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Nuevos lanzamientos

Dispositivo” es el nuevo trabajo discográfico del trío conformado por Maximiliano Kirszner encontrabajo, Nataniel Edelman en piano y Fermín Merlo en batería. Son temas originales de Kirsznercreados exclusivamente para este grupo en donde el material escrito dialoga permanentemente consituaciones improvisadas. Es también el disco que refleja el excepcional nivel musical de la nuevacamada de músicos de jazz en Argentina.

 

Maximiliano Kirszner nació en Buenos Aires en 1987. Estudió contrabajo con Carlos Vega, Jerónimo Carmona y Hernán Merlo.También ha tomado clases con John Hebert, William Parker, Rodrigo Domínguez, Carlos Lastra y Enrique Norris. Es egresado de lacarrera de jazz del Conservatorio Superior de Música “Manuel de Falla. Actualmente integra de manera estable el trío de EnriqueNorris, el cuarteto de Ernesto Jodos, el trío de Santiago Leibson,  el sexteto de Andrés Elstein, y el cuarteto de Julia Sanjurjo.  En elplano internacional ha tocado junto a John Hollenbeck, Tony Malaby, Gianluca Petrella, Giovanni Guidi, Austin Peralta,Johannes Bockholt, Judith Schwarz, Lisa Hofmaninger, Alexander Fizthum. Como docente, dicta clases de contrabajo en laOrquesta de Cuerdas de Cutral Có, Neuquén, en el proyecto Orquestas y Coros para el Bicentenario (Ministerio de Educación de laNación), y en el Sistema Municipal de Orquestas infanto-juveniles de San Martín, provincia de Buenos Aires.

 

Se suman a la biblioteca junto a el baterista Luciano Ruggieri, quien editó su primer disco, “Salmo“, un álbum que combina distintos estilos. Y a Jorge Migoya, junto César Franov en bajo y Pablo Dawidowicz en batería con “Cuando el alba”: un acercamiento al jazz desde un lenguaje propio.

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Jazz en el Rosedal

Un ciclo de conciertos de jazz especialmente programado para el mes de noviembre, con la curaduría del periodista y productor cultural Horacio Vargas, la Municipalidad de Rosario invita a disfrutar del espectáculo de las siete  mil rosas que adornan el parque Independencia. Entrada: Libre y gratuita − El ciclo está coordinado por las Secretarías de Ambiente y Espacio Público y Cultura y Educación. En caso de lluvia se suspende. 

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Entrevista con el compositor rosarino Jorge Migoya (Rosario/12)

 

La reciente edición de Cuando el alba enlaza un nuevo eslabón al fructífero vínculo entre el músico franco-rosarino Jorge Migoya y el sello local BlueArt. Una relación que se inició en 2003 con Otros vientos y que continuó con Casi solo(s) (2007), Aquí me pongo a cantar (2011) y Elefantes (2013). Y que se amplió, además, con la reedición de Síntesis, el disco de jazz-rock que Migoya publicó en la ciudad cuatro décadas atrás, previo a radicarse definitivamente en Europa. Recorrer ese conjunto de obras en perspectiva da la pauta de la multiplicidad de músicas que conviven en Migoya, que en su última obra congenió un formato de trío junto a César Franov (bajo) y Pablo Dawidowicz (batería) para redondear un álbum de raíz jazzera que incorpora pasajes free, de pura improvisación y composición colectiva. Un rasgo que amplía entonces la de por sí amplia gama de géneros que atraviesan a Migoya, que el viernes próximo presentará Cuando el alba en el Centro Cultural Fontanarrosa, en un concierto gratuito que, desde las 21.30, lo encontrará acompañado por Fermín Suárez en contrabajo y Julián Ribero en batería.

Y es una decisión deliberada la de Migoya, que luego de grabar su obra con los experimentados músicos bonaerenses apostó ahora por un cruce generacional que lo entusiasma. “Ellos tocan muy bien. Hay mucha gente joven y talentosa y ya no está más esa diferencia de que en las provincias los músicos tocaban menos que los porteños. Justamente, la mejor manera de corroborar eso es tocar con gente de acá. Además me gusta la mezcla entre músicos viejos y jóvenes, me parece importante, me interesa”, admite a Rosario/12, y adelanta: “Para la presentación del disco vamos a tocar las músicas que están escritas y habrá improvisación en el interior de los temas, pero no va a ser una cosa totalmente free, como sucedió en el disco. Podríamos hacerlo, los músicos están capacitados para hacerlo, pero yo estoy haciendo mucho esto en otras partes del mundo. Trabajo mucho en Italia con improvisación, con free jazz, entonces por ahí quiero equilibrar las cosas, no encasillarme”.

 

“No sé si voy a buscar qué música nueva voy a hacer, sino cómo voy a romper cosas para que salga algo nuevo”.

 

‑ En relación a la aparición del free jazz dentro de Cuando el alba, y pensando este disco en relación a los que has publicado con BlueArt, en cierto modo completa un abanico de todos los Migoya posibles. Hasta aquí, el free jazz no estaba presente en tus discos para el sello.

‑ Sí, el free jazz no estaba. Y puede ser lo que decís. Lo que espero es que también me descubra a mí mismo haciendo otras cosas. Ese es el dilema eterno del músico, cómo seguir renovándose sin repetirse, sin tocar lo que ya sabés tocar. Inclusive en el free jazz hay códigos establecidos. Entonces podemos caer en la trampa de decir que el free jazz es libre, pero no, porque ya tiene códigos. Como la música contemporánea, que tiene sus códigos, que ya se escribe. Hay que tratar de buscar, no sé si nuevos códigos, pero sí maneras de eludirlos. No creo que el free jazz sea la extrema libertad, como parece. Entonces no busco eso para irme a otro lado, sino que es otro estilo de música. Y el problema es ver qué voy a hacer en un próximo disco, qué es lo que me motiva a seguir tocando. Y compartir, porque la cosa es compartir: hacer free jazz en tu pieza, hacer metal en tu pieza, no sirve. Lo importante es poder compartir. El free jazz, como la música contemporánea, son difíciles de compartir, pero por ejemplo la otra vez tocamos en un festival de Italia, frente a un público más clásico, y quedó encantado con las músicas que tocamos, cosas muy libres. El público se adaptó, y eso es lo importante, que haya un eco. Para mí es fundamental ver cómo llegar al otro.

‑ En ese sentido, ¿qué músicas van apareciendo? ¿Cuáles imaginás que te permitirían romper con los códigos y, en paralelo, llegar al público?

‑ La composición, la orquestación, ayudan. Si un tema en el piano lo transporto a la guitarra, a una trompeta, ya es otra cosa. La orquestación tiene mucho que ver. Ahora estamos viendo con BlueArt si editamos el concierto de piano solo que hice el año pasado en el Espacio Cultural Universitario. Ese concierto ya es distinto a lo que vengo haciendo hasta ahora, porque el piano me llevó a otros rumbos. La instrumentación, la formación (de trío, en cuarteto, con una big band) son cosas a explorar. Creo que es fundamental buscar siempre, ver qué es lo que puedo hacer para romper esquemas. En un mundo totalmente esquematizado, donde salvo ejemplos muy raros la radio está esquematizada, y de la tele ni hablemos porque es un desastre (y no hablo sólo de Argentina, en el mundo hay una mediocridad terrible), hay que romper eso. No podemos estar haciendo lo que ya se hizo. Estoy en esa onda, que es la mía: hay que romper esa cosa que nos encierra, buscar la libertad. Pero no sólo la del músico: la libertad del periodista, del carnicero. La libertad que llega rompiendo esquemas. Esa es la motivación creativa. No sé si voy a buscar qué música nueva hacer, sino cómo voy a romper cosas para que salga algo nuevo. En definitiva, no creamos nada nuevo, lo único es salir de lo que está estipulado, de lo que nos imponen. Estamos impuestos por un montón de cosas que nos rodean, hay que ver cómo salir de eso, que es lo que me permite ir a hacer otra música.

 

 

‑ Aquí es clave lo que mencionaste respecto a no perder la percepción de que esas músicas puedan llegar a alguien. Porque también podrías darle forma a músicas sólo comprensibles para unos pocos…

‑ Que no sirven para nada. No tienen sentido. Con la música clásica pasó que se transformó en una música burguesa, donde gente que a lo mejor no entiende nada de música se viste bien, se pone sus joyas y va al teatro. Pero no entienden nada de Beethoven, nunca escucharon la música de otra manera que por la forma de vestirse y sentarse en un teatro. Pero podés escuchar a Mozart desnudo en tu cama y es tan erótico como escuchar, no sé… a Shakira. Mozart puede ser tan sensual como Shakira, pero si lo metés en un teatro, con gente que se viste de una determinada manera, la música ya tiene una distancia terrible. A la música clásica la encerraron.

‑ Hay ahí una apropiación de parte de una elite que busca que esas músicas no puedan ser disfrutadas por otros.

‑ Seguro, y es un error total. Inclusive hay gente como Miguel Angel Estrella que iba a tocar a lugares exóticos con su piano arriba de un camión, para hacer participar a gente que nunca había escuchado eso.

 

“El dilema eterno del músico es cómo seguir renovándose sin repetirse, sin tocar lo que ya sabés tocar”.

 

‑ En la última visita de Estrella a Rosario, él recordaba que cuando estuvo detenido y fue torturado en dictadura un oficial militar le reprochaba, precisamente, que él llevaba la música clásica “a los negros”. “Esa música es nuestra”, le gritaba el represor.

‑ Un delirio total… Todo ese tipo de clases sociales continúan. Hay cierta gente que cree que porque viste bien, o tiene plata para ir a conciertos muy caros, sabe de música. Pero a lo mejor sabe menos que un tipo que nunca escuchó nada. A lo mejor agarrás a un tipo que está en la selva amazónica, le hacés escuchar Beethoven y lo considera genial. No hay que olvidarse de eso. El otro día, después del concierto que hice en el Rosedal de Rosario, un pibe joven se me acercó y me dijo que le había encantado lo que hicimos. Y me dijo: “Esta no es para nada la música que escucho, a mí me gusta la música romántica”. Lo que pasa es que cuando te encierran en un lado, escuchás sólo una música. Pero es posible romper eso.

‑ En el jazz, al igual que con la música clásica, hay sectores que pretenden apropiarse del género, que en realidad tiene un origen popular.

‑ Exactamente. Lo mismo pasa con el tango, que es una caricatura de sí mismo. Y el jazz comienza a transformarse en una caricatura de sí mismo. Pero eso pasa aquí, te das cuenta que hay una especie de mito, una escuela de jazz, donde tocan los ancianos, una cosa rígida. Pero en Estados Unidos no es así. Pensá en Miles Davis, que tuvo muchos detractores cuando se fue a hacer jazz rock., que estuvo siempre en la búsqueda de algo nuevo. Hay tipos como Davis, o como Zappa en el rock, que es un género que también está muy formateado. Hay músicas que se transforman en caricaturas de sí mismas y aparece la gente que “sabe” escuchar determinada música, es absurdo. La única manera de combatir eso es romper los esquemas.

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El pasado punk de Luciano Ruggieri (Revista Sublime)

 

“Yo empecé tocando punk y salí a pegar carteles con engrudo a la madrugada”, sorprendió Luciano Ruggieri, durante la entrevista radial que le realizó la periodista Patricia Dibert. Lejos de arrepentirse, el baterista que esta noche presenta el disco Salmo que grabó con el sello rosarino BlueArt, recuerda con afecto sus primeros pasos en el mundo de la música. “Estoy muy agradecido de todo eso porque me dejó una gran experiencia. Es como hacerse de a poco y de bien abajo y me permite valorar y disfrutar todo lo que vino después como si fuera un regalo”, afirmó.

Ruggieri comenzó a tocar batería a los 9 años, cuando sus padres, cansados de que golpee los muebles de la casa, decidieron comprarle el instrumento. Luego estudió con Omar Pogonza, Polo Benítez, “quien era como un abuelo que me enseñó muchas otras cosas además de la música” y en Buenos Aires con Pepi Taveira.

El concierto tendrá lugar esta noche, a partir de las 21, en la Terraza de La Cúpula de Plataforma Lavardén. Las entradas generales tienen un costo de 100 pesos y pueden adquirirse en la boletería del centro cultural.

El Luciano Ruggieri Grupo está integrado por Sebastián López (guitarra), Federico Riva (guitarra), Lucas Polichiso (órgano), Franco Di Renzo (contrabajo) y Luciano Ruggieri (batería).

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“La libertad hay que tomarla, porque nadie te la va a dar” (La Capital )

 

Jorge Migoya siempre vuelve a Rosario, su ciudad natal. Y cada vez que desembarca lo hace con música diferente en su cabeza y un disco nuevo bajo el brazo. Esta vez se trata de “Cuando el alba”, el álbum que grabó para BlueArt junto a César Franov en bajo, y Pablo Dawidowicz en batería, en el cual él toca piano y clarinete, y que presentará en un concierto hoy, a las 21.30, en el centro cultural Roberto Fontanarrosa (Sarmiento y San Juan), con entrada libre y gratuita.

 

Migoya nació en Rosario y desde 1979 está radicado en París, donde desarrolló una intensa actividad musical. Como arreglador musical trabajó junto a Gustavo Beytelman, el Cuarteto Cedrón y Bernardette Lafont, entre otros. Escribió música para teatro y liderando sus grupos, realizó conciertos en distintos países europeos y africanos. En 1990, en ocasión de una gira por Argentina, grabó su primer disco, “Elefantes”, editado por Melopea, producido por Litto Nebbia y reeditado en CD en 2013 por el sello rosarino BlueArt, que publicó además otros títulos como “Otros vientos”, “Casi solo(s)” , “Aquí me pongo a cantar” y “Síntesis”.

“Cuando el alba” es quizá tu disco de raíz más jazzera y al mismo tiempo muestra una gran libertad en la interpretación de sus temas… ¿Cómo lo ves vos?

—Sí, hay quizás una raíz jazzera, yo no lo fundamento como tal pero lo llamado jazz es siempre una manera de hacer otras músicas; de algún modo permite catalogar el disco, aunque en realidad, ¿cuál es la relación entre el tema “Cuando el alba” y un tema de jazz? En general mis inspiraciones musicales vienen de mi vida, de mi manera de ver el mundo, y como no lo puedo cambiar trato de recrearlo a mi manera. Técnica y musicalmente hablando, sí, nos permitimos libertades en el interior de los temas y otros efectivamente se crearon, sólo con el aporte de cada músico sin la pata del compositor, de ahí tu sensación de gran libertad.

—¿Se puede decir que el piano te llevó por otros rumbos?

—El piano es un instrumento como tantos otros, rico en sonoridades, muy armónico y desarmónico, que te permite tocar Beethoven y Xenakis. Tocan el piano Keith Jarrett y Cecil Taylor, Martha Argerich y el pianista de un grupo de rock argentino, cada músico hace de su instrumento su manera de tocar. Cuando toco piano lo hago de una manera diferente de cuando toco el clarinete, por ejemplo, es decir, la misma persona pierde sus hábitos de tocar sobre un instrumento y cambia la posición de sus dedos, incitando al cerebro a adaptarse de nuevo, y procura una nueva inspiración… Por eso es frecuente ver a un saxofonista cambiar de un saxo alto a un tenor o soprano, puesto que siendo siempre saxos, las sonoridades y por consiguiente las inspiraciones son diferentes, es siempre una manera de buscar y de descubrirse. Para sintetizar, sí, cada instrumento te lleva a otros rumbos y a mi particularmente, ya que toco varios.

—¿Qué es la libertad para un músico como vos? ¿Es tan importante o está sobrevaluada?

—Libertad es una palabra muy linda, suena bien. Por suerte en música es más fácil de obtenerla que en el mundo. Para mí es mi fundamento de vida y trato de aplicármelo lo más que puedo y sobre todo en música. No podría encerrarme entre los muros y las barreras de las escuelas, los dogmas, los estatutos, dioses y semidioses que por ahí andan. Pero eso es muy subjetivo, la libertad hay que tomarla, porque ninguno te la va a dar. ¿Sobrevaluada? No creo que haya nunca demasiada libertad pero sí que hay siempre restricciones. El artista si no es libre no lo es.

—Al disco nuevo lo vas a presentar con otros músicos, ¿cómo será ese traspaso al escenario?

—El disco se grabó con músicos de Buenos Aires y en Buenos Aires, pero yo quería hacer los shows con músicos de Rosario y ensayar en mi ciudad. Aquí yo me siento muy cómodo para trabajar y luego salimos de gira y estoy muy satisfecho del resultado final. El trío suena muy bien y los jóvenes músicos Fermín Suárez en el contrabajo y Julián Rivero en la batería han hecho un buen trabajo sobre los temas, horas de ensayo que han portado sus frutos. Pienso que esto se va a ver sobre el escenario puesto que ya tenemos varias ciudades detrás nuestro como experiencia musical y culminaremos en Buenos Aires en el CCK el martes próximo.

—¿Cómo creés que es el público que va a tus recitales?

—No lo creo, lo veo; el público de mis recitales es un público heteróclito; siempre me sorprende: están los conocedores, los que no me conocen y después toda esa gente que escucha cosas muy diferentes a las que hago yo, pero que vienen porque escucharon hablar o vieron por Internet. Para mí un buen concierto es como una buena película o una buena obra de teatro, salís de eso, volvés a tu casa y te sentís cargado, lleno de una energía nueva, ganas de vivir y creer en otro mundo. A mí me ha pasado y cuando yo siento eso en la gente que nos viene a ver me vuelve loco de felicidad.

—Es difícil no pensar en los estereotipos cuando pensamos o reflexionamos sobre los públicos y sus comportamientos…

—Justamente en mi caso no hay estereotipos. Es común y lógico que la gente cree lazos, vínculos por intermedio de la música, esos son momentos de comunión, de sentirse juntos aunque sea el tiempo de un concierto. Quizas el lazo de unión en mis concierto sería justamente no un estilo de música sino un estilo de vida. El rock lo escucha tanto un gran burgués que un adolescente revoltoso, la cumbia la bailan tanto en los barrios pobres que en un boliche de onda, entonces la música ya no es como hace 40 años atrás una forma de diferenciarse. Hoy el mundo es otro, hay que vivirlo así.

—No es fácil imaginar el próximo proyecto tuyo, teniendo en cuenta la multiplicidad de músicas que presentan tus disco. ¿Tenés idea hacia dónde vas a apuntar en el próximo disco?

—Sí, es cierto, no es fácil imaginar que haré en mi próximo proyecto. Yo tampoco lo sé, hay cosas en cajones, proyecto quizás de un “solo piano live” con el sello BlueArt, pero todo está por ahora en pañales. He hecho también grabaciones de conciertos en Italia con músicos italianos con los cuales me entiendo muy bien y me gustaría hacer conocer eso… En fin, lo seguro es que voy a continuar haciendo cosas por aquí, ya que para mí es una cuestión de raíces, volviendo a la primera pregunta, y las raíces no se cortan sino…

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Elevarse desde la honestidad (Rosario/12)



Por Edgardo Perez Castillo

 

Luciano Ruggieri es uno de los más destacados bateristas del jazz argentino. Convocado reiteradamente por algunos de los nombres más importantes de esa escena –en una lista que incluye a Walter Malosetti, Rodrigo Domínguez, Ernesto Jodos, Pepi Taveira, Adrián Iaies, John Stowell, al belga Jean Francoise Prins o al español Javier Moreno Sánchez, entre tantos otros–, Ruggieri construyó además un camino personal que acaba de traducirse en Salmo, el bellísimo disco editado por BlueArt Records y donde vuelca toda su delicadeza y expresividad. Una obra diversa, que logra homogeneidad a partir del tratamiento logrado por el quinteto que completan Lucas Polichiso (órgano, teclado y acordeón), Franco Di Renzo (contrabajo), Sebastián López y Federico Riva (guitarras), que le dan vuelo a obras como “Stand by me” de Charles Tindley, “Why me Lord” de Kris Kirstoferson, “Sene ke law fo” del africano Madou Kone o tradicionales como “Amazin grace”, “We shall overcome” y “Salmo”.

Esas obras, junto a las que completan Salmo y algunas novedades del repertorio de Ruggieri, formarán parte de la presentación oficial del disco, anunciada para esta noche a las 21 en la Terraza de la Cúpula de Plataforma Lavardén (Mendoza 1085). Y será un concierto atravesado, claro, por el jazz, según distingue el baterista en diálogo con Rosario/12: “Por más que los temas son muy diversos tienen la sonoridad en común que, como suelo decir, es desde el jazz. El sonido, la instrumentación y la ejecución son desde el jazz, que es donde nos movemos”.

– Salmo no se propone como un disco pensado para demostrar virtuosismo. Suele ocurrir que en ocasiones la exaltación del talento pone a la música en segundo plano…

– Tal cual, es cierto. En mi caso, lo que intento es que la música prevalezca sobre los individuos. Que el grupo esté al servicio de la música y que esa música pueda llegar al oyente sin tantas trabas intelectuales. No por eso que sea una música comercial, o caer en cosas en las que uno no cree. Siendo sincero conmigo mismo, tratar de hacer la música que siento, hacerla de la mejor manera posible, y teniendo en cuenta que alguien la va a estar escuchando. No hago un disco para que digan lo bien que toco, para que vean mi destreza, no es una cuestión egocentrista sino algo que hago por la música y para brindarlo a quien quiera acercarse.

– En la selección de los temas, instrumentales, aparece un concepto que está vinculado también con el título del disco, que resulta muy espiritual, o incluso religioso. ¿La selección estuvo relacionada con ese concepto?

– Sí. No intenta ser una cuestión puramente religiosa, sino como bien vos decías, más bien espiritual. Trasciende los distintos sectarismos religiosos. Para mí Dios está en todos y va más allá de las religiones. Después cada uno le va poniendo sus dogmas, sus creencias. La música gospel, que abarca la mayor parte del repertorio del disco, es música devocional, de gratitud o alabanza (que es lo que significa también “salmo”) y para mí mueve una energía positiva. Para mí la música es algo espiritual, tiene un gran poder, genera diferentes sensaciones según como esté hecha y planteada. Mi idea es generar algo positivo y que haga sentir un poquito mejor al que lo está escuchando. Con eso me alcanza.

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Salmo y sapiencia al jazz (L)

SALMO Y SAPIENCIA AL JAZZ

por Héctor Mansur,  4 Nov 2017 , Rosario , Argentina

 

Siempre es grato aisistir a algo inaugural , congenito , de nacimiento y esa fue la razon queme acerco a la terraza renancentista de Plataforma Lavarden para escuchar lapresentacion en sociedad de Salmo, nuevo y 1er disco del Baterista Rosarino LucianoRuggieri + Banda.

De Biografia extensa e importante, imposible de cumplir con todos, Luciano se haperfeccionado en los Estados Unidos de la mano de Jeff Hamilton ( Diana krall ), AdamNussbaum ( John Scofield ), ademas de pasar y liderar por las escenas Jazzisticas de Bs.As y Rosario. La noche dio comienzo con dos canciones fuera del Album, In the Garden;Redemption Day; de aire Gospel / Swing respectivamente generando los primeros aplausos e interaccion con el publico que literalmente colmo el lugar algo poco comun paranuestros artistas. Acto seguido llego la cancion Salmo con una intro subliminal de tambor ( Ludwig Classic6 1/2 x 14″; Años 90´ ) + Ostinatos y Melodia en sus guitarristas, Sebastian Lopez y Federico Riva, de aire marchoso, con acordes plenos, Mix ideal de Palillos y Escobillaspara dar lugar a un mini solo de Bateria y en el medio al canto de la melodia + arpegios de su contrabajista Franco Di Renzo.

Con aire Gospel / Blues y cadencia un poco Beatle sonó “Why my Lord” ( de K.Kristofferson ) de la mano de un Pad de organo simil Wurlitzer excelentementeseleccionado por su tecaldista Lucas Polichiso. Luego la cosa se puso mas Soul de la mano de “How great thou art” y otra excelente version con duelos melodiosos de guitarrasy un sorprendente sonido de teclado Rhodes setentoso al estilo Mark I.

Párrafo aparte para “We shall overcome” con Riva y Lopez unidos en emocion y musicalidad, parejos en sonido y ambos bajo la escuderia de guitarras Ibanez. Lograronde la cancion uno de los momentos maximos de concentracion, rozando una melodiacunera al estilo Chuck Loeb / Dominic Miller. Sabemos lo lindo que es tocar mirando al otro, como lo solemos hacer en un ensayo, pero eso nos privo de verlo tocar a Fede Riva de frente , cosa que sin dudas se lo pediremos para la proxima.

La parte final encontro a una vieja y bellisima cancion Celta con origen en Galicia titulada “Romeiro Ao Lonxe” y “Working on the Building”, sin dudas el Hit de la noche con un Ruggieri de recursos muy amplios cual pintor y su paleta de colores haciendo un Mix de Pandeiro y Bateria magistral, luego la yapa de bis con “Amazing Grace” y otra bella canción tradicional. Decir que fue un concierto excelente con músicos nuestros en muy alto nivel más un verdadero pie derecho y buen augurio de arranque de temporada para los que seran los próximos shows de aire libre en la confortable azotea. Como la musica Gospel esta relacionada a la Iglesia y alli se ofrenda la comunión, es justamente eso lo que posee esta banda …. ni química, ni onda, ni empatia … “Comunión” es la palabra justa!

Agradecer a Luciano Ruggieri Band por tan lindo momento como así también a Horacio Vargas (de Blue Art Records ) quien genera que el Jazz respire y nunca se vaya de nuestra ciudad con 187 discos editados y conciertos rutinariamente programados.

Aplausometro Results: Los aplausos del público no producen equivocacion y este fue elpodio de la noche “Salmo”, “Romeiro Ao Lonxe” “Working on the building” El disco “Salmo” fue grabado en Rosario mientras transcurría Junio de 2016 para luego ser Masterizado en EEUU. Apto para: Amantes del jazz en todo su lenguaje , Gospel , Smooth , Pop , MusicaAmbient y la buena musica en general.

 

Codetta : En retirada lleno de buena musica , observe como tres Totems del Jazz Rosarinoasistentes al concierto , caminaban juntos a la par por calle Sarmiento , tal vez buscandorefugio en algun Bar para lo mas lindo … los comentarios Post – Show .Gracias Chivo , Cuqui, Pau por acompañar a las nuevas camadas del Jazz Rosarino.