Publicado el

Tango sin clichés tangueros (Tiempo Argentino)

 

Por Carlos Salatino

Cuando un tango compuesto en la actualidad habla del puerto, sin dudas se refiere al puerto de Buenos Aires en el pasado o a otro puerto de otra ciudad ribereña.Cuando se habla de un paisaje con personajes porteños, se suele asociar rápidamente esa porteñidad con la Reina del Plata.

 

Pero hay otros paisajes y otros puertos, a los que los poetas y los músicos suelen escribirles. Rosario, sin ir más lejos, tiene un puerto que además, al contrario de lo que ocurre con el de Buenos Aires, mira al río. Rosario también es identificada con artistas que hicieron de su pertenencia a esa ciudad, una bandera. Por citar solo a tres: Alberto Olmedo, Litto Nebbia y Roberto Fontanarrosa son apenas algunos de los referentes de una ciudad con una cultura con vida y personalidades propias.
Adrián Abonizio es otro de esos rosarinos que sabe retratar paisajes, situaciones y personajes de su ciudad. Lo hizo siempre, como integrante de la llamada Nueva Trova Rosarina, y continúa haciéndolo en esta oportunidad, en la que su paleta de colores toma como marco referencial el tango.
Tangolpeando, su nuevo disco, es un acercamiento al género pero desde una mirada despojada de todo cliché tanguero. Abonizio no necesita impostar su voz para darle el dramatismo característico de ciertos cantores ni para defender su poesía cargada de personajes y situaciones que son fácilmente descubiertas en la cotidianidad de la ciudad, sea ésta Rosario o Buenos Aires.
Protagonistas como María, la dulce guaraní de la milonga “Mi flor querida” o la de “Pata flaca”, con su final imprevisto, se suman al retrato del “chanta” de “Lo tuyo está al salir”, las imágenes sentimentales y a la vez decadentes de “Constitución de noche”, los giros piazzollianos que trasunta “Luna de alpiste” o la representación psicológica de “Paranoia SA”.
Abonizio tiene como cómplice de este trabajo a Rodrigo Aberastegui, con quien compuso gran parte de los temas de este álbum. Su presencia es fundamental tanto en la composición y en la ejecución de diversos intrumentos (guitarras, acordeón, contrabajo y piano) como en la elaboración de los arreglos de las piezas. Otro de los aciertos del disco es el protagonismo de un abigarrado grupo de músicos de gran nivel como Erica Di Salvo en violín, Gabriel Rivano y Hugo Pico en bandoneón y Horacio Hurtado en contrabajo.
De una austeridad sonora que propone un clima íntimo en el que se proyectan pequeñas historias de personas y paisajes, en Tangolpeando Adrián Abonizio deja en claro cuál es su mirada sobre el tango actual. «