Publicado el

Mosalini, Gallo y Diz, alternativas para el tango instrumental (La Nación)

Por Mauro Apicella

 

Quizás alguien alguna vez se anime a escribir acerca de cómo escribir nuevo tango instrumental, evitar a Piazzolla y no morir en el intento. La música, combinada con el paso del tiempo, puede mostrar ciertas trampas. O a veces es el oído el que se queda estancado en ciertas formas y épocas que se consideran revolucionarias, modernas o vanguardistas.

De una charla como la que este cronista tuvo hace un par de semanas con Juan José Mosalini se pudo llegar (por asentimiento de ambos) a la conclusión (acertada o no) de que algunos temas de Pugliese eran mas modernos que varios de Piazzolla y que, incluso dentro del trabajo de Piazzolla, hay elementos más modernos en sus primeros conjuntos (como el octeto) que en sus últimos quintetos.

El punto no es juzgar a Piazzolla (con disfrutar de su música alcanza) sino dejarlo un poco en paz y no tomar su trabajo como parámetro. Veamos si esto es posible en un recorrida por cuatro lanzamientos del último semestre.

Mosalini acaba de editar en la Argentina un disco que grabó hace doce años en Europa con el guitarrista Leonardo Sánchez y la orquesta de cuerdas de Basse-Normandie, donde incluyó temas de Osvaldo Ruggiero, Piazzolla y una pieza propia en dos movimientos, que puede ser lo más interesante de ese CD.

 

TANGO Y BARROCO

 

Ezequiel Diz publicó por el sello Blue Art Desde la frontera-tango de cámara . El músico abre el CD con una pieza que no admite equívocos: “Tango”, se denomina y ofrece un collage de gestos y estilos. No es original. Sin embargo, ya en los siguientes tracks le imprime a su trabajo un sentido lúdico, con una fantasía, con una sonata que mezcla la música barroca con el tango y con ciertas licencias contemporáneas en una pieza para flauta y clave. Hacia el final llegan tres piezas para guitarra y tres tangos interpretados por una orquesta de cámara. Aunque no en todos los casos, por momentos su trabajo parece más enfocado a la forma y la estética abordada que al contenido (una de estas piezas está escrita para serrucho -que suena a theremin- y marimba). ¿Piazzolla? Sí, se nota su influencia, aunque en muy pequeñas dosis que no le impiden a este músico perfilarse hacia un camino propio en el futuro.

Quien aborda trabajos más conceptuales es Ramiro Gallo. A fines del último año coincidieron dos lanzamientos del violinista y compositor: su más reciente placa, Azul ciudad , y su Suite borgeana , en una grabación de su septeto con el Santa Fe Jazz Ensamble. Hay gestos de Ramiro Gallo que se reconocen en los dos CD, aunque los elementos que utiliza no sean los mismos. Además, antes de entrar en pequeños detalles de su obra, hay que reconocerle a Gallo la personalidad suficiente como para que el oyente reconozca sus composiciones, incluso cuando las escucha por primera vez. No es algo común en los compositores actualmente. Y a esa conclusión no se llega porque se trata de una trabajo que gira siempre sobre lo mismo, ya que estas dos producciones ofrecen notorias diferencias.

La grabación de la suite es un registro que retoma el espíritu con que fue estrenada esta pieza en el Lincoln Center de Nueva York, con orquesta de bronces, tras una propuesta del trompetista Wynton Marsalis. En cambio, aunque temático como el anterior, Azul ciudad es un disco que transita por las experiencias y desvelos más recientes de Gallo: tres series temáticas, algunas dedicatorias y, sobre todo, el estilo que se va puliendo cada vez más en este compositor.