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Oscar Feldman: “Importan las ideas, no los estilos” (Argent Jazz, Revista Online de Jazz Argentino.)

Por Fernando Ríos para la Revista Online de Jazz Argentino.


Lo que cuenta, como siempre con los grandes músicos, es el arte y la pasión. Y en eso, este cordobés que desde hace más de 20 años vive y toca en la Gran Manzana, no se guarda ni una gota. Desde el jazz más furioso, hasta la contagiante cadencia de la bossa, pasando por el tema que el gran Hermeto compuso en su homenaje, o el “Summertime” de Gershwin en tiempo de chacarera, Feldman le saca chispas a su viejo Selmer. Entregándose y disfrutando cada nota como si fuera la última.

¿Qué tal esto de reencontrarse cada tanto con el público argentino?

Muy lindo, por supuesto. Yo vengo una vez al año, generalmente para las fiestas y siempre tratamos de armar algo. Es bueno juntarse con amigos que conozco desde siempre y hacer la música que nos gusta.

Como está hoy la escena jazzística en Nueva York?

Nueva York sigue siendo una ciudad muy rica musicalmente, donde el arte llega de todos lados. Es la ciudad  donde el jazz es “la cosa”, donde está la crema de la crema. Donde viene gente de todo el mundo, con gran nivel y competitividad. Para mi sigue siendo la capital mundial del jazz

Capital en la que te has dado algunos gustos musicales impresionantes…

Si es verdad. Desde que estoy aquí he podido tocar con gente muy talentosa. Formé parte de la Dizzy Gillespie United Nations Orchestra con la que recorrí varios países, grabé con Al Di Meola, hice “Tropicana Nights”, de Paquito D’Rivera, que ganó un Grammy como Mejor Álbum de latin jazz. Muchas cosas.

¿Y que estás haciendo ahora?

Tengo mi propio cuarteto, con el que hago distintas presentaciones. Toco con la Mingus Dinasty, la orquesta que hace la música del gran Charles Mingus y también estuve tocando con la Caribbean Jazz Proyect, el proyecto que lidera el virtuoso vibrafonista David Samuels.

¿Nueva York es una ciudad que se nutre sólo de su propia música o interactúa con otras?

Viene gente de otros lugares del mundo, como te decía, pero no tanto de otras ciudades de Estados Unidos. Sucede que las ciudades musicalmente “fuertes”, como Chicago, por ejemplo, tienen su propio circuito y sus propios músicos. No se da tanto este intercambio que preguntás. Además en Nueva York hay tantos músicos y de tanta calidad, que no es sencillo tener un lugar para tocar. No alcanza con tener un nombre o una trayectoria. Hay que vivir allá para hacer contactos, conocer gente y que te conozcan y así poder comenzar a participar de la escena.

¿Vos te fuiste con al idea de quedarte en Nueva York o tu proyecto era otro?

Yo me fui becado a Berklee, en Boston. Y una vez que estuve allá decidí quedarme y ver si podía insertarme. Era algo que yo quería hacer, pero recién lo tuve claro una vez que hice los estudios allá y comencé a conocer  gente.

Se dice que Berklee produce músicos de gran calidad técnica pero sin personalidad. ¿Qué pensás?

No creo. Para mi es un mito. Berklee es cuna de grandes pedagogos y de grandes musicos que forman parte de la escena del jazz mundial. Y si bien hay una metodología uniforme, cada profesor se formó de manera distinta y enseña de acuerdo con su propia personalidad. También podría decir lo mismo de ex alumnos como Al Di Meola, Kenny Garret, John Scofield, Ernie Watts. Todos ellos suenan bien distintos entre si. Creo que el problema con el músico que se forma es que a veces cree más en sus ídolos que en él mismo. Y ahí es cuando se aleja de encontrar su propia personalidad. De todos modos, un músico serio debe estudiar a fondo los estilos y a los intérpretes de todas las épocas, para poder llegar luego a producir algo mas profundo y verdadero.

¿A vos te pasó eso de creer más en tus ídolos que en vos mismo?

No. No creo. Soy un músico muy ecléctico. Siempre me gustó poder tocar con mucha gente. Yo no me encasillo en ningún estilo, porque no me interesan los estilos. Me interesan las ideas. Y esto lo digo no sólo como músico, sino también como oyente. Creo que esa característica me permitió combinar muchas músicas, ideas que me ayudaron a creer en mi mismo y no a buscar la comparación con los  grandes ídolos musicales.

Y  te permitió además tocar y grabar con músicos de diferentes procedencias, como Dino Saluzzi, Diego Urcola,  Hermeto Pascoal o Marc Turner…

También. Dino me dio una de las primeras oportunidades de mi carrera. Un gran recuerdo. Con Diego me siento muy cómodo, es un amigo de años. En cambio tocar con Marc Turner, quien está en mi segundo disco “Oscar e familia”, fue un desafío importante para mí. Es un músico muy talentoso y cuando te parás a su lado para tocar, tenés que estar a la par. No tenés excusas…

Y Hermeto Pascoal…

Que puedo decirte de Hermeto que no sepan…Es un músico extraordinario y un gran amigo. Hermeto tiene grandeza. Representa para mi la sofisticación, la originalidad y el salvajismo de la música de Brasil. Todo en una sola persona. Hace poco tuve ocasión de volver a tocar con él en Nueva York. Fue increíble.  Para mi fue una celebración de la música y de la amistad

En “Oscar e familia” te diste el lujo además de incorporar a Luis Alberto Spìnetta para que cante tu tema “Peace to Find” ….

Si. Fue una bendición. Yo creo que ese tema es un milagro. Fijate que Luis no canta allí con letra. Lo canta como un instrumentista, sin palabras. Para mi fue un momento tremendo y un recuerdo imborrable. Además me llena de orgullo saber que Luis decía que era una de las cosas más lindas que había grabado. Fue uno de los grandes momentos de mi carrera. Qué más te puedo decir…

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Cierre Festival de Jazz

El miércoles 28 de noviembre a las 21.30, tocan El Umbral de Rosario (Luis Suárez, saxo alto y flautam Mariano Suárez, trompeta y flugelhorn, Carlos Pagura, contrabajo, Pablo Dawidowicz, batería y percusión) y MININO GARAY & PIERRE BERTRAND GROUPE (Francia). Entrada: $ 50.

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Cuando lo Imprevisto se torna Necesario – Gerardo Gandini (2009) (Republic of Jazz Blog)

 

Sin lugar a dudas, Gerardo Gandini es el máximo referente en la Argentina en lo que hace a la música de vanguardia. En su múltiple rol de instrumentista, compositor, programador de ciclos, director, pedagogo y difusor entusiasta de la música contemporánea, ocupa un lugar comparable, salvando las distancias, al que tuvo en el siglo pasado Juan Carlos Paz en el medio local. Gracias al sello rosarino Blue Art, que no edita sólo jazz (como ya lo demostró en su momento editando De Bach al ruido, de Martín Devoto, por ejemplo), llega a nuestras manos esta serie de obras clave para comprender algo que se podría llamar el estilo Gandini.


El mismo Gerardo Gandini es quien pone el cuerpo para tocar su Sonata VII, en primera audición, una obra que entonces estaba prácticamente fresca, recién escrita; las cuatro Piezas sobre Schumann, variaciones (en un sentido muy libre) sobre temas o ideas del gran compositor del Romanticismo alemán, quien es una obsesión en la obra de Gandini a lo largo del tiempo; y su Sonata IV, separada en dos movimientos.

Como bien dice Pablo Gianera en las palabras que acompañan a esta edición, “El título de este disco excede la sentencia enigmática y condicional. Contiene en realidad un programa”. Es así, porque Gerardo Gandini hace del “accidente”, de lo imprevisto, una gimnasia, y luego lo deja madurar hasta que naturalizamos ese accidente y pasa a ser parte del paisaje sonoro de la obra. Música para oídos exigentes, que no entrega ni un centímetro a lo esperable, a la complacencia; que hace de la inteligencia unida a la sensibilidad su mayor aliada y que en su discurrir entrega elementos, lugares para la reflexión sobre la arquitectura de la música de los últimos dos siglos.

El uso de la palabra sonata y la recurrencia a las formas de Schumann son guiños deliberados de Gandini, quien todo el tiempo usa la tradición musical de Occidente para subvertirla y crear algo nuevo, desde la Argentina. Dialogando con lo clásico y fragmentándolo a la vez.
 
Sonata VII (2007)
1. Primera audición
Piezas sobre Schumann
2. Eusebius, 4 nocturnos (1984)
3. Elegía -1986- (nueva versión)
4. Interludio de “Liederkreis” (2000)
5. Eusebius II -2006- (Primera audición)
Sonata IV (2004)
6. Primer movimiento
7. Segundo movimiento
Gerardo Gandini – piano
JAZZ ARGENTO
Interludio de “Liederkreis”
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Nota de Prensa 1 (Revista Ñ)

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Presentación de Nuevo Disco (Portal 5900)

 

Eduardo Elia presenta su tercer cd, ésta vez en formato de dúo, junto al talentoso contrabajista Cristian Andrada.  

Situada en los límites del free jazz y transitando por los más diversos climas y texturas a través de sus diez pistas, la música de “We see” se caracteriza por la forma en la que se concibe el tiempo y la armonía, intentando establecer un diálogo entre la tradición y la visión actual de este dúo, destacando la improvisación como recurso preponderante.

Eduardo Elia, piano

Cristian Andrada, contrabajo

 

 
Eduardo Elia

Piano

Eduardo Elia es egresado de la Escuela de Música Popular “La Colmena” (Córdoba), y cursó estudios de perfeccionamiento en la Escuela de Música Contemporánea “Berklee Internacional Network”(Buenos Aires) y  en la Berklee College of Music de Boston (Massachussets) para la que fue becado.

Aunque sus dos grandes maestros fueron  Luis Lewin (Córdoba) y Ernesto Jodos (Buenos Aires), tomó clases privadas de piano con pianistas de la talla de  Laszlo Gardony (Boston), Neil  Olmstead (Boston), Tino Derado  (New  York).

En 2007 se presenta con su cuarteto en el Festival de Jazz de Rosario, participación que motivó la propuesta del sello Blue Art de editar su primer CD “Callado” en 2008.

Participó también en las tres ediciones del Córdoba Jazz Festival (2009, 2010 y 2011),  en el Buenos Aires Jazz 2011, y se presenta habitualmente en Córdoba con proyectos propios o colaborando con proyectos de otros músicos cordobeses.

Paralelamente a su actividad como músico y docente en la escena local cordobesa,  forma en 2009 un trío con dos reconocidos músicos de Capital Federal, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandánen batería, con los que graba su segundo CD “El yang y el yang”, editado en 2011.

 

Web: http://www.myspace.com/eduardo.elia

 

Cristian Andrada

Contrabajo 

Estudió composición en la Universidad Nacional de Córdoba y contrabajo en el Conservatorio Provincial de Córdoba. Posteriormente fue alumno de Gustavo Lorenzatti (Cba), Mariano Otero, Hernán Merlo y Jerónimo Carmona (Bs As).

Como contrabajista de música clásica participo en Orquesta Sinfónica Juvenil de Córdoba,Orquesta de la Universidad Nacional de Córdoba (solista), luego integró Orquesta Sinfónica de Córdoba relizando destacados conciertos como la presentación de la pianista Martha Argerich(2004) el pianista Bruno Gelber , el tenor Marcelo Alvarez (2004 Orfeo Superdomo) , también participó en importantes Operas, Conciertos Sinfónicos y Ballet, además integró Orquesta Metropolitana de CórdobaOrquesta de Cámara U.T.N., Ensamble de Cámara de Córdoba entre otros.

En el año 2005 Recibió una beca completa, para estudiar contrabajo en el Conservatorio de Rotterdam –Holanda (CODARTS) con el profesor Hans Roelofsen (solista Filarmónica de Holanda). En Holanda participo en diversas agrupaciones de cámara y en los proyectos “Rotterdam Young Philarmonic” (Teatro Dolen Rotterdam 2006-Teatro Leiden 2006) y “Rotterdam Jazz Symphonic Orchestra” (Teatro Lantaren Rotterdam-2006) toco con diversas agrupaciones en las ciudades Amsterdam, Rotterdam, Zwolle y Leiden.

En Holanda también se perfecciono en el campo del Jazz asistiendo a clases particulares con el contrabajista Stefen Lievestro. También realizo Master Clases con Hein van de Gein y Victor Kaiatu.

En Córdoba estudio improvisación con Eduardo Elia. Participo en el Festival de Jazz del Bolsón,Festival de Jazz de RosarioFestival de Jazz de Córdoba.

Como contrabajista y compositor lidero por cuatro Años “Nada de Cuanto” (Mariano Velez, Martin Dellavedova y Ricardo Cassinelli).

Integra el “Lucas Acuña trío” y fue parte del “Eduardo Elia Cuarteto”, con el que realizó la grabación del disco “Callado” en 2008.  

En 2009 edita su primer disco “Yuyos”, en formato de quinteto y conformado íntegramente por música de su autoría.

En 2012 edita su segundo disco “Ondo”, en formato de sexteto y contando tanto con músicos de Córdoba como de Buenos Aires.

 Web: http://www.myspace.com/cristianandrada

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Jazz multiplicado por cuatro (Tiempo Argentino)

Dentro del amplio espectro de lo que se denomina jazz contemporáneo, el cuarteto Suárez, Socolsky, Heinrichsdorff, Dawidowicz aborda un estilo en el que el ascetismo tímbrico lo acerca a algunos parámetros como los que impusiera Miles Davis, y que hoy estarían representados por Dave Douglas, por ejemplo. 

Y estas menciones no son casuales ya que si bien Mariano Suárez con su trompeta y su flugelhorn llevan en cierto modo la parte melódica, es la interacción con el piano de Pablo Socolsky, las guitarras el bajo y la mbira de Kay Heinrichsdorff y la batería y la percusión de Pablo Heinrichsdorff la que consigue una unidad armónica y un equilibrio sonoro en el que apenas suele sobresalir un instrumento sobre otro. Un notable álbum debut.

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La Trova Rosarina se hizo tango (Clarín)

En el libro interior, el historiador Sergio Pujol reflexiona con sapiencia que si “Mirta de regreso” hubiera tenido otro ritmo, otro fraseo y otra época, habría podido ser el éxito de algún cantor de los años 40. ¿Y no pudieron ser de un gran tango estos versos de “El témpano”? “Recuerdo la quietud de la tierra / la quietud de estar adentro / Se cree más en los milagros / a la hora del entierro”. El autor de ambas canciones, Adrián Abonizio, uno de los nombres de la mítica Trova Rosarina, concreta ahora ese potencial y vuelca sus letras y su voz decididamente al tango.

Tangolpeando es el título del primer disco de tangos de Abonizio, en íntima sociedad con el guitarrista Rodrigo Aberastegui. Todos propios, componen un trabajo que oficia de regreso tras una ausencia de seis años. Ese lapso pasó desde su recorrido por algunas de sus mejores canciones, cantadas por él mismo, en Extraño conocido. En el medio, el Abonizio escritor dejó en un segundo plano al cantautor.

En su excursión tanguera, Abonizio vuelve a cantar como un trovador de bar, con un tono medio ajeno a cualquier ampulosidad, y confidente. Tangolpeando es sencillísimo en su instrumentación y en estructuras. El rosarino entrelaza historias con la mira puesta en Edmundo Rivero como faro. Y el eje está puesto en el enorme letrista que Abonizio fue y es.

Allí radica la principal novedad y encanto de Tangolpeando. Abonizio elude la réplica de historias ya contadas. Y tampoco subvierte, en el afán de encontrar nuevas, el universo mitológico tanguero. Simplemente se hace un lugar propio. Esa es su mayor virtud.

Así, “Dealer” es realmente explícita y brillante. Lo mismo que el comienzo con “Mi flor querida”, un tango tan novedoso como puede serlo un alegato poético contra la violencia de género, con hermosas líneas (“Toda flor cortada joven termina debajo de otras flores”, canta por ejemplo).

La frescura temática incluye un tango con forma de diván, “Paranoia S.A.”. O “Pata flaca”, una historia deliciosamente ligera en el tándem guitarra-voz, que cuenta el devenir de una señorita flaquísima con la que todo el barrio bromea y a la que tortura con piropos insultantes, pero a la que finalmente le aparecen las curvas y termina entregándose “a las minas por placer…y por rencor”.

El único cambio brutal aparece en “Afuera”, un recitado opresivo y grave. Por lo demás, Tangolpeando es puro Abonizio en su rol de contador de historias, en un café o en una esquina. Igual de atrapante que antes, pero con otro ritmo, otro fraseo y en otra época.

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Jazz que fluye naturalmente (Rosario/12)

Por Edgardo Pérez Castillo

 

“Este disco representa en sí el afecto entre los cuatro y la alegría de sentirnos parte de la música”. La frase que abre el breve texto de agradecimiento de Respiro –disco debut del cuarteto que integran Mariano Ruggieri (teclados nord), Emanuel Marquiore (guitarra), Franco Di Renzo (contrabajo) y Sebastián Mamet (batería)– sintetiza el espíritu que, hace poco más de un año, derivó en la creación de este nuevo proyecto jazzero. Activos participantes de la escena local, los componentes del grupo se reunieron para darle forma a nueve canciones propias, donde dejan asentada una mirada fresca del género. Esta noche el cuarteto presentará esas creaciones, junto a algunas inéditas, en un show que dará comienzo a las 21.30 en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Mendoza 1085).

En diálogo con Rosario/12, Ruggieri repasó el surgimiento de este proyecto con el que, al fin y al cabo, formalizaron los viejos vínculos musicales de sus miembros: “Con el cuarteto venimos tocando desde marzo de 2011, pero desde hace varios años nos venimos cruzando en distintos formatos de jazz, porque hemos compartido grupos ocasionales o tocadas. Lo de revalorizar el grupo es algo que está pasando a nivel de lenguaje en el jazz. Se arman grupos, se sostienen, se graba, se hace una amistad… Y el feeling que haya entre los músicos es el que habrá después en la música”.

Ese sentimiento común se fue potenciando durante un año de ensayos en los que, además, se fueron construyendo las canciones, a partir de propuestas presentadas por Ruggieri y Marquiore. “Todos los temas están compuestos para la formación. Llegamos al cuarteto sin temas y los fuimos trayendo a los ensayos, dándoles forma grupalmente. Entonces el disco tiene una coherencia”, explicó el tecladista.

En esa línea, la sonoridad lograda remite también a referentes comunes a los miembros del grupo. “Somos amigos los cuatro y compartimos también toda la música que escuchamos, las personas que nos gustan, los referentes. Entonces a la hora de escribir o de interpretar hay también un encuentro”, apuntó Ruggieri, que junto a sus colegas (y en la gráfica misma del disco) reconocen su “cariño y admiración a artistas tales como Brad Melhdau, Brian Blade Fellowship y John Scofield”.

Definidas por el tecladista como obras de una sonoridad “natural”, las nueve composiciones de Respiro tuvieron su asentamiento previo al registro en estudio. Un proceso que, según el compositor, se repetirá con las creaciones que ya comenzaron a nutrir el repertorio del cuarteto: “Lo que pasó con las canciones es que nos fuimos encontrando cada vez más, madurando musical y humanamente. Trato de revalorizar éso. Lo bueno que tiene el grupo es que hace una especie de conexión fraterna. Eso es lo que en el jazz, que tiene lo del vivo, es sanguíneo. Para eso tiene que haber algo abstracto. Porque si bien todos nos preparamos, estudiamos, hicimos conservatorio y seguimos estudiando, lo que hacemos no es algo intelectual, sino que a la hora de componer tratamos que sea lo más liviano posible y que nos conecte con lo natural”.

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Cuatro talentos que apuestan al jazz local (La Capital)

Por Luciana Boglioli 

Ruggieri Marquiore Di Renzo Mamet Cuarteto presenta su disco de jazz “Respiro” hoy a las 21.30 en el Gran Salón, ubicado en el 5º piso de la Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Se trata de un cuarteto formado exclusivamente para la grabación del disco con un enfoque en el jazz basado en composiciones originales. “La intención no fue hacer standars ni originales de otros artistas, el grupo se formó para hacer música original”, contó Mariano Ruggieri a cargo del nord.

El cuarteto está conformado por notables músicos de la escena jazzera de Rosario, además del ya mencionado Ruggieri, cuenta con Emanuel Marquiore en guitarra, Francisco Di Renzo en contrabajo y Sebastián Mamet en batería. “Tenemos un gusto muy similar, que nos diferencia de otras bandas”, especifica Ruggieri quien estuvo a cargo junto a Marquiore de la composición de las nueve canciones de “Respiro”.

INFLUENCIAS. Brad Melhdau, Brian Blade Fellowship, John Scofield y Keith Jarrett. “Nos sentimos muy inspirados por todos esos próceres del jazz”, confesó el tecladista, quien contó que le prestó el piano al pianista del bajista jazzero Jeff Berlin en su presentación en Rosario, dos meses atrás. El compositor Danny Elfman, es uno de los próceres de la orquestación para Ruggieri, quien además del jazz, disfruta de la música ambiental, la folk y la hindú.

JAZZ DE ACÁ. Ruggieri anticipó que “están organizando un ciclo de jazz en La Chamuyera” y que “la intención es masificar el género que es tan minoritario”. Agrupaciones como La Revancha, La Cañería y El Umbral, que fueron muy prestigiosas hace algunos años, hoy no están más en la escena local, y la desaparición de bandas consolidadas dieron paso al surgimiento de grupos ocasionales como en este caso, que deciden fusionar sus talentos musicales y apostar al jazz local. “Hay gente que se está preparando en la escucha y la práctica de este estilo. Hoy hay gente más preparada porque existen más recursos. Yo toqué mucho tiempo con Rubén (Chivo) González, ícono de jazz local y me decían que no tenían de dónde estudiar, no había internet, así que ponían los discos y sacaban las cosas de ahí. Quizás eso impulsó a la formación de grupos, que además de juntarse a tocar, lo hacían para estudiar. Después el jazz se escolarizó”.

El disco fue grabado, mezclado y masterizado por Lucas Polichiso en “Estudios 23” y forma parte del catálogo de BlueArt Records,el sello discográfico rosarino especializado en jazz argentino y música contemporánea, quien ha obtenido un premio Grammy Latino 2004 al mejor disco de tango por “Postangos, en vivo en Rosario” de Gerardo Gandini.

El concierto de esta noche “contará con un repertorio enteramente anclado en «Respiro»” e incluirá adelantos de un próximo disco que el Ruggieri-Marquiore-Di Renzo-Mamet Cuarteto ya tiene planeado para el 2013. “El jazz necesita de agrupaciones estables que toquen y se hagan amigos porque esa conexión y calidez se siente en los shows en vivo”, resaltó el pianista y agregó: “Ojalá este sea un primer paso para seguir y que el género se popularice”.