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Ernesto Jodos: (La Nación)

Por Gabriel Caldirola; Foto: Santiago Filipuzzi. 

 

 El estilo personal que, desde hace casi dos décadas, cultiva el pianista Ernesto Jodos conjuga el lenguaje del jazz con la exploración de sus márgenes, permaneciendo en una fina oscilación entre la tradición y la vanguardia. En más de una docena de discos con diversas formaciones, trabaja sobre un repertorio en el que se alternan las versiones propias de música ajena (mayormente standards) con numerosas composiciones de su autoría. En todos los casos, la improvisación ocupa un lugar central que incorpora en las obras escritas la dimensión de lo espontáneo. 

El disco Relojeros (ya no quedan), recientemente editado por el sello rosarino BlueArt Records, deja registro del cuarteto que integra junto con el baterista Sergio Verdinelli, el contrabajista español Javier Moreno y el saxofonista Rodrigo Domínguez. Los cuatro músicos se reparten la autoría de los temas, a la vez que intercambian sus roles como improvisadores. “Es música de los cuatro tocada por los cuatro”, dice Jodos.

-¿Cómo funciona la dinámica del cuarteto?

-Los cuatro tenemos influencias similares que se traducen en una visión estética compartida, la cual da lugar a una interacción fluida entre nosotros y permite que surjan armonías y ritmos bastante abiertos. En el caso de Verdinelli y Domínguez, son muchos años de tocar juntos en los que llegamos a establecer un lenguaje común. Por decirlo callejeramente, ya nos conocemos las mañas. Y Javier (Moreno), con quien tenemos menos experiencia tocando juntos, abre caminos por los que no estamos acostumbrados a ir.

El disco incluye un tema de Moreno basado en las canciones folklóricas del compositor italiano Luciano Berio. La música clásica convive, en Relojeros (ya no quedan), con otras influencias exteriores al jazz, como en el tema “Rock”, de Domínguez, en el que este género hace su aparición de manera más evidente. 

-¿Qué elementos del rock tienen la potencialidad de ser explotados jazzísticamente?

-Hay una manera de sentir el ritmo que es distinta de la idea de swing feel del jazz, que no es latina tampoco ni viene del free, sino que es propia del groove del rock. Tiene un carácter frontal, más repetitivo y binario, que funciona como una base relativamente estable. Es algo que está presente en los grupos de Miles Davis de fines de los 60 y principios de los 70, en los que se nota la influencia de Jimi Hendrix o del funk de Sly & The Family Stone. Por una cuestión generacional, es natural que aparezca el rock en un contexto en el que las influencias de cada uno pueden circular con cierta libertad. Por otro lado, que esté Verdinelli es una garantía de que eso puede funcionar. Cuando lo ves tocar con Spinetta o Fito Páez te das cuenta de que no es un baterista de jazz que trabaje tocando rock, sino que es capaz de manejarse en los dos mundos de manera genuina.

-¿En qué medida hay lugar, en tu música, para la experimentación?

-Me interesa cierta idea de espontaneidad y la búsqueda de algunas sonoridades, pero no me considero un músico extremo. Trato de que la experimentación conduzca hacia una forma clara, porque creo que cuando una improvisación queda grabada, empieza a ser una composición, la escucha repetida la transforma en una partitura. Los músicos experimentales más radicales descartan a priori muchas cosas. En lo personal, trato de no ponerme tantos “no”. Soy un pianista de jazz y tengo un lazo con esa tradición que no necesito abandonar.

-¿Qué música escuchaste recientemente?

-Estuve escuchando mucho al trompetista canadiense-británico Kenny Wheeler. Cuando me intereso por un músico, trato de escuchar toda su obra. Y, más que los discos tardíos, me interesan los primeros, donde se ve con claridad lo derivativo de su estilo. En ellos, se puede apreciar cómo van apareciendo algunos elementos que, en la madurez, van a ser los rasgos más personales. Es algo que puede apreciarse en Andrew Hill o en Keith Jarrett. Esta manera de escuchar me permite, también, estar atento a cómo se da ese proceso en mi propio trabajo. Es una escucha activa, una escucha de músico. En la actualidad, un grave problema que encuentro en los estudiantes de música es que no se sientan a escuchar un disco. No me parece grave escuchar temas sueltos, pero sí estoy en contra de escucharlos una sola vez, especialmente si uno pretende aprender algo de esas grabaciones.

-En tu manera de tocar, la espontaneidad convive con un modo más cerebral de abordar el instrumento.

-Lo cerebral también puede ser espontáneo, pero el momento de mayor reflexión tiene lugar antes de la improvisación, porque si no llegás tarde. Por mencionar un caso, Charlie Parker no hubiera podido tocar algo tan novedoso para su época sin una reflexión previa. Se nota cuando un músico tiene ese tipo de reflexión, y me interesa tenerla.

-¿Cómo definirías tu música?

-Hago música improvisada con una base muy fuerte en el jazz, en un sentido amplio del término que incluye una manera específica de interacción entre los músicos y la posibilidad de abrirse hacia otras influencias. Y trato, dentro de eso, de expresar alguna idea personal.

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Crítica de Cluadio Kleiman (Rolling Stones)

Diez años después de su primer disco, Peaceful Journey, el dúo rosarino conformado por Marcelo Petetta y Gastón Bozzano en contrabajo, regresa con un nuevo trabajo instrumental que incluye composiciones de Ralph Towner, Tom Jobin, Chick Corea y Pat Metheny, entre otros. La ejecución detallista, espaciosa y el clima cinemático recuerdan las épocas doradas del sello ECM en los 70.

 

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La gema que se fue puliendo: reeditan “Síntesis” (El Ciudadano)

 

Por Juan Aguzzi

Una imagen de la que tengo registro –y persistió a través del tiempo–, durante un año que identifico con mediados de los 70, es la siguiente: caminábamos con mis amigos el baterista Darío Luciani (tío de Franco, el armonicista) y el bajista Héctor Ruiz por calle San Lorenzo hacia el río y cuando estábamos por la mitad (cerca, me parece, de la sala de teatro de la Asociación Bancaria) nos cruzamos con Jorge Migoya, a quien conocíamos por la banda Síntesis y de alguna zapada en la que en ese tiempo participábamos y nos quedamos un rato largo hablando sobre el disco que el guitarrista acababa de sacar; aun insistiendo, ya no recuerdo el tenor exacto de la conversa pero esa imagen quedó allí, en un rincón de la memoria, redimensionada al poco tiempo al escuchar el disco. Era, para decirlo sin exagerar, uno de los discos más impactantes entre lo que se venía escuchando. Y lo que se escuchaba en esa época era Pescado Rabioso, Aquelarre o Color Humano, para no abundar demasiado en la riquísima lista de bandas de rock nacionales. Claro que Síntesis, el disco y la banda –integrada por Juan Ricci en bajo y Julio Cusmai en batería, además de Migoya– eran también algo más que rock.

 

El guitarrista y pianista rosarino Jorge Migoya, afincado en París desde hace más de 35 años, vuelve a la ciudad para tocar parte de ese disco señero para su carrera posterior. Lo hace porque el disco acaba de (re) editarse por el sello local Blue Art, y porque quien lo incentivó a sacar nuevamente el material fue Horacio Vargas, director de Blue Art, para quien ese disco fue parte de su travesía de iniciación musical. Síntesis se escuchará esta noche, en el Centro Cultural Fontanarrosa (Plaza Montenegro), a partir de las 21, en el marco del Encuentro de Jazz, edición 2016, que se desarrolla con entrada libre y gratuita. Lo recrearán Jorge Migoya en guitarra eléctrica y piano, Annabel de Courson en piano y percusión, Tomás Ferrari en bajo, y Pablo Dawidowicz en batería.

A continuación, Jorge Migoya, quien cuenta con otros bellísimos discos, algunos presentados en Rosario, habla sobre su sorpresa al escuchar el sonido de Síntesis nuevamente, y de cómo los jóvenes “de menos de 20” lo festejan a través de Youtube.

—El disco suena muy contemporáneo, tiene una concepción muy actual.

—Alguien subió el disco a Youtube y hay muchos comentarios de gente joven; evidentemente suena actual.

—¿Habías vuelto a escucharlo?

—Lo había escuchado hace 15 o 20 años atrás con una mirada crítica, pensando en lo que se podía haber mejorado, además lo habíamos grabado en dos días, cuando Spinetta o Edelmiro Molinari se tomaban hasta dos meses para grabar un disco; nosotros tuvimos sólo dos días para grabarlo; igual dadas esas circunstancias, hoy pude darme cuenta de que el disco sonaba bien.

—¿Cómo surgió la iniciativa de volver a editarlo?

—A partir de Horacio Vargas, que es un poco el iniciador de esto, yo no soy mucho de volver al pasado; Vargas me insistió diciéndome que se cumplían cuarenta años del disco, incluso porque para él era un disco muy importante en su historia, él lo siente como algo muy ligado a su propio pasado, y ahora como director de un sello tiene esa posibilidad, y después, cuando vi cómo se potenciaba el disco en internet, cuando aparecían una gran cantidad de “me gusta”, y me di cuenta además que se trataba de gente muy joven, me embalé; algo estaba pasando, porque si los pibes lo comentaban como si se tratara de un disco que hubiera salido recién había que reeditarlo.

—Hay pasajes en este disco que luego, trabajados de diferente modo, aparecen en tus discos posteriores; a nivel conceptual son universos distintos, pero sin embargo hay algo que permaneció; ¿escuchás algo del Migoya que vino después en este disco?

—Sí, y me sorprendo bastante; es increíble cómo las gemas que tenés cuando sos muy joven luego se van puliendo, es extraordinario; podría decir que lo que vamos a tocar en el Fontanarrosa se podría llamar “Síntesis”, que si hubiese continuado hubiese sido lo que hoy toco. Yo quiero y me esfuerzo para que cada disco sea un universo distinto, aunque uno nunca se puede desprender de lo que es musicalmente.

—¿Cómo se conservaron las cintas de esa primera grabación durante tanto tiempo?

—Lo de las cintas es alucinante; sé de un productor brasileño que vino a buscarlas acá, y se editó el disco en Brasil, pero yo no seguí la cosa de cerca. Finalmente, Juan Ricci (bajista de Síntesis) era el que las conservó, y él hoy vive en Tenerife, así que cuando empecé a pensar en hacer este disco lo contacté y ahí él me dijo que tenía las cintas y que estaban en perfecto estado, así que me las mandó a París, y luego las remasterizamos en Buenos Aires. Las cintas estaban en muy buen estado, el tiempo no las degradó, la calidad evidentemente era óptima.

—En esta reedición de “Síntesis” está todo el repertorio original más un bonus track…

—El bonus track es una trampita porque soy yo quien toca, no es el grupo original, es algo totalmente nuevo; hice como una mezcla al final como si fuese un viejo disco, el tema nuevo desaparece poco a poco y está mezclado con lo antiguo de Síntesis, hay como un sonido a disco rayado, un ruido de púa, me gusta meter algo de humor, como un disco que se escucha hasta el final aunque salte la púa.

—¿Cómo será la presentación del disco en Rosario?

—En la presentación no vamos a hacer todo el disco sino sólo dos temas, los que eran solamente los temas del trío, los otros no porque necesitaríamos los vientos, y en mi formación actual no hay, haremos una recreación de esos temas, que suenan muy modernos, y debo decir que cuando escucho lo que hacemos en los ensayos, me sorprendo; el bajista que toca con nosotros es muy joven y está recopado, no puede creer que haya sido hecho en el 76, y en realidad lo hice antes porque Síntesis nació en el 73 pero su apogeo fue cuando grabamos el disco.

Grabación en fecha fatídica

El disco Síntesis comenzó a grabarse en Buenos Aires el 24 de marzo de 1976, y terminó al día siguiente, el 25, cuando el golpe cívico-militar hacía su carta de presentación a sangre y fuego. Migoya cuenta algo de esos días que la historia mostraría como verdaderamente trágicos. “Las fechas ya estaban pactadas y queríamos grabar. Nosotros no teníamos conciencia de lo que se venía; yo a mitad de ese año hice la colimba y luego me fui porque ya era demasiado lo que se vivía, y quería ir a Europa y no a Estados Unidos, por ejemplo –donde también pasaban cosas musicalmente–, porque fueron ellos quienes nos pusieron a los dictadores. Además, Europa tenía más que ver con la libertad, Francia particularmente, un país que dio asilo a muchos refugiados y que fue un baluarte de los Derechos Humanos en ese momento, sobre todo para argentinos exiliados de la dictadura”.

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“Me reconozco en ese disco” (Rosario12)

 

Por Edgardo Pérez Castillo

A cuatro décadas de su edición original, el relanzamiento del disco Síntesis no sólo profundiza el vínculo entre el compositor Jorge Migoya y el sello local BlueArte. Significa, además, la reaparición de una obra que cobró carácter de culto y que en sus seis temas resguarda algunos aspectos esenciales que marcarían a la trayectoria del pianista y guitarrista rosarino, que poco después de la presentación de aquella ópera prima emigró a Francia y cerró así el proyecto compartido con el bajista Juan Ricci y el baterista Julio Cusmai.

Revisitadas desde el presente, la vigencia de las obras registradas en Síntesis no pueden dejar de leerse como una muestra primaria de la coherencia artística de Migoya, por entonces un veinteañero que ya dejaba registrada una búsqueda sonora personal. En Síntesis se tradujo en líneas de rock y jazz que se enlazan con algunos aires progresivos (principal rastro de época, que ancla a Síntesis en un período histórico preciso), con pasajes entre clásicos y tangueros (como en la apertura de “Sin nada”, segundo tema de los seis del disco). La mixtura, para Migoya, aparecía entonces anticipando lo que pronto resultaría un rasgo permanente. “En esa época ya había semillas de lo que iba a hacer. Estaba todo por desarrollar, pero la semilla ya estaba ahí. No había nada más que regarla y que crezca. Me reconozco en ese disco”, asegura hoy con firmeza, reorientando una mirada que, poco tiempo atrás, resultaba algo más crítica.

Las páginas de este diario pueden dar cuenta de ello: en noviembre de 2013 Migoya regresó a Rosario para acompañar el relanzamiento de Elefantes (vinilo publicado por Melopea en 1990 y que quedó relegado ante la irrupción del Cd), reedición de BlueArt que le permitió constatar la vigencia de aquellas obras. Consultado entonces sobre ese reencuentro, Migoya anticipaba además a Rosario/12 el relanzamiento de Síntesis, aunque alertaba sobre la posible presencia de “errores de juventud”

“En realidad no son tantos”, admite ahora Migoya, que hoy celebrará en Rosario el relanzamiento de aquella obra. “Cuando me propusieron armar esto con los músicos originales del proyecto me pasó que yo no tenía mucho contacto con ellos. Sí me contacté con Juan, que tenía las cintas y me las envió a París para remasterizarlas. Pero Juan no está tocando más, y no sé si Julio sigue tocando. No se dio la posibilidad de tocar con ellos, por eso digo que no estoy haciendo a Síntesis, sino que es una celebración a Síntesis”, explica.

Acompañado por Annabel de Courson (piano y percusión), Tomás Ferrari (bajo) y el baterista Pablo Dawidowicz, Migoya tomará guitarra eléctrica y piano para reabordar los temas que el trío original dejó registrados en Síntesis. El concierto incluirá nuevas composiciones y significará el cierre de la tercera jornada del festival Jazz en el Fontanarrosa, que esta noche a las 21 abrirá con la actuación del dúo del guitarrista Marcelo Petetta y el contrabajista Gastón Bozzano (que interpretarán obras de Ralph Towner, Egberto Gismonti, Tom Jobim, Gary Peacock y Pat Metheny) y del pianista Marco Sanguinetti con reversiones jazzeras sobre temas de Radiohead (proyecto que desarrolla junto a Migma en bandeja de vinilos, Tomás Babjaczuk en batería y Pablo Butelman en guitarra).

El cierre, claro, llegará con Migoya y su feliz reencuentro con Síntesis. “Hace unos años no estaba muy entusiasmado con esta idea de resurgimiento –admite–. Pero gracias a Internet me dí cuenta que los jóvenes de hoy, que ni siquiera habían nacido cuando eso se grabó, comentan en Youtube sobre el disco. Escuchan eso por primera vez sin tener en cuenta que se hizo hace cuarenta años. Y escuchándolo de nuevo, veo que no hay tantos errores de juventud como pensaba. Me sorprendió, sobre todo con las improvisaciones. Hace unos años fui mucho más crítico que ahora que he reescuchado el disco. Tenía una imagen, pero que ni siquiera era del disco en sí, sino de cómo lo habíamos grabado, las condiciones (porque lo grabamos sólo en dos días, inclusive con la mezcla). Al escucharlo cuarenta años más tarde me di cuenta que no era tan negativo como creía”.

Si de imágenes se trata, Síntesis se plasmó en un momento crítico de la historia argentina: el trío viajó a Buenos Aires para grabar su obra el 24 de marzo de 1976, en sincronía con un Golpe de Estado que los músicos sólo dimensionarían una vez culminado su paso por el estudio. “Estábamos grabando y era como estar fuera no sólo de Argentina, sino fuera del mundo –recuerda Migoya–. Estábamos encerrados en ese lugar y eso de alguna manera nos protegió para meternos más profundamente en la música y olvidar lo que estaba pasando en el exterior. Que no era nada fácil: fue el comienzo de lo más terrible que conoció Argentina”.

A partir de las cintas originales logradas en aquellas dos jornadas de grabación y mezcla, Síntesis fue retrabajado hasta alcanzar un sonido actualizado. Aunque el compositor aclara: “La música propiamente dicha no se tocó para nada, solamente se corrigieron estructuras de sonido, la dimensión de sonido”.

Así, el reencuentro con Síntesis le permitió a Migoya erradicar sus sospechas sobre aquel registro musical. Ese que, lejos de plasmar errores de juventud todavía funciona como piedra basal de un fructífero recorrido, un camino donde la música esquiva etiquetas para seguir sorprendiendo a cada paso.

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La vigencia de los setenta del guitarrista jazzero Jorge Migoya (La Capital)

   

  Hay discos que en su época tienen una vida fugaz y pasan inadvertidos, pero que con el paso del tiempo se convierten en una joya para coleccionistas. Ese es el caso del primer y único disco de Síntesis, el grupo rosarino que es un emblema del jazz rock de los 70. Aquellos eran tiempos de fusión progresiva: los Síntesis escuchaban desde Jethro Tull, King Crimson y Genesis hasta Mozart, Beethoven y Satie, pasando por John Coltrane y Herbie Hancock. Su música era el resultado de aquella mezcla, con una búsqueda experimental sobre la base de guitarra, bajo y batería, a los que se sumaban arreglos de cuerdas y vientos. El álbum se grabó el 24 y 25 de marzo de 1976 en Buenos Aires —sí, en esos días turbulentos—, pero tiempo después fue descatalogado. Unos pocos se quedaron con las copias originales en vinilo, y el grupo se disolvió en 1977.

  Ahora, cuatro décadas después, el disco se reeditó primera vez en CD a través del sello Blue Art, y trae bonus tracks, fotos inéditas y una remasterización a partir de las cintas originales. El líder del grupo, el guitarrista Jorge Migoya —que está radicado en París desde hace 35 años— regresa hoy a Rosario para celebrar esta reedición con un show, que es parte del ciclo Jazz en el Fontanarrosa. El músico y su banda (Annabel de Courson en piano y percusión, Tomás Ferrari en bajo y Pablo Dawidowicz en batería) recrearán tres temas de Síntesis y también mostrarán composiciones nuevas, que son una continuación del estilo del trío que nació en los 70. Antes tocarán Petetta & Bozzano y el pianista Marco Sanguinetti.

   “Yo no soy un tipo nostalgioso, para nada”, dijo Migoya en charla con Escenario. Y explicó cuál fue el camino hacia la reedición del disco homónimo de Síntesis: “Fue una idea de Horacio Vargas, que es el director de Blue Art. El ya me lo había propuesto unos años atrás, pero yo no estaba muy entusiasmado con el proyecto. No tenía ganas de volver a tiempos antiguos, de rememorar lo que hacía a los 19 años. Este año se cumplían 40 años de esta historia y Vargas relanzó la idea. Entretanto, alguien subió el disco a Internet y ahí me di cuenta de que la gente lo escuchaba. Tenía miles de visitas y escuchas en distintos sitios, con comentarios alucinantes y todo. Por la manera de hablar y de comentar me daba cuenta de que eran jóvenes, gente que ni siquiera había nacido cuando este disco salió. En ese contexto me pareció interesante editarlo, porque no estamos sólo hablando de los viejos nostalgiosos que se acuerdan del pasado, esa cosa tanguera de que el pasado fue mejor. Esta es una escucha de gente nueva. Y eso me dio ganas de reeditar”, se explayó.

   La idea inicial era reunir a los tres integrantes originales de Síntesis: Migoya, el bajista Juan Ricci y el baterista Julio Cusmai. Pero el proyecto resultó imposible. “Juan Ricci vive en Tenerife y tenía las cintas originales de Síntesis”, comentó el guitarrista. “El me envió las cintas a París y ahí yo las remastericé y las remezclé para el CD. Pero a Julio Cusmai lo perdí de vista. No sé si sigue tocando la batería. Era muy complicado llevar a cabo esa reunión”, afirmó.

   El único disco de Síntesis se empezó a grabar el 24 de marzo del 76, el mismo día del golpe militar que dio paso a la última dictadura. “Nosotros éramos un poco inocentes sobre lo que estaba sucediendo políticamente en Argentina, y además estábamos con toda esa energía de ir a grabar. No era habitual entonces que un grupo de Rosario vaya a grabar a Buenos Aires. Estábamos muy entusiasmados”, recordó Migoya. “Pero en una pausa de la grabación, cuando fuimos a tomar un café, nos enteramos del golpe militar. Por la tele veíamos los tanques, a Videla, fue una cosa terrible. Nosotros sabíamos que la cosa venía pesada, pero éramos muy jóvenes y no nos esperábamos un golpe de Estado”, reconoció.

   En los años 80 y 90 el jazz rock y el rock progresivo se transformaron en “música de dinosaurios” para los más jóvenes. Esa mirada, sin embargo, cambió con el nuevo siglo. “Hoy hay una revalorización de los 70”, aseguró el guitarrista. “No sé si es positivo o no, pero creo que la mediocridad actual hizo que cierto público se diera cuenta de que lo que pasaba en los 70 era muy bueno. En los 80 yo estaba en Francia y recuerdo que los jóvenes estaban en otra. Lo único que les interesaba era la música disco. En esa época todo lo de los 70 se ocultó. Pero ahora hay una escasez cultural general en el mundo entero, no sólo en Argentina. Entonces los jóvenes de los 2000 empezaron a bucear en lo más viejo y se dieron cuenta de que había música muy interesante”, explicó.

   En los 70 había mucho espacio para la experimentación. Y en ese contexto surgió Síntesis. ¿Dónde está la experimentación hoy? “En los años 90, en Europa, el jazz estaba un poco esclerosado. Frank Zappa decía: «El jazz no está muerto pero huele mal»”, respondió Migoya entre risas. “Ahora la cosa cambió. Hoy el jazz es mucho más abierto. Hay un trompetista en Francia, Ibrahim Maalouf, que trabaja entre la música árabe y el jazz. Hoy el público es más receptivo a este tipo de cosas. Yo pienso que hay más fusión hoy que en los años 70. Ahora no sólo hay mezclas de estilos musicales, hoy hay mezclas culturales, lo cual es mucho más poderoso”, aseguró.

 

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Jazz en el Fontanarrosa / Edición 2016

 

Esta es la programación:

Jueves 21/04. 20.30 hs:

After Class

                Basándose en el Smooth Jazz y sin dejar de lado el Funk, este quinteto rosarino que integran músicos que también participan de otros proyectos de renombre, decidieron trabajar recursos de ambos géneros. El resultado fue un primer disco.  

                Pablo Ciavatti en saxo, Gustavo Smirilli en guitarra, Marcelo Vizzari en teclados, Fernando Castaño en bajo y Andrés Tarrab en batería.

 

                Ver video: https://vimeo.com/127339222

Ratas calientes

                Un octeto compuesto por varios de los músicos más activos de la escena del jazz de Rosario, convocados por Leonardo Piantino para interpretar sus propios arreglos de composiciones de Frank Zappa, genial y prolífico compositores del siglo XX. Si bien Zappa no es un compositor directamente relacionado con el idioma del jazz, aunque si con muchos puntos de contacto, los arreglos están pensados de manera de integrar las exigentes partes escritas con espacios abiertos para solos e improvisación grupal.

                Julio Kobryn en saxo tenor, Bruno Lazzarini en trompeta, Yamil Mohadile en trombón, Mariano Ruggieri en teclados, Cristian Loza en guitarra eléctrica, Tutu Rufus en bajo eléctrico, Sebastián Mamet en batería y Leonardo Piantino en saxos, arreglos y dirección.

 

                        Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=4AV3tNEx__g

 

Viernes 22, 21.00 hs:

La MusiMedios Big Band

            Con el patrocinio de la Fundación MusiMedios,  que preside Hugo Vitantonio, Rosario tiene una nueva agrupación musical denominada “La MusiMedios Big Band”, que puesta a difundir repertorios clásicos de jazz, entre otros.  Cuenta con la dirección de Sebastián Tesei y la codirección de Kimey Gómez.

            Kimey Gómez y Maximiliano Pucharcos en saxos altos;  Iván Rosiansky y Guido Cirione saxos tenores; Lara Sesso en saxo barítono; Juan Ignacio Fermani, Rodrigo Calvagna, Manuel Fuertes y Juan Arditti en trompetas; Andrés Riba, Sebastián Portaneri, Juan Carlos Villanueva y Hernán Biancardi en trombones; Marcos Ortiz en bajo eléctrico; Francisco Fenoglio en contrabajo;  Francisco Batista en guitarra eléctrica; Lucas Polichiso en piano, Alejandrina Zannini en percusión y  Gerónimo Mangini en batería. Flor Jurnet, Meli López, Soledad Gauna y Rodrigo Abecasis, voces.

 

Ignacio Villamil Quartet

                Sin dudas, el jazz crooner (cantante de jazz) ha contribuido al desarrollo del género musical. Con su cuarteto, el joven Ignacio Villamil apuesta a versiones originales de standards de jazz.

                Ignacio Villamil, voz. Facundo Canosa, piano. Emilio Madeo, contrabajo. Martín Fernández, batería.

Rubén “Chivo” González

                “La perseverancia de todos estos años, en tratar e insistir en tocar Jazz por estas latitudes, nos ha traído hasta el 2016. Y hemos tenido mucha suerte todos estos años. Todavía hay público que aprecia lo que hacemos: siempre tratando de buscarle la vuelta de la manera más espontánea y directa posible. Y a veces se la encontramos…”

                Rubén “Chivo” González (saxos), Nicolás “Cuqui” Polichiso (guitarra), Charly Samamé (bajo), Pau Ansaldi (batería).

 

Sábado 23, 21: 00 hs:

Petetta & Bozzano

                Caminata (BlueArt Records, 2015) es el segundo disco del dúo conformado por Marcelo Petetta y Gastón Bozzano. Esta vez, las elegidas son composiciones de Ralph Towner, Egberto Gismonti, Tom Jobim, Gary Peacock y Pat Metheny, entre otros. “Este dúo rosarino, sin alardes y sin olvidar que el virtuosismo es un medio y no un fin, logra hacer pública y compartible la fluida intimidad que alimenta sus interpretaciones”, escribió Diego Fischerman en el diario Página/12.

                Marcelo Petetta, guitarras, Gastón Bozzano, contrabajo.

                Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=gEgpi6ZdHaA

Sanguinetti Plays Radiohead

                El grupo liderado por pianista porteño Marco Sanguinetti versiona, de manera muy personal, la música de Radiohead. El repertorio elegido incluye al menos un tema de cada disco editado por el grupo británico. Sanguinetti ha sido considerado por la prensa local e internacional como creador de “un nuevo género dentro del jazz” (allaboutjazz.com).

                Marco Sanguinetti (piano) + Migma (bandeja de vinilos) + Tomas Babjaczuk (batería) y Pablo Butelman (guitarra).

                Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=etvYEvARgnw

 

Jorge Migoya celebra Síntesis

                “Síntesis” del grupo Síntesis fue un disco emblemático del llamado rock progresivo. Se grabó el 24 de marzo de 1976 y tras ser descatalogado se convirtió en un álbum para coleccionistas. A  40 años de su histórica grabación, el sello BlueArt Records lo reedita en abril con nueva remasterización, bonus track y fotos inéditas. Jorge Migoya, un rosarino en París y líder de aquel grupo, vuelve a la ciudad a presentar los temas (cercanos al jazz rock)  y repertorio nuevo. 

Jorge Migoya, guitarra eléctrica y piano, Annabel de Courson, piano y percusión, Tomás Ferrari bajo y Pablo Dawidowicz en batería.

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Música. Tiempo y espacio

Es el inicio del movimiento. La propensión, la tendencia hacia algo. Es un movimiento realizado en el menor tiempo y espacio que se puede dar. El término conato sirve como título para la última pieza de este imprescindible registro y esconde, también, pistas para entender cómo funciona este grupo de músicos, específicamente, este cuarteto de jazz. Un organismo sincronizado con la perfección que provee la naturaleza y un metabolismo común: todos los integrantes pueden sintetizar lo complejo y lo simple en cada una de las innumerables decisiones que se toman mientras se está haciendo música. Jodos en piano, Verdinelli en batería, Javier Moreno en contrabajo y Rodrigo Domínguez en saxos llevan al paroxismo conceptos como cohesión grupal y precisión interpretativa tanto en las composiciones originales como en la acertada decisión de incorporar un arreglo sobre “Black is the colour”, una de las Folk Songs de Luciano Berio. Dándose espacio para que los movimientos de unos propongan sobre los otros, inventando maneras de acompañarse, yendo juntos sin tropiezos por caminos riesgosos, estos cuatro relojeros –de los poquísimos que quedan– nos entregan, satisfechos, algo invaluable: una estupenda porción de tiempo.

Por Nicolás Russo

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Reedición histórica del disco “Síntesis”

 

Síntesis fue un grupo rosarino de rock progresivo, con claras influencias de jazz y blues, que se destacaba por los arreglos de vientos. Editó un solo disco, “Síntesis”, un vinilo emblemático con seis temas, grabado en Buenos Aires en dos días: el 24 y 24 de marzo de 1976. A 40 años de su grabación, a 40 años de la dictadura cívico militar en Argentina-, el sello BlueArt Records vuelve a reeditarlo en cd por primera vez, con bonus track, fotos inéditas del trío y una remasterización a partir de las cintas originales.

El guitarrista y pianista, Jorge Migoya, líder de ese grupo, radicado en París desde hace más de 35 años,  vuelve en abril a Rosario, su ciudad natal, a presentar el disco. “Jorge Migoya celebra Síntesis”, es el nombre del show que dará en las ciudades de Rosario, Venado Tuerto, Buenos Aires y Santa Fe junto a Annabel de Courson, piano y percusión, Tomás Ferrari bajo y Pablo Dawidowicz en batería.

Lanzamiento: 20 de abril de 2016.

 

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“La manera de escuchar música cambió” (Redacción Rosario)

 Por Aníbal Pérez



En el transcurso de 2015 y lo que va de 2016 se realizó una serie de recitales en la ciudad, bajo el nombre Rosario: 50 años de Rock en Castellano, donde desfilaron más de una centena de músicos locales para interpretar sus canciones y versionar a referentes de estas latitudes. De aquella convocatoria Síntesis no participó en ninguna instancia. Lo cual en un punto es coherente, porque el trío de rock progresivo integrado a principios de la década del setenta por veinteañeros, nunca hizo música en castellano, como tampoco en inglés, ni en ningún otro lenguaje que no sea exclusivamente el musical. Aquel al que el filósofo alemán Theodor Adorno no consideraba un lenguaje, en tanto si bien indica “el camino hacia la interioridad, también lo hace hacia la vaguedad”. Al rescate de Síntesis en manos del olvido acudió Horacio Vargas, coordinador del sello discográfico Blueart, el cual planea reeditar el disco homónimo de la banda.

Jorge Migoya, guitarrista y compositor del grupo y quien reside hace 38 años en París, donde lleva a cabo una activa carrera solista, charló vía Skype con este medio y con un castellano afrancesado pero de inconfundible dialecto criollo, relató las vicisitudes de la grabación de aquella piedra angular del rock nacional.

— El único contacto que tuve fue hace un tiempo con Juan, él es quien tenía las cintas, que ahora tengo en mi casa. Las cintas pasearon por todos lados, de hecho el disco fue editado en Brasil. Cuando yo me fui de Argentina me corté de todo, todo desapareció, porque irse del país es terrible. Para mí la única manera de adaptarme a otra tierra fue olvidar la mía, al menos por un tiempo. Si guardaba contacto me volvía loco. Tuve que asumir que estaba sólo, sin nadie, sin un amigo. Si yo hubiese tenido el pasaje de vuelta no me hubiese quedado ni un mes en Europa. Allá conocí lo que es la calle, me hice linyera, dormía en la calle y comía lo que podía. Una cosa muy extraña, un día tenía un grupo, tocaba en Capital y me pagaban por hacerlo y de la noche a la mañana no te conoce nadie. Lo cual en un punto también es bueno, porque cambia el valor de las cosas y el valor sobre uno mismo. Esa experiencia me hizo pasar de ser un pendejo a ser un hombre. Y a los cinco meses de estar en París hablando un poco el idioma me di cuenta que mi vida se estaba transformando.

¿Cómo se formó Síntesis?
—Éramos una banda de barrio, todos vivíamos en Bella Vista, cerca de la cancha de Newell’s. El baterista vivía por Ovidio Lagos, el bajista en el pasaje Independencia y yo por Crespo. El primer contacto fue entre Juan Ricci (bajista) y yo, juntos empezamos a buscar un baterista, al que conocimos en una sala de ensayo que estaba en Salta y Oroño. Nos habían hablado de él y juntos fuimos a ver varios ensayos y así fue como dimos con Julio Cusmai, pero hasta que no hablamos con él no nos enteramos de que éramos vecinos. El grupo se formó en el 73, grabamos en el 76 y nos separamos un año después.

—¿Cómo llegaron a grabar el disco?
—A principios de los setenta en Rosario había un pequeño teatro en un sótano por calle San Lorenzo, cerca del Savoy, que se llamaba Sala de Bolsillo. Ese fue el primer lugar en donde tocamos. Ahí comenzó todo. Nos presentabamos bimestralmente ahí y nos iba bastante bien, metíamos alrededor de 60 personas  y siempre renovábamos el repertorio. Pero empezamos a tener cada vez más repercusión y fuimos accediendo a salas cada vez más grandes. Uno de los recitales más importantes que dimos fue en la Biblioteca Argentina, algo bastante insólito, me refiero a que un grupo de jazz-rock acceda a ese espacio. Y otra presentación a sala repleta fue en la Facultad de Ingeniería, por Pellegrini. Ese día cayó a vernos un tipo llamado Alfredo Fiorito, que ahora es un DJ muy famoso en Islas Baleares y que estaba vinculado al diario La Capital. Un tipo muy excéntrico, recuerdo que tenía una novia sueca y andaba con un perro rarísimo. Y él se re copó, nos tomó de la mano, produjo varios de nuestros shows y nos hizo tocar con Polifemo en el que era el cine San Martín. Y ese día las cosas se terminaron de ensamblar, porque un tipo que pasaba por ahí vio que había una cola larguísima para entrar y se mandó, se trataba de un productor rosarino de apellido Buccini que tenía una compañía disquera de cumbia y cuarteto. El tipo hacía mucha guita comercializando música popular pero tenía la intención de hacer un sello paralelo para otros géneros más exóticos. Y así es que fuimos producidos por esta gente, que nos llevó a grabar a Buenos Aires, porque en Rosario no se podía grabar, había un estudio pero era de dos pistas, algo muy precario, por suerte hoy las cosas cambiaron. En esa época la banda se había agrandado, invitábamos a otros instrumentistas a tocar en vivo. Y a Buenos Aires viajamos con la idea de sumar algunos músicos, y fue así como conocimos a toda la camada jazzera de la época. Con el que entablé muy buena relación fue con Rodolfo Alchourron, que me presentó a otros músicos que fueron los que grabaron vientos en el disco.

Según tengo entendido el primer día de grabación coincidió con el golpe de Estado ¿Cómo recordás ese episodio?
Sí, así fue, el disco se grabó y se mezcló el 24 y 25 de marzo del 76. Recuerdo que durante el primer día de grabación hicimos una pausa para almorzar en un lugar cerca del estudio y vimos los tanques circulando por la calle. Pero en ese momento nadie se dio cuenta que estábamos por entrar a un mundo completamente diferente. No dimensionamos lo fatídico de ese momento, teníamos escasos 20 años y estábamos en otra.

¿Eso tuvo que ver con tu exilio?
Sí, en parte sí. Yo nunca había pensado en irme de Argentina, no lo tenía programado. Inclusive después del golpe fui a la colimba. La hice cuando Videla estaba en el poder. Apenas terminamos de grabar me fui para el regimiento en Junín. Salir de la vida cívica para entrar en ese sistema terrible me hizo muy mal, sufrí mucho. Tengo muy malos recuerdos. Yo estaba en la banda, donde tocaba el tambor. Al menos no tenía un fusil, tenía palillos. Apenas salí de la colimba presentamos el disco de Síntesis en el teatro Fundación Astengo y después de eso decidí irme. No sé cómo explicarlo, pero diría que me fui en una misión artística y no por persecución política. En París conocí muchos músicos que se habían ido por problemas políticos. Después de la colimba tuve la posibilidad de hacer arreglos para un músico que venía de Estados Unidos a grabar canciones de latin pop. Un disco para latinos que viven en Estados Unidos, el tipo cantaba un poco en inglés y otro poco en español. Él sólo había venido con las letras y yo le hice la música y los arreglos. El disco lo grabamos en Buenos Aires con una orquesta y me pagaron bastante bien. Y ese fue el combustible para irme, porque yo no tenía un mango, siempre estaba viviendo como podía. Me dieron alrededor de dos mil dólares, y en ese entonces un pasaje de ida a Europa costaba 1.500 y todavía se podía comprar sólo el de ida. Y pensé, si me quedo en Argentina, la plata me la gasto en comida y a su vez pensé en Europa, porque los Estados Unidos eran quienes habían generado la situación en el país.

—¿Podrías afirmar que Síntesis fue el primer grupo de rock instrumental de Rosario y quizás del país?
Te puedo confirmar que al menos fuimos el primer grupo de rock instrumental de la ciudad, no sé si del país, pero puede que sí. En paralelo a Síntesis estaba Crucis y Alas, por nombrar dos bandas análogas, pero ellos tenían tramos vocales y nosotros no. En esa época era muy raro encontrar una banda en la cual no haya voces, inclusive Pablo El Enterrador, otra banda muy popular de la ciudad también tenía un cantante. El rock progresivo era cantado. El público no estaba acostumbrado a escuchar bandas sólo instrumentales. Nosotros nunca nos planteamos que haya voces sobre todo porque ninguno de los tres podía cantar.

¿De qué manera se dio la reedición del disco?
Horacio Vargas de Blueart me contactó por el tema de la reedición hace unos años. Él fue fan de Síntesis y siempre me ha apoyado bastante. Yo tengo editados cuatro discos de manera individual con el sello. Y a pesar de que nunca estuve en esa de los viejos que vuelven al escenario para hacer lo que hicieron hace veinte años y tocar las canciones que todo el mundo quiere escuchar, él insistió con el asunto del aniversario y sumado a la gente que veo por internet preguntando por el disco me convencí. El disco va a salir en CD y yo voy ir para allá a tocar algunas versiones con un cuarteto en el Fontanarrosa el 23 de abril, e inclusive voy a hacer una fecha de piano sólo en el ECU con mi repertorio solista. De todos modos para mí eso no es Síntesis, sino que son nuevas versiones de composiciones que hice hace mucho tiempo.

—¿Hay alguna diferencia entre la edición original del disco y esta?
El disco lo remasterizó Luis Suárez y yo lo retoqué un poco, restringí el abuso del estéreo. Por ese entonces se acostumbraba panear todo, el estéreo al mango, todos los discos eran así. Yo lo ensamblé un poco más y corté algunos fragmentos. Hay que dimensionar que la grabación y mezcla originales se realizaron en dos días. Hoy ya nadie hace eso. Un delirio.  Encima está grabado todo junto, todos tocando a la vez, el que se equivocaba se equivocaba por todos. Pero sin embargo suena. Le saqué lo que podría llamarse música de espera, que la idea original era que no quede. Era algo que nos funcionaba en el vivo, pero en el estudio empobreció la grabación. La manera de escuchar música cambió, hoy todo va mucho más rápido. Lo que hice fue mejorarlo. A su vez esta versión viene con un bonus track, una grabación que hicimos después, pero esa incógnita la dejo para cuando lo escuchen.

—¿Mantenés contacto con tus ex compañeros de banda?

— El único contacto que tuve fue hace un tiempo con Juan, él es quien tenía las cintas, que ahora tengo en mi casa. Las cintas pasearon por todos lados, de hecho el disco fue editado en Brasil. Cuando yo me fui de Argentina me corté de todo, todo desapareció, porque irse del país es terrible. Para mí la única manera de adaptarme a otra tierra fue olvidar la mía, al menos por un tiempo. Si guardaba contacto me volvía loco. Tuve que asumir que estaba sólo, sin nadie, sin un amigo. Si yo hubiese tenido el pasaje de vuelta no me hubiese quedado ni un mes en Europa. Allá conocí lo que es la calle, me hice linyera, dormía en la calle y comía lo que podía. Una cosa muy extraña, un día tenía un grupo, tocaba en Capital y me pagaban por hacerlo y de la noche a la mañana no te conoce nadie. Lo cual en un punto también es bueno, porque cambia el valor de las cosas y el valor sobre uno mismo. Esa experiencia me hizo pasar de ser un pendejo a ser un hombre. Y a los cinco meses de estar en París hablando un poco el idioma me di cuenta que mi vida se estaba transformando.

Publicado en la edición 239 de El Eslabón.

Publicado el

Relojeros

El subtítulo del debut del cuarteto integrado por Ernesto Jodos en piano, Sergio Verdinelli en guitarra, Javier Moreno en contrabajo y Rodrigo Dominguez en saxo es “Ya no quedan”. Y seguramente haga referencia también a cuartetos de lujo como el que ellos han formado, cuya génesis se remonta a un llamado que el español Moreno le hizo a Jodos cuando estuvo de paso por Argentina, tres años atrás. En abril del 2015, durante una nueva visita que se extendió por casi un año, el ya establecido cuarteto registró este disco –editado por el sello rosarino BlueArt– que incluye temas firmados por todos sus integrantes, y además un arreglo de Moreno sobre las canciones folklóricas del italiano Luciano Berio.

 

Radar, suplemento cultural de Página/12​