Más allá de su carácter de instrumento casi imprescindible en las formaciones tangueras, no son muchas las obras escritas para contrabajo a lo largo de la historia del tango. Sergio Rivas, integrante de la Orquesta Nacional Juan de Dios Filiberto y del trío de Rodolfo Mederos, se ha propuesto en este disco hacer una suerte de historia de los trabajos escritos para “el grandote” a lo largo de casi un siglo.
Instrumentista de notable virtuosismo, particularmente en su trabajo con el arco, ofrece aquí un rico muestrario de las obras mencionadas, contando con la colaboración de destacados músicos en diversos dúos. Así se pueden escuchar tres tangos de estilo “canyengue”de Leopoldo Thompson, considerado el primer contrabajista del tango, compuestos en 1920 y en los que lo acompaña el guitarrista Armando De la Vega y Negligée, de Vicente Sciarretta, quien lo tocara en el sexteto de Julio De Caro, de 1929, en dúo con el pianista Oscar D´Elía.
La historia moderna del instrumento comienza con Contrabajeando, 1954, de Troilo y Piazzola, donde lo acompaña el bandoneonista Fernando Taborda. De Piazzolla se escucharán dos obras mayores, Kicho, 1970, dedicada a Enrique Díaz, integrante de varios de sus conjuntos, con Natalia González Figueroa en piano y Contrabajísimo, 1986, donde lo acompaña De la Vega. Pero hay varios títulos más, entre las que cabe destacar, Tangueando en el contrabajo, en dúo con D´Elía, Porteño, de Osvaldo Requena, el único solo de Rivas y De tal palo, que Leopoldo Federico le dedicara a Horacio Cabarcos, aquí otra vez con Taborda.
Un muy atractivo disco, dedicado al instrumento tal vez menos popular de la orquesta, y que muestra sus posibilidades cuando cae en manos de un gran intérprete y muy buenos compositores.
Por Jorge García.
