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Cuadernos de Jazz de España y su crónica del disco Unlocked, de Leo Genovese

 

SORPRESA Y DESCONCIERTO
Es fácil –y peligroso— dejarse apabullar por el virtuosismo técnico de Leo Genovese, un pianista para el que parece haberse inventado la expresión “técnica expandida”, fácil y tentador dejarse seducir por la miríada de voces y estilos que, dentro de la vanguardia más honesta, parecen circular por los dedos mágicos de este músico, que acaricia, más que citar, tanto a Thelonious Monk como a Cecil Taylor, tanto el tango como las experiencias sónicas más contemporáneas, pero luego, con nuevas escuchas, cuando se puede atravesar esa cáscara tan deslumbrante, lo que se descubre es a un músico realmente único, con una visión clara y un dominio infinito de los medios para exponerla. 

En Unlocked suena todo eso, un piano omnipresente y multiabarcador que es también capaz de desaparecer para convertirse en un juguete percusivo, o para dejar lugar a sonidos sintetizados, un piano además acompañado por músicos cuyo nivel técnico les permite jugar de igual a igual con este prodigio. Y es entonces, cuando se llega a ese nivel de profundidad en la escucha, que aparece la emoción de encontrarse ante un discurso verdadero y honesto. Después están los acompañantes, un Justin Purtill en el contrabajo que casi siempre se reserva un papel discreto pero que, por momentos, también demuestra ser capaz de jugar con su instrumento como Genovese hace con el suyo, estirando las notas y generando así una expresividad poco común en un instrumento tan duro, y el baterista Joe Hunt, que, en lugar de anclar a sus compañeros, decide proporcionarles una suerte de red aérea para protegerlos en su vuelo. 

Genovese toca también raros vientos como el saxo y el clarinete de bambú, así como un acordeón y un piano eléctrico, y en sus exploraciones, ayudado por los efectos sonoros de Steve Pyne, se acerca al Brad Mehldau experimental de Largo. Después está la anécdota, el material narrativo de la leyenda, y está bien ponerlo en casi último lugar: Leo Genovese nació en un pueblo de pintoresco nombre, Venado Tuerto, en la provincia argentina de Santa Fe, y es ahora saludado como un hijo adoptivo de Boston donde toca con los grandes y acompaña de manera bastante estable a Esperanza Spalding. Cuando grabó Unlocked tenía apenas 28 años. Todo eso habla de sus méritos y alimenta el asombro pero nada de ello sirve para apreciar el disco. Una obra maestra que juega todo el tiempo con la sorpresa y el desconcierto, elementos, entre otros, de un discurso propio e increíblemente maduro.

Eduardo Hojman

© Cuadernos de Jazz, mayo-2013