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Jazz en el Fontanarrosa / Edición 2016

 

Esta es la programación:

Jueves 21/04. 20.30 hs:

After Class

                Basándose en el Smooth Jazz y sin dejar de lado el Funk, este quinteto rosarino que integran músicos que también participan de otros proyectos de renombre, decidieron trabajar recursos de ambos géneros. El resultado fue un primer disco.  

                Pablo Ciavatti en saxo, Gustavo Smirilli en guitarra, Marcelo Vizzari en teclados, Fernando Castaño en bajo y Andrés Tarrab en batería.

 

                Ver video: https://vimeo.com/127339222

Ratas calientes

                Un octeto compuesto por varios de los músicos más activos de la escena del jazz de Rosario, convocados por Leonardo Piantino para interpretar sus propios arreglos de composiciones de Frank Zappa, genial y prolífico compositores del siglo XX. Si bien Zappa no es un compositor directamente relacionado con el idioma del jazz, aunque si con muchos puntos de contacto, los arreglos están pensados de manera de integrar las exigentes partes escritas con espacios abiertos para solos e improvisación grupal.

                Julio Kobryn en saxo tenor, Bruno Lazzarini en trompeta, Yamil Mohadile en trombón, Mariano Ruggieri en teclados, Cristian Loza en guitarra eléctrica, Tutu Rufus en bajo eléctrico, Sebastián Mamet en batería y Leonardo Piantino en saxos, arreglos y dirección.

 

                        Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=4AV3tNEx__g

 

Viernes 22, 21.00 hs:

La MusiMedios Big Band

            Con el patrocinio de la Fundación MusiMedios,  que preside Hugo Vitantonio, Rosario tiene una nueva agrupación musical denominada “La MusiMedios Big Band”, que puesta a difundir repertorios clásicos de jazz, entre otros.  Cuenta con la dirección de Sebastián Tesei y la codirección de Kimey Gómez.

            Kimey Gómez y Maximiliano Pucharcos en saxos altos;  Iván Rosiansky y Guido Cirione saxos tenores; Lara Sesso en saxo barítono; Juan Ignacio Fermani, Rodrigo Calvagna, Manuel Fuertes y Juan Arditti en trompetas; Andrés Riba, Sebastián Portaneri, Juan Carlos Villanueva y Hernán Biancardi en trombones; Marcos Ortiz en bajo eléctrico; Francisco Fenoglio en contrabajo;  Francisco Batista en guitarra eléctrica; Lucas Polichiso en piano, Alejandrina Zannini en percusión y  Gerónimo Mangini en batería. Flor Jurnet, Meli López, Soledad Gauna y Rodrigo Abecasis, voces.

 

Ignacio Villamil Quartet

                Sin dudas, el jazz crooner (cantante de jazz) ha contribuido al desarrollo del género musical. Con su cuarteto, el joven Ignacio Villamil apuesta a versiones originales de standards de jazz.

                Ignacio Villamil, voz. Facundo Canosa, piano. Emilio Madeo, contrabajo. Martín Fernández, batería.

Rubén “Chivo” González

                “La perseverancia de todos estos años, en tratar e insistir en tocar Jazz por estas latitudes, nos ha traído hasta el 2016. Y hemos tenido mucha suerte todos estos años. Todavía hay público que aprecia lo que hacemos: siempre tratando de buscarle la vuelta de la manera más espontánea y directa posible. Y a veces se la encontramos…”

                Rubén “Chivo” González (saxos), Nicolás “Cuqui” Polichiso (guitarra), Charly Samamé (bajo), Pau Ansaldi (batería).

 

Sábado 23, 21: 00 hs:

Petetta & Bozzano

                Caminata (BlueArt Records, 2015) es el segundo disco del dúo conformado por Marcelo Petetta y Gastón Bozzano. Esta vez, las elegidas son composiciones de Ralph Towner, Egberto Gismonti, Tom Jobim, Gary Peacock y Pat Metheny, entre otros. “Este dúo rosarino, sin alardes y sin olvidar que el virtuosismo es un medio y no un fin, logra hacer pública y compartible la fluida intimidad que alimenta sus interpretaciones”, escribió Diego Fischerman en el diario Página/12.

                Marcelo Petetta, guitarras, Gastón Bozzano, contrabajo.

                Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=gEgpi6ZdHaA

Sanguinetti Plays Radiohead

                El grupo liderado por pianista porteño Marco Sanguinetti versiona, de manera muy personal, la música de Radiohead. El repertorio elegido incluye al menos un tema de cada disco editado por el grupo británico. Sanguinetti ha sido considerado por la prensa local e internacional como creador de “un nuevo género dentro del jazz” (allaboutjazz.com).

                Marco Sanguinetti (piano) + Migma (bandeja de vinilos) + Tomas Babjaczuk (batería) y Pablo Butelman (guitarra).

                Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=etvYEvARgnw

 

Jorge Migoya celebra Síntesis

                “Síntesis” del grupo Síntesis fue un disco emblemático del llamado rock progresivo. Se grabó el 24 de marzo de 1976 y tras ser descatalogado se convirtió en un álbum para coleccionistas. A  40 años de su histórica grabación, el sello BlueArt Records lo reedita en abril con nueva remasterización, bonus track y fotos inéditas. Jorge Migoya, un rosarino en París y líder de aquel grupo, vuelve a la ciudad a presentar los temas (cercanos al jazz rock)  y repertorio nuevo. 

Jorge Migoya, guitarra eléctrica y piano, Annabel de Courson, piano y percusión, Tomás Ferrari bajo y Pablo Dawidowicz en batería.

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Música. Tiempo y espacio

Es el inicio del movimiento. La propensión, la tendencia hacia algo. Es un movimiento realizado en el menor tiempo y espacio que se puede dar. El término conato sirve como título para la última pieza de este imprescindible registro y esconde, también, pistas para entender cómo funciona este grupo de músicos, específicamente, este cuarteto de jazz. Un organismo sincronizado con la perfección que provee la naturaleza y un metabolismo común: todos los integrantes pueden sintetizar lo complejo y lo simple en cada una de las innumerables decisiones que se toman mientras se está haciendo música. Jodos en piano, Verdinelli en batería, Javier Moreno en contrabajo y Rodrigo Domínguez en saxos llevan al paroxismo conceptos como cohesión grupal y precisión interpretativa tanto en las composiciones originales como en la acertada decisión de incorporar un arreglo sobre “Black is the colour”, una de las Folk Songs de Luciano Berio. Dándose espacio para que los movimientos de unos propongan sobre los otros, inventando maneras de acompañarse, yendo juntos sin tropiezos por caminos riesgosos, estos cuatro relojeros –de los poquísimos que quedan– nos entregan, satisfechos, algo invaluable: una estupenda porción de tiempo.

Por Nicolás Russo

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Reedición histórica del disco “Síntesis”

 

Síntesis fue un grupo rosarino de rock progresivo, con claras influencias de jazz y blues, que se destacaba por los arreglos de vientos. Editó un solo disco, “Síntesis”, un vinilo emblemático con seis temas, grabado en Buenos Aires en dos días: el 24 y 24 de marzo de 1976. A 40 años de su grabación, a 40 años de la dictadura cívico militar en Argentina-, el sello BlueArt Records vuelve a reeditarlo en cd por primera vez, con bonus track, fotos inéditas del trío y una remasterización a partir de las cintas originales.

El guitarrista y pianista, Jorge Migoya, líder de ese grupo, radicado en París desde hace más de 35 años,  vuelve en abril a Rosario, su ciudad natal, a presentar el disco. “Jorge Migoya celebra Síntesis”, es el nombre del show que dará en las ciudades de Rosario, Venado Tuerto, Buenos Aires y Santa Fe junto a Annabel de Courson, piano y percusión, Tomás Ferrari bajo y Pablo Dawidowicz en batería.

Lanzamiento: 20 de abril de 2016.

 

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“La manera de escuchar música cambió” (Redacción Rosario)

 Por Aníbal Pérez



En el transcurso de 2015 y lo que va de 2016 se realizó una serie de recitales en la ciudad, bajo el nombre Rosario: 50 años de Rock en Castellano, donde desfilaron más de una centena de músicos locales para interpretar sus canciones y versionar a referentes de estas latitudes. De aquella convocatoria Síntesis no participó en ninguna instancia. Lo cual en un punto es coherente, porque el trío de rock progresivo integrado a principios de la década del setenta por veinteañeros, nunca hizo música en castellano, como tampoco en inglés, ni en ningún otro lenguaje que no sea exclusivamente el musical. Aquel al que el filósofo alemán Theodor Adorno no consideraba un lenguaje, en tanto si bien indica “el camino hacia la interioridad, también lo hace hacia la vaguedad”. Al rescate de Síntesis en manos del olvido acudió Horacio Vargas, coordinador del sello discográfico Blueart, el cual planea reeditar el disco homónimo de la banda.

Jorge Migoya, guitarrista y compositor del grupo y quien reside hace 38 años en París, donde lleva a cabo una activa carrera solista, charló vía Skype con este medio y con un castellano afrancesado pero de inconfundible dialecto criollo, relató las vicisitudes de la grabación de aquella piedra angular del rock nacional.

— El único contacto que tuve fue hace un tiempo con Juan, él es quien tenía las cintas, que ahora tengo en mi casa. Las cintas pasearon por todos lados, de hecho el disco fue editado en Brasil. Cuando yo me fui de Argentina me corté de todo, todo desapareció, porque irse del país es terrible. Para mí la única manera de adaptarme a otra tierra fue olvidar la mía, al menos por un tiempo. Si guardaba contacto me volvía loco. Tuve que asumir que estaba sólo, sin nadie, sin un amigo. Si yo hubiese tenido el pasaje de vuelta no me hubiese quedado ni un mes en Europa. Allá conocí lo que es la calle, me hice linyera, dormía en la calle y comía lo que podía. Una cosa muy extraña, un día tenía un grupo, tocaba en Capital y me pagaban por hacerlo y de la noche a la mañana no te conoce nadie. Lo cual en un punto también es bueno, porque cambia el valor de las cosas y el valor sobre uno mismo. Esa experiencia me hizo pasar de ser un pendejo a ser un hombre. Y a los cinco meses de estar en París hablando un poco el idioma me di cuenta que mi vida se estaba transformando.

¿Cómo se formó Síntesis?
—Éramos una banda de barrio, todos vivíamos en Bella Vista, cerca de la cancha de Newell’s. El baterista vivía por Ovidio Lagos, el bajista en el pasaje Independencia y yo por Crespo. El primer contacto fue entre Juan Ricci (bajista) y yo, juntos empezamos a buscar un baterista, al que conocimos en una sala de ensayo que estaba en Salta y Oroño. Nos habían hablado de él y juntos fuimos a ver varios ensayos y así fue como dimos con Julio Cusmai, pero hasta que no hablamos con él no nos enteramos de que éramos vecinos. El grupo se formó en el 73, grabamos en el 76 y nos separamos un año después.

—¿Cómo llegaron a grabar el disco?
—A principios de los setenta en Rosario había un pequeño teatro en un sótano por calle San Lorenzo, cerca del Savoy, que se llamaba Sala de Bolsillo. Ese fue el primer lugar en donde tocamos. Ahí comenzó todo. Nos presentabamos bimestralmente ahí y nos iba bastante bien, metíamos alrededor de 60 personas  y siempre renovábamos el repertorio. Pero empezamos a tener cada vez más repercusión y fuimos accediendo a salas cada vez más grandes. Uno de los recitales más importantes que dimos fue en la Biblioteca Argentina, algo bastante insólito, me refiero a que un grupo de jazz-rock acceda a ese espacio. Y otra presentación a sala repleta fue en la Facultad de Ingeniería, por Pellegrini. Ese día cayó a vernos un tipo llamado Alfredo Fiorito, que ahora es un DJ muy famoso en Islas Baleares y que estaba vinculado al diario La Capital. Un tipo muy excéntrico, recuerdo que tenía una novia sueca y andaba con un perro rarísimo. Y él se re copó, nos tomó de la mano, produjo varios de nuestros shows y nos hizo tocar con Polifemo en el que era el cine San Martín. Y ese día las cosas se terminaron de ensamblar, porque un tipo que pasaba por ahí vio que había una cola larguísima para entrar y se mandó, se trataba de un productor rosarino de apellido Buccini que tenía una compañía disquera de cumbia y cuarteto. El tipo hacía mucha guita comercializando música popular pero tenía la intención de hacer un sello paralelo para otros géneros más exóticos. Y así es que fuimos producidos por esta gente, que nos llevó a grabar a Buenos Aires, porque en Rosario no se podía grabar, había un estudio pero era de dos pistas, algo muy precario, por suerte hoy las cosas cambiaron. En esa época la banda se había agrandado, invitábamos a otros instrumentistas a tocar en vivo. Y a Buenos Aires viajamos con la idea de sumar algunos músicos, y fue así como conocimos a toda la camada jazzera de la época. Con el que entablé muy buena relación fue con Rodolfo Alchourron, que me presentó a otros músicos que fueron los que grabaron vientos en el disco.

Según tengo entendido el primer día de grabación coincidió con el golpe de Estado ¿Cómo recordás ese episodio?
Sí, así fue, el disco se grabó y se mezcló el 24 y 25 de marzo del 76. Recuerdo que durante el primer día de grabación hicimos una pausa para almorzar en un lugar cerca del estudio y vimos los tanques circulando por la calle. Pero en ese momento nadie se dio cuenta que estábamos por entrar a un mundo completamente diferente. No dimensionamos lo fatídico de ese momento, teníamos escasos 20 años y estábamos en otra.

¿Eso tuvo que ver con tu exilio?
Sí, en parte sí. Yo nunca había pensado en irme de Argentina, no lo tenía programado. Inclusive después del golpe fui a la colimba. La hice cuando Videla estaba en el poder. Apenas terminamos de grabar me fui para el regimiento en Junín. Salir de la vida cívica para entrar en ese sistema terrible me hizo muy mal, sufrí mucho. Tengo muy malos recuerdos. Yo estaba en la banda, donde tocaba el tambor. Al menos no tenía un fusil, tenía palillos. Apenas salí de la colimba presentamos el disco de Síntesis en el teatro Fundación Astengo y después de eso decidí irme. No sé cómo explicarlo, pero diría que me fui en una misión artística y no por persecución política. En París conocí muchos músicos que se habían ido por problemas políticos. Después de la colimba tuve la posibilidad de hacer arreglos para un músico que venía de Estados Unidos a grabar canciones de latin pop. Un disco para latinos que viven en Estados Unidos, el tipo cantaba un poco en inglés y otro poco en español. Él sólo había venido con las letras y yo le hice la música y los arreglos. El disco lo grabamos en Buenos Aires con una orquesta y me pagaron bastante bien. Y ese fue el combustible para irme, porque yo no tenía un mango, siempre estaba viviendo como podía. Me dieron alrededor de dos mil dólares, y en ese entonces un pasaje de ida a Europa costaba 1.500 y todavía se podía comprar sólo el de ida. Y pensé, si me quedo en Argentina, la plata me la gasto en comida y a su vez pensé en Europa, porque los Estados Unidos eran quienes habían generado la situación en el país.

—¿Podrías afirmar que Síntesis fue el primer grupo de rock instrumental de Rosario y quizás del país?
Te puedo confirmar que al menos fuimos el primer grupo de rock instrumental de la ciudad, no sé si del país, pero puede que sí. En paralelo a Síntesis estaba Crucis y Alas, por nombrar dos bandas análogas, pero ellos tenían tramos vocales y nosotros no. En esa época era muy raro encontrar una banda en la cual no haya voces, inclusive Pablo El Enterrador, otra banda muy popular de la ciudad también tenía un cantante. El rock progresivo era cantado. El público no estaba acostumbrado a escuchar bandas sólo instrumentales. Nosotros nunca nos planteamos que haya voces sobre todo porque ninguno de los tres podía cantar.

¿De qué manera se dio la reedición del disco?
Horacio Vargas de Blueart me contactó por el tema de la reedición hace unos años. Él fue fan de Síntesis y siempre me ha apoyado bastante. Yo tengo editados cuatro discos de manera individual con el sello. Y a pesar de que nunca estuve en esa de los viejos que vuelven al escenario para hacer lo que hicieron hace veinte años y tocar las canciones que todo el mundo quiere escuchar, él insistió con el asunto del aniversario y sumado a la gente que veo por internet preguntando por el disco me convencí. El disco va a salir en CD y yo voy ir para allá a tocar algunas versiones con un cuarteto en el Fontanarrosa el 23 de abril, e inclusive voy a hacer una fecha de piano sólo en el ECU con mi repertorio solista. De todos modos para mí eso no es Síntesis, sino que son nuevas versiones de composiciones que hice hace mucho tiempo.

—¿Hay alguna diferencia entre la edición original del disco y esta?
El disco lo remasterizó Luis Suárez y yo lo retoqué un poco, restringí el abuso del estéreo. Por ese entonces se acostumbraba panear todo, el estéreo al mango, todos los discos eran así. Yo lo ensamblé un poco más y corté algunos fragmentos. Hay que dimensionar que la grabación y mezcla originales se realizaron en dos días. Hoy ya nadie hace eso. Un delirio.  Encima está grabado todo junto, todos tocando a la vez, el que se equivocaba se equivocaba por todos. Pero sin embargo suena. Le saqué lo que podría llamarse música de espera, que la idea original era que no quede. Era algo que nos funcionaba en el vivo, pero en el estudio empobreció la grabación. La manera de escuchar música cambió, hoy todo va mucho más rápido. Lo que hice fue mejorarlo. A su vez esta versión viene con un bonus track, una grabación que hicimos después, pero esa incógnita la dejo para cuando lo escuchen.

—¿Mantenés contacto con tus ex compañeros de banda?

— El único contacto que tuve fue hace un tiempo con Juan, él es quien tenía las cintas, que ahora tengo en mi casa. Las cintas pasearon por todos lados, de hecho el disco fue editado en Brasil. Cuando yo me fui de Argentina me corté de todo, todo desapareció, porque irse del país es terrible. Para mí la única manera de adaptarme a otra tierra fue olvidar la mía, al menos por un tiempo. Si guardaba contacto me volvía loco. Tuve que asumir que estaba sólo, sin nadie, sin un amigo. Si yo hubiese tenido el pasaje de vuelta no me hubiese quedado ni un mes en Europa. Allá conocí lo que es la calle, me hice linyera, dormía en la calle y comía lo que podía. Una cosa muy extraña, un día tenía un grupo, tocaba en Capital y me pagaban por hacerlo y de la noche a la mañana no te conoce nadie. Lo cual en un punto también es bueno, porque cambia el valor de las cosas y el valor sobre uno mismo. Esa experiencia me hizo pasar de ser un pendejo a ser un hombre. Y a los cinco meses de estar en París hablando un poco el idioma me di cuenta que mi vida se estaba transformando.

Publicado en la edición 239 de El Eslabón.

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Relojeros

El subtítulo del debut del cuarteto integrado por Ernesto Jodos en piano, Sergio Verdinelli en guitarra, Javier Moreno en contrabajo y Rodrigo Dominguez en saxo es “Ya no quedan”. Y seguramente haga referencia también a cuartetos de lujo como el que ellos han formado, cuya génesis se remonta a un llamado que el español Moreno le hizo a Jodos cuando estuvo de paso por Argentina, tres años atrás. En abril del 2015, durante una nueva visita que se extendió por casi un año, el ya establecido cuarteto registró este disco –editado por el sello rosarino BlueArt– que incluye temas firmados por todos sus integrantes, y además un arreglo de Moreno sobre las canciones folklóricas del italiano Luciano Berio.

 

Radar, suplemento cultural de Página/12​

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De músicos y relojeros…

Y es verdad nomás. Relojeros ya no quedan. Por suerte músicos sí. Músicos de calidad, se entiende. De esos que apuestan al riesgo en cada trabajo. De los que no dudan en abrir ventanas a la imaginación y se juntan con quien hay que juntarse. Porque lo que les importa es la música; Música de esa que no abunda, pero por suerte no falta.

Y de relojeros en retirada y música bienvenida se trata este último trabajo que editó el sello rosarino BlueArt, y que vuelve a juntar a Ernesto Jodos y Rodrigo Dominguez, esta vez compartiendo aventuras con Sergio Verdinelli y el español Javier Moreno, quien deja testimonio aquí de su breve estadía en el país.

Cuenta la historia que Javier Moreno compartía jam sessions con Jodos cuando uno u otro saltaban el charco. La última estadía de Moreno en Buenos Aires, que se prolongó por ocho meses, dio por resultado el trabajo que ahora se valora.

Es que Relojeros es un disco a puro disfrute. Donde las individualidades, que las hay y de un altísimo nivel, suman al conjunto; para entregar una obra que se advierte homogénea aún desde la diversidad de talentos y estilos.

A través de ocho temas, donde los cuatro aportan obras de su autoría y al que se suma un arreglo de Moreno sobre “Black is the colour”, apertura del disco Folk songs del italiano Luciano Berio; el grupo navega con maestría tanto en el respeto fiel a las composiciones, como en los pasajes de improvisación, aportando una relajada creatividad.

El disco abre con “Ahora después” de Rodrigo Dominguez y su melodía sosegada, con el saxofonista en su veta más lírica; También de Rodrigo es el segundo corte: “Rock”, con sus 10 minutos el más extenso de la placa, y en el que el grupo pone sobre la mesa el alto grado de cohesión alcanzado, con muy buenos solos además de Jodos y Moreno.

Le siguen “A plena luz” de Jodos, otro de los puntos fuertes de un disco de pareja calidad, con Rodrigo en soprano y el pianista lanzado a pura creatividad,  y la letanía de “Piedra”, de Sergio Verdinelli, música sosegada que anticipa al nervioso “Nasty” de Domínguez, con Verdinelli poniendo leña al fuego desde la batería.

Cierra el disco la adaptación de “Black is the colour”, una hermosa melodía iniciada por Moreno en contrabajo con arco, y “Rubatos y conatos”, también del español.

Relojeros es sin duda uno de esos trabajos que perduran. De esos que dejan con ganas de una nueva escucha ni bien suena el último acorde del último tema. Cuatro excelentes músicos. Originales. Únicos. Compartiendo afinidades al servicio del grupo. Un disco que jerarquiza el bien surtido catálogo del sello rosarino, por belleza y originalidad. Prepotencia de trabajo, diría el maestro Arlt.

argentjazz.com.ar

 

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La crítica de “Relojeros” en Club del Disco

El año está comenzando aún y, sin embargo, luego de escuchar varias veces Relojeros (ya no quedan), nos da la sensación de que es muy posible que este sea uno de los destacados de 2016 en todas las encuestas que se hagan en el próximo diciembre.

No se trata sólo de la suma de nombres, que lo transforma en un supergrupo del jazz argentino: Ernesto Jodos (piano), Sergio Verdinelli (batería), Javier Moreno (batería) y Rodrigo Domínguez(saxo) podrían firmar cualquier disco y seguramente concitarían la atención de buena parte del público jazzero. Acá, lo más destacable es que se reparten la autoría de ocho piezas propias, en las que no se cuela ningún standard, apenas el hecho de que Black is the colour(track 7) esté basado en una obra del compositor italiano de vanguardia Luciano Berio.

Así como las únicas citas o referencias dentro de los temas son a otras composiciones propias (tal el caso de Ll#9 de Jodos), en la variedad de texturas y ritmos está el gusto de este trabajo. Si siempre elogiamos el melodismo de Domínguez, que abre este disco con dos joyas de su autoría, en este caso llama la atención Piedra, de Verdinelli, una balada lenta con cambios en la rítmica y con mucho lugar para que cante el saxo y el piano. 

Sin dar mayores explicaciones, sin aparente relación entre el misterioso nombre del álbum y los ocho temas que lo conforman, sin un programa extramusical que justifique nada, con el sonido como baluarte, estos cuatro amigos llegan a los socios del Club del Disco (esta novedad aún no se consigue en disquerías, prácticamente) a través del sello rosarino Blue Art, del quijotesco Horacio Vargas. Ya no se puede agregar mucho más para destacar el invaluable aporte de esta pequeña empresa que, a 300 km del ombligo que es Buenos Aires, sigue enviando gemas de música genuina a todo el mundo.

Club del Disco

 

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Un pianista en busca del riesgo (Rosario12)

Por Edgardo Pérez Castillo

Tres años atrás, de paso por la Argentina el contrabajista español Javier Moreno contactó al pianista Ernesto Jodos para compartir algunos toques. A medida que los viajes se reiteraban y las estadías se tornaban más prolongadas, la dupla fue profundizando un vínculo musical que terminó de establecerse cuando, en la última visita de Moreno (que se extendió por ocho meses), el baterista Sergio Verdinelli y el saxofonista Rodrigo Domínguez completaron la formación de cuarteto que terminaría registrando Relojeros (ya no quedan), disco editado por BlueArt que esta noche, a las 21.30, tendrá su presentación formal en el Teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España (Sarmiento y el río).

En Relojeros los cuatro integrantes aportan obras de su autoría (a las que se suma, además, un arreglo de Moreno sobre “Black is the colour”, apertura del disco Folk songs del italiano Luciano Berio). Y si bien en cada una es posible trazar puntos de contacto con algunos rasgos característicos de cada autor (la natural búsqueda melódica de Domínguez, la potente imprevisibilidad de Jodos), el cuarteto logra una homogeneidad que, según admite el pianista, fue uno de los disparadores del registro. “Las afinidades musicales en cuanto a gustos y direcciones a tomar en el momento de tocar son muchas. Y también el aporte personal de donde viene cada uno. Justamente la homogeneidad que percibís hizo que querramos hacer este proyecto”, reconoce Jodos a Rosario/12.

﷓ El año pasado, en una entrevista con Radar con motivo del lanzamiento de tu último disco de solo piano (Actividades constructivas), te referías acerca del efecto que la música provoca en la gente, mencionabas como límite al “swing feeling” del jazz y remarcabas que no importa mucho si algo es o no es jazz. En definitiva, ¿qué puede entenderse hoy por la definición de “jazz”?

– Bueno, es una palabra que está bastante complicada… Desde siempre, a muchos músicos no les gustó la palabra jazz. Desde Duke Ellington a Miles Davis, a Mingus, de repente era gente que no gustaba de esa palabra. Ahora creo que abarca una cantidad de música muy, muy grande, y si bien hay definiciones de un lado y de otro, para mí es una música que tiene algún tipo de conexión con la tradición jazzística, en relación a cómo se relacionan los músicos al improvisar, y ciertas habilidades que tienen de poder tocar en determinados contextos. Y que contiene un alto grado de improvisación. En este caso, al menos, no hacemos música totalmente improvisada, porque hay composiciones, pero es una música que tiene un alto grado de improvisación. Cuando me gusta más el jazz es cuando tiene ese sentido de riesgo, de improvisación. Y algún tipo de reminiscencia a como funciona la música del jazz más tradicional.

– En relación al riesgo, en algunos de tus proyectos hay un mayor margen para la improvisación, como se da obviamente en el caso de los discos de solo piano.

– Totalmente. Pero asimismo varían entre tema y tema de los discos, eso es algo movible. El asunto es que no se quede de un lado muy estricto todo el tiempo. O muy previsible.

– Viendo el recorrido por tu obra, que vas trazando tanto disco a disco como con distintos proyectos, está claro que el riesgo también está dado por no quedar atado a una misma formación, a una misma sociedad musical. Empieza a ser una constante esto de preguntarse con qué vendrás en un próximo concierto. De hecho, hace un par de semanas te presentaste en Rosario con una formación de trío.

– Sí, con los rosarinos (NdR: Franco Di Renzo y Luciano Ruggieri). Bueno, eso para mí es algo de lo lindo que tiene esta música, poder tocar con gente con la que tocás mucho y ya sabés un montón de cosas. Y también tocar con gente con la que no tocás muy seguido y te sorprende. Igual a través de los años, si bien tengo discos con muchas formaciones distintas, hay algunos músicos que están ahí siempre, como en el caso de Sergio Verdinelli. Y con Rodrigo hace mucho que tocamos, yo toqué en varios de sus discos y él tocó en muchos de mis proyectos, aunque no estén grabados. Entonces si bien no son formaciones que duran muchos años, hay un grupo de gente con la que suelo hacer las cosas. Eso en general nos pasa a todos, seremos unas diez personas con las que sentimos más afinidad. Y después está bueno cuando aparece alguien nuevo. Entonces, cuando tocás con gente con la que tenés más confianza ya es un poquito más fácil tomar riesgos. Sabés que podés confiar en ellos. Hay una red de contención musical y, también, humana.

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Ernesto Jodos llega a Rosario para presentar nueva banda (La Capital)

Por José Cavazza

A los 16 años, ganó la beca de Berklee College of Music, Estados Unidos, donde se graduó Magna Cum Laude, en 1993. Hoy, con catorce discos editados, el pianista Ernesto Jodos es uno de los referentes del jazz en la Argentina. Además, fuera de este género, grabó junto a Raúl Carnota, Willy González, Pedro Aznar, Mercedes Sosa y Lucho González. Premio Gardel en 2008 y 2009.

Jodos vuelve a actuar en Rosario, esta vez para inaugurar la temporada 2016 del auditorio del Parque España y para presentar un disco del sello rosarino BlueArt Records, “Relojeros (ya no quedan)”, que lo incluye como un miembro más de un grupo que integran también el saxofonista Rodrigo Domínguez, el baterista Sergio Verdinelli y el contrabajista español Javier Moreno Sánchez.

   Tanto en el formato de piano solo, como en las distintas formaciones que armó desde mediado de los años 90, Jodos continúa siendo fiel en su comunitario “Relojeros” a esa profunda voluntad de forzar los límites mismos del jazz y de sonar, siempre, bajo un sonido absolutamente original, esta vez tocando composiciones propias y de sus compañeros de banda.

   —”Relojeros (ya no quedan)” es un álbum de temas originales, ¿qué diferencias hay entre encarar la interpretación de un tema propio y un standar, sobre todo cuando en el jazz la improvisación es esencial?

   —”Relojeros” es un disco de música original, pero de los cuatro miembros del grupo. Por eso posee varios desafíos: tocar música que no se ha tocado antes… es decir, no se pueden escuchar versiones anteriores, tocar música de compositores que están presentes en el grupo, y tocar música propia. La idea es darle vida entre todos a esta música nueva.

   —¿Se refiere a algo específico el nombre del álbum?   

 —No, no se refiere a nada en especial. Sólo se trata de un título….

   —En este disco compartís absolutamente la composición de los temas con el resto de la banda, ¿Se buscó más la idea de grupo, no tanto de Jodos más músicos?

—Esa es la idea. No es un disco mío, sino de un grupo comunitario. Rodrigo Domínguez, Sergio Verdinelli y yo somos amigos y tocamos juntos desde hace más de 20 años. Hemos tocado en varios proyectos que contienen la música de los tres. Javier Moreno es un contrabajista español que vive en Nueva York. Las cosas de la vida hicieron que él pase varios meses en Buenos Aires en el lapso de dos años, y fue ahí donde se armó la comunión musical que se puede escuchar en el disco.

—¿Cómo es componer un tema de jazz? Es decir, una canción de rock o de pop lleva una música, una letra, una intención musical más una propuesta poética, en cambio el jazz.

—En este caso, la intención poética está inserta en lo musical, y probablemente la inclusión de dispositivos más o menos únicos para poder improvisar.

—Es de suponer que escuchás mucho jazz, ¿pero qué te gusta escuchar del rock?

—Es cierto, no toda la música que escucho es jazz. Me gusta mucho escuchar a músicos de rock o del pop como Bob Dylan, David Bowie, Michael Jackson y Led Zeppelin. Tambien escucho algo de música clásica y contemporánea, además de tocarla o leerla en el piano: Messiaen, Brahms, Ligeti, Feldman, Bach.

—¿Dentro del jazz, cuál es el sonido que más te gusta escuchar?; y también, ¿qué jazz es el que más te gusta escuchar?

—Me gusta escuchar y tocar jazz que contenga un alto grado de riesgo e improvisación. Cada vez se me hace más difícil escuchar cosas que caen en patrones formales o improvisatorios que se usan sólo porque han sido efectivos en el pasado.

—¿Cómo es trasladar “Relojeros” al escenario?

—Es de lo más divertido e intenso el tocar con este grupo: música que nos propone desafíos expresivos, técnicos y de interacción entre nosotros. El nivel de comunicación musical entre los integrantes del grupo es muy alto, y estoy seguro de que el público disfruta muchísimo de eso.

 

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Revista Sublime: Jodos y los guardianes del tiempo

Relojeros (ya no quedan), es el nombre del singular disco que el próximo sábado 27 de febrero, a las 21.30, presentará en el teatro Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque de España, el cuarteto Jodos-Verdinelli-Moreno-Domínguez.

Se trata de una nueva placa lanzada por el sello rosarino BlueArt Records y es la primera de la formación que integran, en piano Ernesto Jodos, en batería Sergio Verdinelli, en contrabajo el español Javier Moreno Sánchez, y en saxo Rodrigo Domínguez.

El disco compacto que fue grabado en Buenos Aires el año pasado, incluye temas propios de los cuatro integrantes de la banda y además, en uno de los tracks, los arreglos de Javier Moreno Sánchez sobre las canciones folclóricas de Luciano Berio.

El propio Jodos reconoció, durante su presentación en Plataforma Lavardén, en la noche del sábado pasado, que se trata de una obra singular que se aparta de los estándares del jazz pero merece ser escuchada.

 

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