El año está comenzando aún y, sin embargo, luego de escuchar varias veces Relojeros (ya no quedan), nos da la sensación de que es muy posible que este sea uno de los destacados de 2016 en todas las encuestas que se hagan en el próximo diciembre.
No se trata sólo de la suma de nombres, que lo transforma en un supergrupo del jazz argentino: Ernesto Jodos (piano), Sergio Verdinelli (batería), Javier Moreno (batería) y Rodrigo Domínguez(saxo) podrían firmar cualquier disco y seguramente concitarían la atención de buena parte del público jazzero. Acá, lo más destacable es que se reparten la autoría de ocho piezas propias, en las que no se cuela ningún standard, apenas el hecho de que Black is the colour(track 7) esté basado en una obra del compositor italiano de vanguardia Luciano Berio.
Así como las únicas citas o referencias dentro de los temas son a otras composiciones propias (tal el caso de Ll#9 de Jodos), en la variedad de texturas y ritmos está el gusto de este trabajo. Si siempre elogiamos el melodismo de Domínguez, que abre este disco con dos joyas de su autoría, en este caso llama la atención Piedra, de Verdinelli, una balada lenta con cambios en la rítmica y con mucho lugar para que cante el saxo y el piano.
Sin dar mayores explicaciones, sin aparente relación entre el misterioso nombre del álbum y los ocho temas que lo conforman, sin un programa extramusical que justifique nada, con el sonido como baluarte, estos cuatro amigos llegan a los socios del Club del Disco (esta novedad aún no se consigue en disquerías, prácticamente) a través del sello rosarino Blue Art, del quijotesco Horacio Vargas. Ya no se puede agregar mucho más para destacar el invaluable aporte de esta pequeña empresa que, a 300 km del ombligo que es Buenos Aires, sigue enviando gemas de música genuina a todo el mundo.
Club del Disco
