De compañero de ruta de León Gieco y del Gato Barbieri a su presente de consolidado contrabajista de jazz, el recorrido de Horacio Fumero es de una riqueza notable. Y se imprime en un estilo que hace de él, además de un gran instrumentista, un gran músico. Aquí, en trío con Diego Schissi en piano y Mariano Loiácono en trompeta (brillante en “Torcacita”), como un Messiaen de la Pampa Húmeda, cataloga pájaros —incluyendo las exquisitas “Golondrinas” de Eduardo Falú— y entrega un disco de rara y perfecta belleza. Diego Fischerman
