann incluye adem�s la bell�sima Eleg�a de 1986 y elInterludio de Liederkreis (2000), mientras que las dos sonatas que abren y cierran el �lbum son respectivamente la cuarta (2004) y la s�ptima (2007). La cuarta es una pieza desdoblada: el segundo movimiento tiene la forma de un gran arpegio. La s�ptima, en un solo movimiento, es m�s caracter�sticamente mot�vica. Un peque�o n�cleo de sonidos sostiene una anudada polifon�a en una forma desnuda, despojada, para perderse en la m�nima c�lula de dos notas de Pasos en la nieve, ese preludio de Debussy que en forma m�s o menos impl�cita atraviesa tantas obras de Gandini. 

La edici�n no podr�a ser mejor. El sonido est� cuidado, mientras que las notas del cuadernillo que firma Pablo Gianera constituyen un conciso y brillante ensayo sobre el arte de Gandini.

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Marc Perrenoud Trio: Logo (El Intruso)

Por Marcelo Morales



Mib, Flightcase, Logoglace, Solar, Blue in Green, Emira, Alone Together, Nax, You and the Night and the Music

 

Músicos:
Marc Perrenoud: piano
Marco Müller: contrabajo
Cyril Regamey: batería

 

BlueArt Records, 2009

Calificación: Está muy bien

La ginebra es una bebida alcohólica transparente de alta graduación que se obtiene por destilación de diferentes cereales y se aromatiza con bayas de enebro. Aclaraciones: el enebro es un arbusto de la familia de las cupresáceas, de tres a cuatro metros de altura, con tronco ramoso, copa espesa, hojas lineales de tres en tres, rígidas, punzantes, blanquecinas por la cara superior y verdes por el margen y el envés, flores en amentos axilares, escamosas, de color pardo rojizo, y por frutos bayas elipsoidales o esféricas de cinco a siete milímetros de diámetro, de color negro azulado, con tres semillas casi ovaladas, pero angulosas en sus extremos. La madera es rojiza, fuerte y olorosa. Y las bayas son frutos carnosos con semillas rodeadas de pulpa (ejemplos cotidianos: tomate y uva).

La ginebra se originó en los Países Bajos durante el siglo 17 y parece que la inventó Franciscus Sylvius (19-614-1672), también conocido como Franz De La Boe, médico anatomista y científico alemán pero que desarrolló su labor íntegramente en Holanda. Hay quienes sostienen que el gin y la ginebra son lo mismo. Y hay quienes sostienen todo lo contrario. Tarea para el hogar.
Lo cierto es que el bueno de Sylvius estaba intentando obtener un remedio para los cálculos biliares y afecciones renales mezclando alcohol obtenido de cebada, centeno y maíz con las mencionadas bayas de enebro. A la cuarta catadura, dicen que el doctor, alemán de nacimiento y holandés por elección, comenzó a balbucear en guaraní. Cuentan que lo encontraron abrazado y confesándole su amor a un palo borracho mientras lloriqueaba a moco tendido por no ser correspondido.
No menos cierto es que la ginebra gozó de gran popularidad en Inglaterra debido a que, en un principio, su costo era inferior a otras bebidas alcohólicas. Los ingleses, dicho académicamente, se fueron de mambo y obligaron (bueno… es un decir…) a que la reina María declarara un impuestazo padre que era solamente sobrellevable… estando beodo.

En la Argentina la ginebra acompañó a los gauchos, desde el Martín Fierro para acá y hacia allá. Con respecto a este tema, en una nota publicada en el diario argentino La Nación, Emilse Pizarro comenta que “el alto consumo de alcohol, sobre todo, ginebra holandesa, es un dato de asociación con la cárcel”. Emilio P. Corbiere, en el libro El Gaucho -desde su origen hasta nuestros días- (Editorial Renacimiento) escribe: “…entre trago y trago de ginebra, la bebida predilecta del país”.
Pero se ve que el alcohol me ha llevado por caminos erráticos, ya que en realidad quería, intentaba, referirme a otra Ginebra, más específicamente a una ciudad situada en Suiza, la segunda en importancia después de Zurich. No se pongan contentos de antemano: no mostraremos nuestra erudición aquí hablando de esta Ginebra. No quiero que usted termine embebido en el tema.

Ocurre que allí nació, en 1981, el pianista Marc Perrenoud. Se inició en las teclas a los 6 años. Con apenas 20, comenzó a tocar en numerosas bandas de jazz de Suiza, Francia y Alemania, participando además en diversos festivales: Montreux Jazz, Estival Jazz Lugano, Bern International Jazz, Onze + Contrebande Jazz, Sunside, La Défense, Cairo Opera House, Madajazzcar y también anduvo mostrando lo suyo por Buenos Aires.
Obtuvo el Montreux Jazz Chrysler Award en 2003, el Friedlwald Grant (Zurich) en 2005 y el premio al mejor solista en el International Bern Festival (2006). Un año después le otorgan la beca Patino. En la actualidad, Perrenoud centra su actividad en tres proyectos diferentes: un dúo con el baterista Sylvain Ghio, Seven Pianos (obviamente, un combo de siete pianistas) y el Marc Perrenoud Trio, con el que editara Logo en 2008 y que fuera editado originalmente por el sello alemán Neuklang.

Y mire usted lo que son las cosas… el sello rosarino BlueArt no ha tenido mejor ocurrencia que editar dicho álbum en la Argentina. Que entre tanta reedición y escasez de propuestas originales y músicos nuevos, se celebra sobremanera. Esto, mucho más allá de quién se trate, de cómo nos resulte el disco, de si la propuesta nos acomoda o no. Lo que nos contenta, en estos tiempos más que antes, es poder tener acceso a músicos a los que, de otra manera, ni de cerca. Y no me vengan con Internet, mp3 o cuestiones por el estilo. Un disco (CD, en este caso) es un disco. Lo demás… ¿lo sabes tú?

Logo es el primer álbum que Perrenoud graba con su trío. En él alterna temas propios (cinco) con composiciones de Miles Davis (dos) y el tandem Dietz/Schwartz (también dos). Sus compañeros también son líderes o co-líderes y participan de numerosos proyectos. Nos referimos al contrabajista Marco Müller y al baterista Cyril Regamey.
El disco da comienzo con una composición del ginebrino, Mib. El contenido groove del baterista Regamey, en buena concordancia con el contrabajista Müller, le ofrecen terreno fértil a Perrenoud para que desarrolle una melodía con ciertos ribetes pop. El trío suena relajado, como con la premisa de que el álbum recién comienza y ya habrá tiempo para más. La base va tomando un mayor protagonismo y Perrenoud desarrolla su solo con buen gusto y algún que otro cliché. Interesante interacción en el trío que ofrece, además, un correcto solo de Müller y un breve y atractivo momento de Regamey hacia el final.
El straight ahead se hace presente en todo su esplendor en Flightcase. Suenan sólidos, bien complementados y con llamativa precisión. El sendero transitado aquí no es nuevo; no obstante, permite apreciar la muy buena digitación de Perrenoud, que además acelera cuando debe hacerlo y se llama a silencio cuando la ocasión lo requiere. Resulta, eso sí, innecesario el solo del baterista Regamey. Que no es malo ni mucho menos, simplemente innecesario.

Logoglace, una intimista balada es, además, la composición más larga del CD. Toma singular relevancia aquí el tratamiento que Regamey le brinda a sus tambores y el aceitado sostén de Müller. Perrenoud comienza a mostrar, de verdad, que tiene con qué. Y que lo que tiene no es poco. Se sugiere cierto aire flamenco y hasta judaico. Escribimos “se sugiere”. Nuevamente el pianista cede protagonismo y la posta la toma el (debemos decirlo) bueno de Müller en un solo que no peca de efectista y que está en todo momento en concordancia con lo propuesto compositivamente. Un gran momento.

Llega la primera de las composiciones de Miles Davis, Solar, con un tratamiento despojado, sustentado por un trabajo de la base rítmica que recuerda (y mucho) a The Bad Plus. Perrenoud solea en sintonía para que, entonces, la relectura tenga sentido. Que además va ganando en contundencia de manera natural y ofreciendo un muy buen trabajo del pianista con su mano izquierda.
Blue in Green, también de Davis (¿o de Bill Evans?), cuenta con una versión excesivamente respetuosa y con el espíritu de Bill Evans (más que el del morocho MD) sobrevolando indisimuladamente.

Emira marca el retorno a las composiciones de Perrenoud y parece que hay que estar prestos y atentos. La tentación por subir el volumen se hace presente y no parece andar con ganas de desaparecer así nomás. La buena composición (que vuelve a coquetear con el flamenco y el judaísmo) refleja una vez más que el trío se conoce de perlas y que el reparto de egos es parejo.Alone Together, de Dietz/Schwartz, es aquí una balada convencional a pesar del contrabajo con arco de Müller. Nada que nos encante demasiado en esta versión previsible. Nax, de Perrenoud, es la pieza más breve de Logo, tocada a una velocidad que hace recordar al Cornelius Claudio Kreusch de Black Mud Sound. Menos de tres minutos precisos, contundentes y atractivos.

El álbum finaliza con You and the Night and the Music. Agradable sorpresa. El standard es transformado en un bolero, con un soberbio trabajo percusivo de Regamey, muy bien secundado por Müller y un Perremoud que bien puede hacernos creer que ha nacido en Cuba. Exquisitez, elegancia, belleza. Notable manera de cerrar un disco. Pero notable de verdad.

Logo es la primera entrega discográfica de Marc Perrenoud con su trío. O sea que el camino recién comienza. Pero no se ven obstáculos insalvables como para que el trayecto no se detenga.

Y hasta dan ganas de celebrar: ¡Ginebra para todos!

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El Marc Perrenoud Trío abre el ciclo de Jazz Tour (El País Digital, Montevideo, Uruguay)

POR ALEXANDER LALUZ

El ciclo 2009 del Jazz Tour trae por primera vez a Montevideo al joven pianista Marc Perrenoud de Ginebra, Suiza. En esta presentación, que será el próximo jueves 26, a las 21 horas en la Sala Zitarrosa, Perrenoud tocará junto a su trío (Cyril Regamey, batería y Marco Müller, contrabajo) el repertorio de su último disco, Logo.

La música de este pianista ginebrino quizás no sorprenda a los jazzeros más exigentes. Su sonido se caracteriza por un virtuosismo de extrema limpieza y claridad. Esto, en realidad, no es ninguna novedad. Es poco frecuente encontrar, al menos en los circuitos internacionales de este género, instrumentistas que “toquen mal”, o que sus performances evidencien serios “vicios” técnicos.

La gran mayoría los músicos de jazz, digamos que de las últimas dos o tres generaciones, por fijar un marco absolutamente caprichoso, han hecho hecho del “academicismo” su sello distintivo. Pueden llegar a tocar una gran cantidad de notas por segundo, con envidiable calidad, y crear solos de absoluta precisión. El lado negativo de esta historia, le toca padecerlo a la creatividad: virtuosos pero sin esa chispa que encienda esa energía comunicativa capaz de conmover a la percepción (y, por qué no, a la inteligencia).

 

Pero para tranquilidad de algunos defensores del jazz contemporáneo, hay que (otra vez) reconocer excepciones. Yaron Herman, un caso, y que pudimos escuchar y sorprendernos en dos oportunidades dentro de los ciclos del Jazz Tour. Con Marc Perrenoud, el margen de sorpresa, por lo menos en su disco Logo, es algo menor. Este trabajo incluye cinco piezas suyas (Mib, Flightcase, Logoglace, Emira, Nax), más dos de Miles Davis (Solar y Blue in Green, esta última grabada en aquel prodigioso Kind of Blue), y otras dos de la coautoría de Howard Dietz y Arthur Schwartz.

Las interpretaciones son muy correctas, aunque exhiben ciertos guiños (¿inevitables?) a los moldes y esquemones que han dejado como legado las grandes escuelas del jazz. No obstante, el sonido invita a una experiencia en vivo como espacio donde seguramente la expresividad ganará temperatura.

Un año para todo el jazz

El Jazz Tour festeja este año sus diez años ininterrumpidos programando el jazz internacional en Montevideo. Como forma de festejarlo, inicia su programación con Marc Perrenoud y su trío. Para el jueves 16 de abril, será la revancha con Billy Cobhan en el Teatro Plaza. Y en septiembre tendremos a la cantante y compositora Angélique Kidjo, de Benín, África occidental, que fue varias veces nominada a los Grammy.

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Logo (Culture Jazz France)

Por label NeuKlang.

Marc PerrenoudCyril Regamey et Marco Muller, sont un bon exemple de cette modernité dépassée. Complexité harmonique, subtilité, finesse d’écriture, tout y est. L’énergie déployée est quelquefois…badplusanteESTique. Les plages lentes sont selon nous plus convaincantes. Là, le trio s’aère, s’élève et nous touche (MirBlue in green, par exemple). Mais peut-être est-on naturellement plus lyrique… et irritable quand la cadence s’accélère (l’âge ? ). Ces trois musiciens constituent un trio sans faille et démontrent à l’envi leur excellence, nous en convenons bien volontiers. Mais on est, quelquefois, légèrement gêné par la couleur binaire de la batterie qui alourdit la trame d’une musique qui ne demande qu’à s’émanciper dans la fréquentation de détails imprévisibles, dans des lointains sans apprêts où l’art de la suggestion est un authentique écho, un soupir d’aise pour l’auditeur étonné.

Quant à la quadrature du trio et sa résolution, il est indubitable que Marc Perrenoud et ses complices ajoutent une pierre à l’édifice ; “Logo” est un très bon album et l’on est curieux des projets musicaux de ce trio helvétique auquel nous nous permettons de soumettre les mots du poète, suisse lui-aussi, Philippe Jaccottet : “Il se peut que la beauté naisse quand la limite et l’illimité deviennent visibles en même temps, c’est-à-dire quand on voit des formes tout en devinant qu’elles ne disent pas tout, qu’elles ne sont pas réduites à elles-mêmes, qu’elles laissent à l’insaisissable sa part.”

 

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Tango y floklore en el piano de Joel Tortul este Viernes en el Rosa (Portal de la Provincia de Santa Fe)

 

Este viernes 24 de septiembre, el nuevo encuentro del ciclo Viernes en el Rosa tendrá como invitado a Joel Tortul Trío presentando su nuevo disco “Punto Vivo”, incluye temas clásicos y propios del tango y el folklore con una nueva estética y libertad sonora.

 

Con el piano como protagonista, la cita será para las 21.30 en la Sala Mayor del Museo Provincial de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez” (4 de enero 1510), pudiendo reservarse localidades con anticipación al 0342 4572419.

 

Los Viernes en el Rosa se enmarcan en el programa Santa Fe en Escena, del Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia.

 

 

Joel Tortul

 

Es uno de los jóvenes pianistas solistas más destacados de los últimos tiempos. Se ha presentado en los escenarios más importantes del país (Festival de Cosquín, Baradero, Festivales de Tango, entre otros) y del exterior con notable repercusión en Brasil y Chile.

 

Nacido en Fuentes (Santa Fe) interpreta con el mismo carisma y pasión tanto una pieza folklórica como una de tango, aunque últimamente impulsado por algunos maestros tangueros no quita las manos de las teclas del 2×4. Compartió actuaciones con artistas de trayectoria nacional como Federico Reschini, Aldana Moriconi, Cristian Gustafsson, Leandro Lovato, Leonel Capitano, Franco Luciani, María Volonte, Noelia Moncada, Soledad Pastorutti, Mariana Cayón, entre otros.

Su primer CD se llama “Impulso de Tango” (solo de piano). En 2009 forma Joel tortul Trío compuesto por Diego Ferreyra en contrabajo y Pablo Rodríguez en batería y percusión, debutando en el Festival Cosquín 2009.

En esta oportunidad presentará con su trío, interpretando tango y folklore con una nueva estética y libertad sonora, su nuevo disco “Punto Vivo”, en el que incluye temas clásicos y propios. Disco grabado en vivo en Noviembre de 2009 en el Auditorio Príncipe de Asturia por Estudio Corcovado Móvil, editado por el sello Blue Art Records y patrocinado por el Parque de España de Rosario.

 

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El pianista Joel Tortul presenta “punto vivo” (Télam)

 

El joven pianista y compositor Joel Tortul presentará mañana su disco “Punto vivo”, que transita las sonoridades del tango y el folclore, en el escenario porteño 36 Billares.

El concierto se realizará mañana a partir de las 21.30 en el local, ubicado en Avenida de Mayo 1265.

Tortul estará acompañado por Diego Pereyra en contrabajo y Pablo Rodríguez en batería y percusión.

El trío presentará “Punto vivo”, donde abordan obras de autores fundamentales de la música criolla como Adolfo Abalos, Juan Falú, Aníbal Troilo, más Salgán, Mores, Piazzolla y varias composiciones propias.

Tras la presentación de mañana, el trío ofrecerá conciertos el viernes en el anfiteatro municipal de Rosario, y el 6 y 7 de mayo en El Aserradero, en la misma ciudad.