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Miguel Zenón Quartet en Rosario

 

Nacido en Puerto Rico, Miguel Zenón (saxo alto), ha desarrollado gran parte de su carrera musical en Nueva York donde ha editado diez discos en condición de líder. Es considerado uno de los músicos más innovadores e influyentes de su generación. Nominado a varios premios Grammy se ha destacado como compositor fusionando la música folklórica latinoamericana con el jazz. 

Entradas anticipadas desde $ 300 en disquería Paraphernalia (Rioja 1070) y Ticketeck.

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Obras con firma y lenguaje propio (Rosario/12)

 

 Luego de algunos meses de trabajo como dúo, el saxofonista Facundo Aride y el guitarrista Damián Bincaz decidieron sumar a Gastón Bozzano (aquí a cargo del bajo eléctrico) para ampliar la sonoridad de un proyecto que ya tenía dos pautas claras: la de desarrollar un repertorio de composiciones originales con una formación carente de sección rítmica. Esos preceptos son los que priman en el disco debut de Mezcal Trío, obra publicada por el sello rosarino BlueArt y que esta noche, a las 21.30, tendrá su presentación en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Mendoza 1085).

  Conformado por obras propias de sus tres integrantes junto a versiones sobre “The weeper” de John Abercrombie y “From a dream” de Ralph Towner, el debut de Mezcal Trío es un primer paso en una búsqueda estética que, según distingue Aride, ya es palpable. “Empezamos a lograr un lenguaje propio, bastante homogéneo –apunta el saxofonista–. Por ahí alguno tenía una tendencia a músicas más cercanas al jazz, otro a la canción instrumental. Entre esa multiplicidad fuimos hallando el sonido propio del grupo. Apenas ingresó Gastón empezamos a hurgar en la música de cada uno, entendiendo al trío como un espacio abierto a las músicas de cada uno, tratando de arreglarlas para que funcionen en este formato. Por ahí la perspectiva distinta que tenía cada uno terminó consolidando un sonido que tiene algo de cada uno de los tres”.

 

 Con el bajo y guitarra eléctrica como elementos capaces de asumir un rol rítmico, el trío se sostiene en su objetivo de no ampliarse con la incorporación de batería o percusión. “Eso nos obliga a estar más expuestos –reconoce Aride–. Es lo que buscábamos, la sonoridad de nuestra música también va para ese lado. Eso nos obligó a arreglar nuestros temas, necesitábamos arreglos definidos para suplir la ausencia de esa sección rítmica”.

 

 En el marco de la presentación oficial de su debut discográfico, el trío buscará además darle ruedo a nuevas obras propias, reforzando así su búsqueda por alimentar un repertorio original. “El hecho de tocar nuestra música tuvo que ver con una experimentación, con moldearla al trío, apropiarnos de la composición del otro y hacerla propia. Es la prioridad número uno, porque somos un grupo estable, con ensayos fijos, entonces podemos juntarnos y tener la posibilidad de ir escuchando a quien compuso la música, conocer su perspectiva, qué quiere transmitir. Después está nuestra parte como intérpretes. Aunamos esos dos lugares, es nuestro primer valor”, concluye Aride.

 

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Sergio Wagner tiene su propio “Edén” (Argentjazz)

Sergio Wagner es uno de esos músicos en los que juventud y experiencia parecen una contradicción innegable.  Parte fundamental de muchos de los mejores combos de la escena local, instrumentista de expresiva técnica,  Wagner ha sabido construir una carrera sólida y sin artificios, desde que decidió cambiar la tranquilidad de su Azul natal por una bulliciosa Buenos Aires.

wagner-cuartetoAhora, promediando el año, el trompetista presenta nuevo disco y nuevo grupo y fiel a su estilo sin estridencias, asume el liderazgo de un combo de primeras figuras para entregar “Edén”,con un puñado de canciones propias que sostienen la propuesta con buen gusto y creatividad.

“Edén”, el primer corte, es un anticipo perfecto de lo que vendrá. Un punteo suave de Miguel Tarzia en la guitarra inicia el tema y lo acompañará hasta el final. A poco de andar el resto de la banda se suma y cuando todo parece conducir a un desenlace grupal, la energía se desvanece para dejar paso a la trompeta de Wagner que dibuja la melodía con suavidad, en esos tiempos medios que tan bien le caen. El trombón de Juan Canosa suma su solo, anticipando el regreso de la banda para un final redondo. Todas las cartas sobre la mesa, como una promesa que seduce y presagia.

Le siguen “Masche”, el nada disimulado homenaje al volante del Barcelona, con un creativo solo de Wagner,  “Cuando aún”, breve y sentido,   “Limpio de ayeres”, delicadeza en estado puro  y “Marito”,  dedicado a Mariano Otero, con Wagner en Rhodes y Vilma Wagner desgranando la melodía sin letra, con buenos aportes de Leonel Cejas en contrabajo y Carto Brandán en batería.Wagner2

En “Soledad”, sexto corte de “Edén”,  Wagner y Canosa vuelven a ocupar el centro de la escena, sumando sus voces a dúo o soleando creativos,  para construir otro de los pasajes altos de un disco de pareja calidad. “Ante”, otra de las historias cortas de Wagner y el  inquieto “Barro”, con el trompetista en uno de sus solos más enérgicos y Tarzia jugando en las fronteras del rock; anticipan la melancólica calma de “Ppm” y el final con “Samara”,a quien el propio autor define como un homenaje a sus ancestros del río Volga.

Primer y promisorio disco del quinteto de Wagner para BlueArt, con muy buenos aportes de Juan Canosa, quien ya había grabado junto a Wagner “Back Stage Sally” en 2013, para el desaparecido sello Rivorecords, y que aquí se evidencia como un complemento ideal para la sonoridad del trompetista. Junto a ellos el siempre creativo Miguel Tarzia, tan eficaz en la creación del clima que demanda el tema o asumiendo el protagonismo con ajustados solos. Carto Brandán, detrás de los tambores y Leonel Cejas en el contrabajo, aportan a la creatividad grupal con su reconocido oficio y talento.

sergio wagner

 

 

“Edén”. Sergio Wagner Grupo

Sergio Wagner: flugel, trompeta y Fender Rhodes
Juan Canosa: trombón
Miguel Tarzia: guitarra
Leonel Cejas: contrabajo
Carto Brandán: batería

Vilma Wagner voz en 5
Fermín Merlovibráfono en 4 y 8

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Horacio Vargas y los creativos 15 años de BlueArt – Argentjazz

 

¿Cómo surgió la idea de BlueArt  y qué te proponías en el inicio?

Surgió por deseo, por necesidad, por placer. Lo digo desde el lugar de hijo de clase media trabajadora, no desde la histeria cultural. Venía de fundar un diario en Rosario… Rosario/12, con Jorge Lanata y Pablo Feldman,  y en diciembre de 2001 decidí volver a la música,  acaso mi primer amor,  sin abandonar el periodismo. El país, la ciudad en llamas, y yo editaba el primer disco de BlueArt. ¡Qué iluminado! “Contrastes” se llamaba el disco del dúo Olivera/Lúquez, dos músicos locales que reinterpretaronblue art records y sintetizaron la obra de un tal Astor en dos instrumentos, saxo y piano.  Cuando lo presentamos en Buenos Aires, fueron a escucharlo Horacio Verbistky y los viejos amigos de Piazzolla.  Impresionante.

¿Y qué evaluación hacés de lo construido, luego de estos 15 años?

Mirá, hemos editado más de 85 títulos. En nuestro catálogo hay variedad de estilos, pero el eje sigue siendo el jazz, entendido como un lenguaje universal ejecutado por músicos talentosos, de este país o la zona, a los que le pregunto una sola cosa: ¿Tenés algo original para decir?

¿Entre esos 85 discos, hay alguno con el que te sientas especialmente orgulloso?

Estoy orgulloso de haber tenido al querido maestro Gerardo Gandini en nuestro catálogo. Más allá de haber ganado un Grammy Latino con Gandini, jamás voy a olvidar nuestras conversaciones, vino “López” de por medio y en medio de giras por el interior del país presentando el disco de solo piano donde “destruye” los grandes standards del tango.   ¡Cómo lo extraño al viejo!  Es un orgullo también tener en el sello al tipo más sabio del jazz hecho desde Argentina: Ernesto Jodos. Y también siento una pequeña alegría –ególatra- haber publicado a un montón de músicos que han logrado sostener una trayectoria con el paso del tiempo.

Es muy interesante el rescate que hacés de registros perdidos. ¿Habrá más tesoros ocultos por descubrir?

Es verdad lo que decís.  La tarea del productor fonográfico se emparenta con la antropología (Risas). Y seguimos excavando y encontrando joyas. Este año vamos a publicar el disco del primer grupo de Juan Carlos Baglietto, se llamaba “Irreal” y la censura de la dictadura militar los obligó a romper el grupo en 1980 y archivar el disco que tenían grabado en Tucumán.  Encontré la grabación original. Lo remasterizamos, hablé con los músicos para su publicación y ahora sólo hay que esperar que salga el disco, en democracia, 30 años después.

¿Cómo evaluás las nuevas formas de circulación de la música, el futuro del CD y las plataformas online?

Yo fabrico CD’s desde hace 15 años y este año voy a editar el primer vinilo de jazz hecho en Argentina.  Yo apuesto a la circulación y comercialización de la música a través de sus soportes originales…la tienda de discos, la mesita con los discos en los conciertos en vivo y los digitales…  Podés comprar nuestros discos en Amazon,  podés escucharlos en Spotify y en una disquería de calle Corrientes, o te lo mandamos por correo a tu casa. Es una convivencia armoniosa.  Lo único que les pido a los aficionados o melómanos de jazz es que compren discos. ¡No podés ser tan miserable de piratearlo!

Como protagonista y testigo a la vez ¿cómo ves la evolución del jazz actual en el país? Qué mencionarías como sus principales virtudes y carencias?

Rescato que la escena jazzística en el país ha crecido en los últimos años. Hay más festivales de jazz en las provincias, hay colectivos de músicos que se las ingenian para sostener una programación anual. Hay clubes de jazz más dignos que otros, mejores pagas y peores también… hay buenos y malos músicos, hay vergüenzas más notorias que otras, como los Premios Gardel al Jazz. Hay preocupaciones reales, los disqueros no dejan de llorar por la caída de las ventas y eso afecta a todo el pequeño mercado jazzero. Hay cierta prensa que se olvidó de darle espacio a los grupos de jazz, por vagancia o impericia. Cierto centralismo porteño en los grandes espacios musicales de la ciudad de Buenos Aires a la hora de programar.  Pese a todo,  el jazz resiste desde su bella marginalidad.

¿Qué proyectas para lo que resta del año y en adelante?

Seguiremos sacando más discos, organizando festivales y conciertos en Rosario, llevando la música de nuestros artistas al resto del país y esperando que un día podamos celebrar que el disco es cultura. En eso estamos, ¿no?

 

http://www.argentjazz.com.ar/horacio-vargas-y-los-jovenes-15-anos-de-blueart/

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Nuevo lanzamiento y presentación: Mezcal Trío

Nuevo lanzamiento: junio 2017
Mezcal Trío presenta su primer disco

Jazz contemporáneo

El viernes 23 de junio, a las 21.30, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén, la
agrupación de jazz contemporáneo Mezcal Trío presentará, con un concierto, el
lanzamiento de su primer trabajo discográfico, recientemente publicado por el BlueArt
Records.
El CD, grabado en diciembre de 2016, agrupa músicas compuestas por los propios
integrantes del grupo, más otras de Ralph Towner y de John Abercrombie.
Surgido hace aproximadamente un año, Mezcal Trío está integrado por Damián Bincaz en
guitarra eléctrica, Facundo Aride en saxos tenor y soprano, y Gastón Bozzano en bajo
eléctrico. Sin fronteras en cuanto a las opciones de estilos y géneros, el trío busca una
voz propia que recorra sus interpretaciones.

Lista de temas:
1. Panorama (Damián Bincaz) 
2. Amanecido (Gastón Bozzano) 
3. Zatar (Damián Bincaz)
4. Aura (Facundo Aride) 
5. El llamado crepuscular (Tomás y Gastón Bozzano) 
6. Satiana (Damián Bincaz) 
7. La sombra de un tilo (Damián Bincaz) 
8. The weeper (John Abercrombie) 
9. La lluvia silenciosa (Facundo Aride) 
10. From a dream (Ralph Towner) 
11. Un réquiem para Miranda (Gastón Bozzano) 

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Gran homenaje a la Bossa Nova

Morelenbaum nos trae todo el samba con el sabor intimista de la música de cámara, con la colaboración de dos grandes talentos de la música popular brasileña, el guitarrista Lula Galvão y el percusionista Rafael Barata.

En esta ocasión será de la partida la reconocida cantante de la generación de la nueva Bossa-Nova, Paula Morelenbaum, que durante 10 años integrara la banda del legendario Antonio Carlos Jobim y que luego desarrollara una exitosa carrera solista.



11 de Junio

Sala Lavarden, Sarmiento y Mendoza

20.30 horas

Anticipadas en boletería del teatro y Ticketek

 

 

 

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MÚSICA PARA DESCUBRIR (Revista Nosotros)

Por Mili López

Natalio Sued y Rodrigo Domínguez son señores saxos tenores del jazz y se unieron para grabar en 2009 trece temas originales, que en 2016 edita el sello discográfico rosarino Blue Art y lleva el nombre de “Desvíos”.

Es un disco de jazz donde se plantea la abstracción musical como vehículo de pura expresión, la instrumentación también lo muestra al no tener instrumento armónico en su grupo, esto ayuda a la música a lograr su objetivo y al mismo tiempo requiere una atención especial del oyente para comprender este lenguaje.

La riqueza de la improvisación, los diálogos y los guiños jazzeros son la carta de presentación de este convite al que se sumaron el contrabajista Hern án Merlo y el baterista Eloy Michelini. Se incluyen seis Dúos, que bien podrían escucharse en sucesivo como un registro aparte.

En el primer tema “Desvíos”, (Sued), comienzan presentándose y de alguna manera dejando en claro su sonido, herencia y estilo que gira alrededor de John Coltrane, en especial de un disco mítico, y es aquí donde la música se une con lo espiritual, me refiero a la suite “A love Supreme”, un bop llevado a lo más extremo y en este caso a lo más profundo.

En “Dúo 1” (Domínguez/Sued), aparecen aires del free jazz con interválicas y sonidos no consonantes nacidos de la digresión de la tonalidad, recursos usados por el pianista Lennie Tristano y más tarde por el saxo de Ornette Coleman. Las melodías chocan, se superponen, hablan al parecer de distintas cosas al mismo tiempo, y tal vez lo sea, pero al final prima la sumatoria y genera un solo sonido que nos muestra una continuidad y al mismo tiempo un mensaje.
“Zamba para Nicanor” (Sued) como su nombre lo anticipa la música de raíz folclórica argentina emerge un poco temerosa pero tiene la posibilidad de mostrar una canción muy dulce donde da lugar al silencio, a la espera, y la posibilidad de que el contrabajo pueda realizar un solo que Merlo lo canta como si su instrumento fuera otro saxo.

En “Motivation” (Sued) los saxos cantando en unísono con eventuales voces al mejor estilo “jazz Messengers”, con una base clarísima, sólida y no mística. No podemos dejar de sentir la influencia Parkeriana fuerte en Sued y notable lenguaje hacia Coltrane en Domínguez. Una delicia.

En “Dúo 4” (Dominguez/Sued) aparece el loop contemporáneo, un comienzo de patrón rítmico que lo van desarrollando, lo apagan y lo encienden, un verdadero minimalismo que se hace a lo contemporáneo de la música académica más que al jazz. No solo hay desvíos también hay cruces.

Este es un disco para ir “masticando” con el tiempo, escucharlo repetidas veces para encontrar los detalles, disfrutar de las improvisaciones, comprender el lenguaje y alegrarse con el talento de cada uno de los músicos que participan de este proyecto.

Walkman: Escuchar “Zamba para Nicanor” una tarde de lluvia lejos de los sonidos urbanos.

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Acordes que vienen del fondo del tiempo (Rosario/12)

por Edgardo Perez Castillo

 

Aún cuando son diversos los méritos que relucen en Los tangos y los días, es uno el que, indefectiblemente, se impone por sobre el resto. Porque la obra registrada por el guitarrista Gabriel Data y el pianista Alejandro Tejeda tiene el enorme valor de reflejar la identidad sonora del dúo, puesta al servicio de (y vaya aquí otro acierto) un repertorio clásico pero no efectista. Sin embargo, la mayor virtud de esa obra pudo comprobarse como fruto de algunos imponderables: registrado en 1997 en el ya desaparecido estudio Big Audio Records, el disco no fue editado en su momento, y si bien el material fue resguardado, fue recién en 2016 cuando el propio Data se rencontró con esas obras y las masterizó en el Centro de Estudios en Música y Tecnología de la Universidad Nacional de Rosario. A veinte años de aquella grabación, el sello BlueArt viabilizó la edición de una obra que hoy brilla por su vigencia en una ciudad que, en esas dos décadas, se vio marcada por el resurgimiento del tango, por la aparición de jóvenes intérpretes y compositores que proponen infinitos abordajes al género. Es precisamente este contexto de enorme valía el que eleva la vara para Los tangos y los días, un disco que, lejos de desentonar, sigue distinguiéndose con su abordaje personal a obras como “A Dos Agustín Bardi”, “La última curda”, “Nunca tuvo novio”, “El choclo, “Nocturna” o “Tinta roja”, entre otras.
“Cuando reapareció el material lo volvimos a escuchar y sentimos que hoy podría funcionar, que no lo que estábamos haciendo en aquel momento no está fuera de contexto, fuera de época”, admite Alejandro Tejeda, que luego de la grabación de aquella obra fue dejando a un lado su labor como músico profesional para volcarse a la gestión cultural. Para Gabriel Data, el registro fue de algún modo una despedida al género: además de su rol como docente en la Universidad Nacional de Rosario, y de su tarea como ingeniero de estudio, desde entonces ha profundizado su vínculo con la música electroacústica. Esos nuevos senderos profesionales alejaron a la dupla de aquel proyecto de dúo, llegando a un presente que, humor mediante, los tentó a bautizar al disco como “Impresentable”.
‑ ¿Qué cosas surgieron en ustedes al reencontrarse con estas músicas, veinte años después de haberlas grabado?
‑ Alejandro Tejeda: En lo personal me pasó preguntarme por qué no seguí tocando… La vida te va llevando por caminos distintos, uno tiene que ir tomando decisiones. No es un lamento, sino que sentí que había allí una cosa que podría haber explotado de manera distinta. Gracias a Dios que llegó hasta ahí, porque humildemente creo que el producto está bueno. Removió muchas cosas internas, pero la vida es así, te va llevando por caminos que uno no piensa. De hecho después de eso casi que no toqué más, no al menos en el sentido de vivir de la música.
‑ Gabriel Data: A mí me pasó eso de sentir que es una música que parece haber sido hecha ayer. Sigue siendo una propuesta original. Nosotros cuidábamos mucho el lenguaje del tango, pero tratábamos de no caer en los yeites del tango. La misma formación te lleva a éso. Tiene que ver con una decisión artística, pero también con el material con el que decidimos jugar. Jamás nos planteamos, por ejemplo, tocar con bandoneón.
‑ A.T.: A veces desde la insolencia, desde la inconsciencia, abordábamos un género que, en mi caso, la verdad no tenía estudiado. Sí lo tenía muy escuchado, porque en mi familia se escuchaba tango, y llega una época en la que el tango te empieza a gustar. La verdad es un género maravilloso, que permite una variedad de expresiones infinitas. Nosotros ensayábamos mucho, trabajábamos mucho, era una permanente búsqueda de sonoridades, ver cómo armarlo para que los instrumentos no se molestaran, cómo lograr que los dos fueran protagonistas, cómo no parecernos al monstruo que era la dupla Horacio Salgán y Ubaldo De Lío. En esa química se dio esto de dos instrumentos haciendo tango, funcionando a la par, en un diálogo musical, a mi criterio, interesante.

‑ G.D.: En los ensayos arreglábamos y trabajábamos mucho. Lo que ocurría era que, no siendo bandoneonista, acá en Rosario no había un lugar donde poder estudiar, por ejemplo, la guitarra en el tango. Tenías que hacerlo con alguien que tocara tango, en una relación maestro‑discípulo. Los bandoneonistas sí, porque estaba Domingo Federico, Omar Torres, había muchos maestros. Entonces nosotros tuvimos que moldearlo y apelamos a la memoria emotiva: en mi caso mi padre escuchó tango toda la vida, bailaba tango. Un poco con esa memoria fuimos reconstruyendo el estilo. Lo que sí nos planteamos, quizás no conscientemente, fue que al empezar no arrancamos con los clásicos del tango que nos aseguraran el éxito, sino con obras que eran maravillosas pero no las más populares. Tampoco buscar la copia de lo más moderno, Piazzolla o ese tipo de cosas. La idea era buscar una sonoridad personal, darle un toque propio. Y creo que el disco refleja esa multiplicidad de repertorio dentro del tango.

‑ Una multiplicidad que se ve unificada por esa visión personal: al escuchar el disco, hoy, se trasluce esa sonoridad propia.
‑ A.T.: Sí, indudablemente.
‑ G.D.: Sí… hay un montón de cosas que uno las puede pensar y que no son las que salen, y otras uno no las piensa pero las perciben de afuera. Esa toma de distancia es muy difícil. Pero escucho al disco ahora y veo que hay una forma de hacer las cosas que eran propias del dúo, salían ahí.
‑ A.T.: Son cosas que hoy, a la distancia, las podemos analizar. En ese momento ocurrían. Muchas veces nos proponíamos hacer las cosas de determinada manera, otras surgían así. Hoy podemos ver que iban en una dirección, pero en ese momento no es que conscientemente lo estábamos pensando. De todas maneras no lo veo con la nostalgia de lo perdido, sino con la alegría de haberlo podido hacer en ese momento. Tenerlo hoy plasmado en un Cd es como cerrar una etapa. Una etapa que llegó hasta ahí, y que fue buena.
‑ G.D.: De ninguna manera fue una decisión de pérdida, de tristeza. No es la nostalgia tanguera. Todo lo contrario. Para mí es una sensación de alegría, de recuerdos fabulosos. Y de no haber perdido contacto con esa música. El tango es uno de esos géneros que impactan. Cuando el tango se instala, es un género que no podés dejar. Por más que no lo hagas en la práctica, siempre está ahí dando vueltas.

 

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