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Rosa Passos, la gran voz del Bossa Nova

 

La cantante y guitarrista brasileña presenta un show intimista junto al contrabajista Paulo Paulelli.

Con su particular modo de articulación rítmica jazzística, afinación impecable y relectura propia del cancionero popular brasileño, conquistó el mundo. Ninguno canta y toca bossa nova como Rosa Passos, desde Joao Gilberto.
Nacida en Salvador, Rosa Passos se ha presentado en más de 38 países de cinco 
continentes, estando presente en algunos de los mejores teatros y festivales  de jazz internacionales. Grabó con Ron Carter, Paquito D’Rivera y Chris Botti, en París con Henri Salvador, en Portugal con Rodrigo Leão y en España con la actriz Victoria Abril, entre otros.

Rosa continúa siendo hasta ahora la única cantante brasileña que se presentó sola, con su voz y su guitarra, en el Carnegie Hall, en Nueva York, en 2006, para más de seis mil espectadores que agotaron las localidades tres semanas de las funciones.  

El contrabajista Paulo Paulelli además de acompañarla a Rosa desde hace varios en las giras europeas,  ha tocado con artistas renombrados como Arturo Sandoval, Hermeto Pascoal, Toninho Horta, Ivan Lins, Chico Buarque, João Donato, Carlinhos Brown, Caetano Veloso, Paquito d’ Rivera, Ed Motta y Lenine. Además es reconocido por su trabajo en el Trío Corrente (vencedor del Grammy al Mejor álbum de jazz latino en  2014, por Song for Maura con Paquito D’rivera).

  

 



 

 

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Entrevista al director del sello en La Nota Azul (Córdoba)

 

Costó despegarse del embrujo del Paraná para meterse en el otro embrujo, el de la música propuesta por Blue Art, pero realmente valió la pena. A pocas cuadras de la costanera, a medida que uno se acercaba al Centro Cultural Atlas de Rosario, los rumores llegados desde la prueba de sonido ya anunciaban lo que iba a resultar una noche maravillosa. La noche Blue Art en Rosario presentó un concierto triple con el trío Suárez/Socolsky/Suárez para abrir, el Luciano Ruggieri Grupo y el trío deMaximiliano Kirzsner para celebrar los 17 años del sello.

 

 

Desde La Nota Azul, presentes en Rosario, entrevistamos a Horacio Vargas, fundador y director deBlue Art Records, quien tuvo la deferencia de charlar con nosotros en medio de los preparativos previos al espectáculo.

Blue Art Records está celebrando 17 años y su trayectoria es una marca en el jazz argentino de la última etapa. Con un catálogo exquisito, especializado en jazz, pero también con apariciones ligadas al tango y a otros géneros siempre con la orientación de la creatividad y la proyección, el sello Blue Art se ha convertido en una referencia para la producción musical y discográfica del país. Recientemente ha sido distinguido con el premio a la Trayectoria por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad en los Rosario.

 

 

Charlamos con Horacio Vargas sobre parte de esta trayectoria, lo que dejan y lo que proyectan estos primeros 17 años del sello, los motivos y las problemáticas de su nacimiento, allá por el año 2001, y la satisfacción de poder celebrarlo con un concierto triple en la mismísima ciudad de Rosario. Además, Horacio Vargas acaba de publicar el libro Gente con Swing, editado por Homo Sapiens, en el que compila textos muy diversos de diferentes autores con el ojo, el oído y las ideas puestas en el jazz. En Gente con Swing hay páginas escritas por Beatriz Sarlo, Juan José Saer, Diego Fischerman, Sergio Pujol, entre muchos otros. Próximamente el mismo Vargas lo va a presentar de forma oficial en la Feria del Libro en la Ciudad de Córdoba.

Una riquísima charla en la previa de un concierto perfecto. Larga vida a Blue Art Records.

http://lanotaazul.com.ar/entrevistas/entrevistamos-a-horacio-vargas-desde-la-noche-blue-art-en-rosario/

 

 

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El sello celebra sus 17 años con un triple concierto de jazz

 

Anticipadas a $200 (con un disco de regalo de BlueArt), en Paraphernalia, Rioja 1070

El sábado 16 de junio, desde las 21, el sello discográfico BlueArt Records celebra sus 17 años con un triple programa de jazz: Luciano Ruggieri Grupo, Suárez-Socolsky-Suárez y el trío porteño del contrabajista Maxi Kirszner. Una noche para disfrutar del sonido de la nueva generación del jazz en Argentina. Las entradas anticipadas, a 200 pesos en disquería Paraphernalia (Rioja 1070), incluye un cd de regalo del sello.
 

LUCIANO RUGGIERI GRUPO

El notable baterista rosarino Luciano Ruggieri presenta su elogiado disco “Salmo”, un álbum de canciones en su mayoría del repertorio tradicional del gospel. La interpretación está arraigada al sonido y a la tradición del jazz, que es de donde vienen los integrantes del grupo.  Luciano Ruggieri en batería, Sebastián López y Federico Riva en guitarras, Lucas Polichiso en órgano y Cristian Bórtoli en contrabajo.

 
SUAREZ- SOCOLSKY- SUAREZ
El trío compuesto por Mariano Suárez (trompeta y flugëlhorn), Pablo Socolsky (piano) y Fermín  Suárez (contrabajo) es uno de los grupos más personales que dio el jazz en Rosario. Con un disco editado, “Portugal”, presentarán temas de su próximo álbum, donde las composiciones originales conjugan la improvisación colectiva con elementos jazzísticos.
 
MAXI KIRSZNER TRIO
“Dispositivo” es el primer trabajo discográfico del joven contrabajista porteño Maxi Kirszner. Son temas originales creados exclusivamente para trío, que completan Nataniel Edelman en piano y Fermín Merlo en batería. 
 

Sobre BlueArt
Sello discográfico especializado en jazz, fundado en 2001 en Rosario por el periodista Horacio Vargas con el que ganó un Grammy Latino por el disco Postangos en vivo en Rosario de Gerardo Gandini, y un Gardel por Tangolpeando, álbum de Adrián Abonizio. Lleva publicados más de 90 títulos. En mayo de 2018, su director, Horacio Vargas, recibió el Premio a la Trayectoria otorgado por la Municipalidad de Rosario.


SÁB 16 JUNIO | 21 hs | CC  ATLAS, Mitre 645


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BlueArt recibe un premio a la trayectoria

 

La Municipalidad entregó este martes 15 de mayo en el Teatro La Comedia los premios Rosario Edita a las mejores producciones discográficas editadas durante 2017 en la ciudad. En total, se otorgaron 16 estatuillas a los más diversos artistas y tres reconocimientos a la trayectoria.

Con la conducción de los periodistas Patricia Dibert y Leandro Ceruti, y la transmisión en vivo a través de la señal 5RTV, la ceremonia contó con la presencia de autoridades de los gabinetes municipal y provincial, representantes de productoras, sellos discográficos, músicos, periodistas afines y público en general.

Durante las dos horas de desarrollo del encuentro se entregaron distinciones a artistas ternados en 16 categorías diferentes y se otorgaron premios a la trayectoria a distintas personalidades del ámbito cultural y periodístico de la ciudad. También hubo shows en vivo de Rubén Goldín, La Esencia de La Cumbia, Elías Rampello, Los Bardos, y como número de cierre, Diego Frenkel (ex líder de La Portuaria) junto a la cantante local Evelina Sanzo.

Con notable afluencia de público, la entrega comenzó a las 21, con la distinción al Mejor Disco de Tango. El periodista Carlos Bermejo y el bandoneonista Rodolfo Montironi anunciaron el primer ganador: La Máquina Invisible, por su disco debut homónimo. Luego Agualuna recibió de manos de la Bruja Salguero su premio al Mejor Disco de Folklore y Música Latinoamericana con Cantan Las Mujeres Que Cantan. Instantes después subió a escena Rubén Goldín, uno de los protagonistas musicales de la noche, quien realizó un breve set.

Entre los premios a la trayectoria se destacan la estatuilla que recibió Jorge Fandermole de manos de la ministra de Innovación y Cultura de Santa Fe, María de Los Ángeles González, y del secretario de Cultura y Educación municipal, Guillermo Ríos; y la distinción al sello Blue Art Records, compañía dirigida por el periodista Horacio Vargas que cuenta con 17 años de vida y 91 discos en su catálogo. Entregaron este premio Pedro Cantini, secretario de Producciones, Industrias y Espacios Culturales del Gobierno de Santa Fe, y Federico Valentini, subsecretario de Cultura.

Además, Martín Boix, subsecretario de Comunicación Social  y Guillermo Ríos entregaron un reconocimiento a la trayectoria de una figura clave del ámbito radial rosarino: Pily Ponce.

Durante la ceremonia se proyectaron en pantalla gigante numerosos mensajes de artistas representativos de la música local y nacional. De este modo, enviaron su apoyo a los premios Rosario Edita Rubén Cacho Deicas (líder de Los Palmeras), Mario Pájaro Gómez (vocalista de Vilma Palma, actualmente de gira por Estados Unidos), y Liliana Herrero (cantante folclórica), entre otros.

Especialmente emotivo resultó el saludo de Juan Carlos Baglietto, uno de los fundadores de la Trova Rosarina: “La música no puede nunca servir para separar a las personas. Todo lo contrario. Felicidades, Rosario”, celebró el músico. Más tarde, Carmina Burana se llevó el premio al Mejor Disco de Ska/Funk/Reggae por su álbum Existe, y La Metamorfosis del Vampiro hizo lo propio en la categoría Mejor Disco de Fusión/Experimental/Electrónica con su LP Criaturas Violentas.

Héctor De Benedictis, secretario de Turismo de la Municipalidad, entregó la estatuilla en compañía de Damián Schwarzstein, director de Rosario3.com. Por otro lado, Natalia Pellegrinet ganó en la categoría Mejor Disco Cantautor/Cantautora con Pluma, Degradé como Mejor Disco de Rock/Pop/Indie (su álbum se titula Balneario), y Maximiliano Kanter, músico y director de la agencia Kanter Lovertising, se llevó el premio a Mejor Arte de Tapa por su trabajo en el disco de Madhu, homónimo de la banda. Oscar Taborda, director de la Editorial Municipal de Rosario, y Juan Junco, periodista de Canal 3, otorgaron el galardón.

Las performances musicales continuaron con el ritmo de La Esencia de La Cumbia, el tono romántico de Elías Rampello, ascendente vocalista local que recientemente teloneó al español Pablo Alborán en el estadio Luna Park, y la colorida presentación de Los Bardos, trío integrado por Nahuel Marquet (Degradé), Pablo Pino (Cielo Razzo) y Ezequiel Salanitro (Sikarios).

El cierre llegó con un dinámico dúo integrado por Diego Frenkel, líder de la recordada banda porteña La Portuaria, y la cantante rosarina Evelina Sanzo. Una despedida a dos voces, con diferentes matices vocales y un último tema portentoso sobre un aguerrido riff de guitarra.

Con el fin de implementar políticas culturales tendientes a la formación de públicos y a la exposición y difusión de las producciones discográficas locales, visibilizándolas y valorizándolas, la Municipalidad de Rosario, a través de la Secretaría de Cultura y Educación, impulsó la creación de los premios Rosario Edita, tomando como ejemplo el relevamiento que hace anualmente el programa radial La Canción Del País, de Radio Universidad de Rosario.

Esta primera edición, de la cual habían participado 150 discos en un proceso de preselección, se destacó no sólo por su gran convocatoria de público, sino por el carácter inclusivo en torno a los diferentes géneros musicales: se otorgaron 16 estatuillas a artistas de los más diversos estilos. Todo ello en un marco de especial respeto entre todos los actores involucrados.

Fuente: rosarionoticias.gob.ar

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Carlos Casazza Cuarteto en el CCK

 

El guitarrista rosarino Carlos Casazza brinda un concierto en la Sala Argentina junto al pianista Ernesto Jodos, el baterista Carto Brandán y el contrabajista Mauricio Dawid. El cuarteto presenta su nuevo disco La sombra del sauce transparente, integrado por composiciones propias.

Las entradas son gratuitas y estarán a disposición a partir del martes 8 de mayo, de 12 a 19, en Sarmiento 151, hasta agotar la capacidad de la sala. Se pueden retirar hasta dos entradas por persona. También se pueden reservar a través de esta página. Las reservas deben retirarse desde el mismo martes, de 12 a 19, y hasta dos horas antes del espectáculo.

 

http://www.cck.gob.ar/eventos/carlos-casazza-cuarteto_2688

 

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Primer disco de BlueArt sólo en versión digital



Fragor urbano es un resumen integral de las obras del notable compositor rosarino Ezequiel Diz para quinteto de tango disponibles en plataformas digitales. La mayor parte de las composiciones han sido escritas hace más de 15 años, y algunas otras un poco más recientes. La pieza que da nombre al disco está dedicada a las personas asesinadas el 19 y 20 de diciembre del 2001 en Argentina.


“Esta música entrelaza en su cuerpo y forma los sonidos de mi ciudad con mi formación académica, y en su esencia convergen un conjunto de sentimientos encontrados, propios de las grandes urbes que combinan miseria y belleza, abundancia y desigualdad, tiñendo su estética y cincelando su contenido”, explicó Diz.

El quinteto que participó de la grabación son Guillermo Copello en violín, Mariano Asato en bandoneón, Lucas Querini en piano, Julia Martínez en contrabajo y el propio Diz en guitarra, arreglos y composición.



Fragor Urbano

Ezequiel Diz

 

Obras para quinteto de tango

 

 

1-     Fragor Urbano (2001)*

Tango-Fuga

 

2-     Fantasía Tanguera Nº 6(2009)

 

3-     Poema Lírico(2012)

      “Que me deje decir adiós”

 

Tres Tangos(2000)

4-     I Allegro Enérgico

5-     II Allegro Tangabile

6-     III Adagio-Allegro

 

7-     Ensueño Nº1 (2005)

            “Canción del serrucho”

 

Suite Gotán(2003)

Homenaje a Eduardo Rovira

8-     I – Fuga

9-     II – Cantabile

10-III – Preludio

11-IV – Enérgico

 

12-Gymnopedie Nº 1

 

(*) Dedicado a la memoria de las personas asesinadas el 19 y 20 de diciembre del 2001 en Argentina.

 

Todas las obras compuestas por Ezequiel Diz, excepto Gymnopiedie Nº1 de Erik Satie. 

 

            “Esta música, creo, entrelaza en su cuerpo y forma, los sonidos de mi ciudad (Rosario) con mi formación académica, y en su esencia convergen un conjunto de sentimientos encontrados, propios de las grandes urbes que combinan miseria y  belleza, abundancia y desigualdad, tiñendo su estética y cincelando su contenido.”
Ezequiel Diz

 

Músicos invitados:

Franco Luciani, armónica en Poema Lírico

Ethel Koffman, voz en Poema Lírico

Dietlind Von Pobloski, violín en Poema Lírico

Damian Bincaz, guitarra clásica en Poema Lírico

Salvador Trapani, serrucho en Ensueño y Gymnopedie Nº 1

Hernán Gastiaburo, oboe en Ensueño

Martín Marino, contrabajo en Tres Tangos, Fragor Urbano y Fantasía Tanguera Nº 6

Sebastian Jarúpkin, bandoneón en Tres Tangos y Fragor Urbano

Sebastian de la Vallina, violoncello en Gymnopedie Nº 1 

 

Producción general y dirección artística: Ezequiel Diz.

Grabado en los estudios: “La Tecla”, “Corcovado” y “Estudio Panizza”. 

Técnicos de grabación: Mariano Braun, Ariel Migliorelli y Alexander Panizza.

Edición: Ezequiel Diz.

Post producción de audio y edición: Ivan Tarabelli.

Diseño gráfico: Roxana Rainoldi

 

 

Contacto:

www.ezequieldiz.com

ezequieldiz@yahoo.com.ar

 

Sinceramente gracias a:

Los músicos que participaron y sumaron su arte a este proyecto.

Los técnicos que aportan sus malabares.

A Huguito, por su especial participación.

A Ali, mi compañera de aventuras.

 

Poema Lírico

“Que me deje decir, adiós”  

 

Una flor vino a mí, y era casi, azul,                      

querrá decir, su palidez, adiós,

quizás le duela, ya saber.

 

Una luz vino a mí, y era casi, ardor,                                           

sé que  igual yo la quise… tener.    

  

Sentir y no saber, dónde puede encallar,

esta raíz, sin brotar.                                 

 

Una flor vino a mí, y era casi, azul,

querrá decir, su palidez, adiós,

quizás le duela, ya saber.


Una voz vino a mí, y era casi, señal,

no mirar atrás, y solo  partir.

 

Sentir y no saber, dónde puede encallar,

esta raíz, sin brotar,

este dolor sin final.

 

Qué palabra hay, que me deje decir, adiós.

 

Hugo Diz

 

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Un disco como escenario que habitar (Rosario/12)

 

por Leandro Arteaga

“El disco, en un punto, es heterogéneo, los temas están diferenciados entre sí, pero a su vez coincido en un escenario por el que se puede circular con cierta unidad”, dice Carlos Casazza de La sombra del sauce transparente (BlueArt Records, 2018), el disco que presenta esta noche, a las 19, en Museo Castagnino (Oroño y Pellegrini), con entrada gratuita.

En compañía de la guitarra clásica, Casazza propone un recorrido con la forma de ocho temas propios, en compañía de Ernesto Jodos (piano), Mauricio Dawid (contrabajo) y Carto Brandán (batería). La sombra del sauce transparente evoca, efectivamente, un escenario, una suerte de no‑lugar donde la sombra aludida puede evocarse, seguramente sentirse, dividida entre lo figurativo y abstracto. Vale decir, en el nuevo disco de Carlos Casazza hay un clima que impregna, que invita a quedarse allí, en ese momento. Y habitarlo.

“Cada tema tiene su lógica, es algo que siempre pienso en forma ‘circense’. Es decir, quedó un disco heterogéneo en su composición interna y a su vez, deliberadamente, quedó un escenario grande que los cuatro acordamos como homogéneo”, refiere el músico a Rosario/12La sombra del sauce transparente es también la confluencia de un proceso musical, que se remonta a experiencias previas, porque “el cuarteto deviene de otros proyectos, donde se vieron involucrados Jerónimo Carmona, Ramiro Gallo, Luciano Ruggieri, Ernesto Jodos también. En su momento fue un quinteto, y fue ése el lugar donde comenzó a circular parte del material que termina en este disco. Después me encuentro con el cuarteto. Así que otra parte del material la escribí desde la dinámica de este grupo, no sólo pensando en la instrumentación, que me había quedado más o menos establecida, sino también en los perfiles de ellos mismos, como músicos. Hay también un sólo tema escrito en el pasado (Xul), que quería incluir, porque me gusta retomar algo ya escrito paraque encuentre un lugar nuevo. Es decir, el disco está formado por este tema antiguo, revisitado, por lo que venía escribiendo, y por un 30%, digamos, que pensé sabiendo que éste era el grupo. Pero también imaginando un disco posible”.

La textura musical de la guitarra de Casazza pareciera hilvanar los distintos momentos, a través de una invitación al diálogo con los demás instrumentos. “Al ser todos los temas míos, me puse a pensar en los materiales ‑como se dice habitualmente‑, en cuáles son los temas a trabajar. Es un cuarteto con mucha intimidad, donde yo toco la guitarra clásica junto a la batería, piano y contrabajo, así que había que relacionar esto de alguna manera. Quizás haya tenido alguna función de liderazgo, que no veo como tal, porque estoy medio acostumbrado a la época del rock, donde todo era grupal; desde ya que hay que tomar decisiones profesionales y artísticas, y soy yo quien las toma. En este sentido, en cuanto a los solistas, creo que en el disco eso es algo que está bastante equilibrado, porque nadie está preocupado por tocar un solo más corto o más largo. El disco es jazzístico en un punto, pero me parece que algunos temas tienen una situación formal en la que el rol del solista tiene que cuidarse de no ser un monólogo sin sentido”.

Es por esto que la relación musical que el disco exhibe permite pensar o intuir cierta dinámica entre las partes. Según Casazza, “uno imagina un contexto donde, primero, esté el compromiso del músico con lo que uno le propone, uno se ilusiona en eso, y se trata de una ilusión básica: que el otro lo sienta propio y se genere una especie de sociedad real. Obviamente, la otra ilusión es que alguien lo escuche, que a alguien le interese. Pero lo primero tiene que ver con generar algo en la inmediatez de tus propios compañeros”.

Casazza confiesa tener “un problema bastante grave, no soy un músico con marcas genéricas, admiro a quienes manejan un género ‑folklore, tango, jazz‑, pero a mí no me tocó, no es lo mío. Algo que no es ninguna particularidad especial”. De todas maneras, el jazz es el lugar desde el cual se puede referir La sombra del sauce transparente. Al respecto, el músico señala que “el jazz ha tocado un extremo maravilloso, porque hay un juego con la cuestión del individualismo ‑en el mejor sentido de la palabra‑ y la sociedad inmediata. Ningún grupo de jazz o de rock, si no tiene esa dinámica, funciona. Siempre miro con admiración eso. El jazz ha sido quizás la música más maravillosa del siglo XX y ahora, como decía Borges, está dispuesta a diluirse en sí misma; digo algo obvio, lo dice su historia, el jazz está dispuesto a desvanecerse y a reencarnar, si es ése el verbo, en una nueva situación. En el rock, ese impulso termina históricamente en un momento, hay que decirlo, si bien la lógica de la canción y del instrumental del rock ha sido un momento súper interesante de la música popular. Mientras el rock fue una música absolutamente acunada en la masividad y en el éxito, el jazz estuvo dispuesto a fracasar, lo que no es poco. El jazz jugó un juego más extremo, también porque estuvo dispuesto a tocarse con todos los otros lenguajes, y con una gran humildad. A lo mejor es eso lo que me atrae. Me gustaría ser un buen músico de jazz, o de rock, pero no lo soy”.

Del hacer de Jodos, Dawid y Brandán, Casazza dice que “todos los músicos con los que toco son mejores que yo, son generosos, y entiendo que por lo menos el papel que les pongo enfrente les genera algún tipo de inquietud. Para mí eso es un halago suficiente. Tenía ganas de mostrar lo que estaba componiendo en los últimos años, de ponerlo con un grupo y en un disco. Me parece que lo que yo compongo se encontró con un grupo, es decir, es la misma música la que se encuentra con el grupo. Es eso lo que me hace sentir alegre”.

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Carlos Casazza Cuarteto presenta su nuevo disco

 

El guitarrista rosarino Carlos Casazza es uno de los músicos más creativos que ha dado la escenajazzística del país. Y lo vuelve a demostrar con su flamante disco, La sombra del sauce transparente(BlueArt Records, 2018), junto a Ernesto Jodos en piano, Mauricio Dawid en contrabajo y CartoBrandán en batería.

En su nuevo álbum, donde toca la guitarra clásica, Casazza es el autor de los ocho temas. “Cuandodecidí armar un disco de composiciones propias para cuarteto con base rítmica tenía la mitad delrepertorio, el resto se fue armando en los dos años que tocamos en vivo con el grupo, pensando enla instrumentación y en las características de los músicos”, recuerda Casazza.

 

“Uno –agrega- siempre intenta escribir composiciones para ser tocadas por aquellos que se sientaninteresados, y en ese sentido Ernesto, Carto y Mauricio se involucraron muchísimo en el proyectodiscográfico, me ayudaron a pensar y reescribir los bocetos pergeñados, con una gran generosidadmusical”.

Casazza nació en Rosario. Ha tocado y grabado con Ernesto Jodos, Lucho Gonzalez, Juan PabloNavarro, Martin Sued, Liliana Herrero, Adrián Abonizio, Tomas Gubitsch, Claudio Cardone, LucianoRuggieri, Jorge Fandermole, Luis Nacht y Juan Pablo Arredondo.

BlueArt editó sus discos Retrato en blanco y negro (2004), en dúo con Leonel Lúquez, y Dúos-Tríoscon invitados como Rubén Goldin y Liliana Herrero (2005). En su rol de productor artístico hizoExtraño conocido de Adrián Abonizio (2006) y Actividades constructivas (2014), solo piano deErnesto Jodos.

No es la primera vez que Casazza y Jodos participan de un proyecto discográfico en común. Seconocieron hace 10 años, cuando editaron como dúo el disco “La palabra kilómetros”. “Siempredigo que Ernesto es un músico, más allá de su indiscutido talento, de una generosidad muy grande.Es de una honestidad intelectual y artística total”, dice Casazza sobre su socio musical.

 

Las fechas son

SANTA FE. Viernes 20 de abril, 21 hs. La Mirage, Primera Junta 2518. Las entradas se retiran a partir de las 20 hsen la misma sala.

ROSARIO. Sábado 21 de abril, 19 hs, Museo Castagnino, Oroño y Pellegrini. Las entradas (2 por personas) seretiran desde el miércoles 18 de abril en disquería Paraphernalia, Rioja 1070.

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Balance del festival en el Fontanarrosa y en el Castaganino

 

Por Héctor Mansur para Rosario/12

https://www.pagina12.com.ar/107015-una-ciudad-copada-por-el-jazz

 

Cuatro fabulosos días jazzísticos tuvieron los rosarinos este fin de semana. Un verdadero lujo para los amantes del género y la buena música resultó el Festival de Jazz organizado por el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa que crece en calidad y audiencia año tras año.

Primera noche. Minuto inical para ver superpoblado el escenario junto a 18 músicos, la mayoría muy jóvenes, conformando la Musimedios Big Band, bajo la dirección del trompetista Sebastián Tesey. La agrupación perteneciente al Sindicato de Músicos de Rosario, abrió fuego con “April in Paris” (Vermon Duke), recordada canción del exitoso musical de Broadway “Walk a Little Faster” en 1932. De muy buena performance, sorprendió la afinación exacta y el incluir un contrabajista, mas un bajista eléctrico para el refuerzo de graves en algunos pasajes. El repertorio navegó las décadas del 40/50, destacándose los arreglos obtenidos de puño y letra del gran Duke Ellington a manos de su viuda, otorgados al maestro santafesino Pedro Casís en su paso por Nueva York. A su regreso de la aventura europea continuó Garrapatea, trío de jazz fusión integrado por Mirko Tijardovic en guitarra eléctrica con un gran sonido e impronta rosando el audio de masters del instrumento como Chuck Loeb & Robben Ford, Lisandro Montedo en bajo, destacándose en sus líneas y solos más el joven baterista Lautaro Bengoechea Moriconi un buscador nato de recursos y sonidos. Para descatar: La canción en sentido homenaje al recordado guitarrista Allan Holdsworth.

El cierre estuvo a cargo del experimentado pianista Mariano Ruggieri junto a su grupo conformado por titanes del jazz rosarino: Julio Kobryn en saxo, Jorge Palena en contrabajo y una autoridad como lo es Sebastián Mamet en batería. Transitaron un listado de canciones con un sonido mezcla entre eléctrico/acústico de gran nivel. Lo de Ruggieri parece suave y poderoso a la vez, llamó la atención su sonido seleccionado lidiando casi el audio de un piano vertical mixturado con lo eléctrico de la banda.

Segunda noche. Mezcal Trío, integrado por los finísimos músicos Damián Bincaz en guitarra eléctrica, Gaston Bozzano en bajo eléctrico y Facundo Aride en saxo tenor llenaron el comienzo de bellas melodías con temas de su primer disco y adelantaron nuevo material. Pablo Juárez en piano y voz, Charly Samamé en guitarra y voz, Hernán Flores en bajo, Julio Kobryn en saxos y Alfredo Tosto en batería, percusión y voz conforman Pecha, un verdadero seleccionado de músicos locales. Con ellos llegaron las primeras voces y coros del Festival, ya que hasta alli lo sucedido había sido instrumental. El afro y brazilian jazz irrumpió la noche y hasta aires de música urbana, candombe y chacarera. A sala nadie se movió para darle la bienvenida a uno de los máximos exponentes del jazz, el prodigioso baterista Pipi Piazzolla, junto a sus compañeros Lucio Balduini en guitarra y Damián Fogiel en saxos. El susurro fue evidente tras no ver a un bajista en el escenario. Pipi se encargó de explicar que de esa forma no estarían conectados a la nota fundamental y los llevaría a estar más entrelazados. Abrieron con “Evidence” (Thelonious Monk) en increíble versión llena de sorpresas, donde reinaron los dúos saxo‑batería y guitarra‑batería, incluida en el disco Arca Rusay en un compás complejo como es el 9/8 donde confesó que gracias a Guillermo Klein aprendió a tocarlo en estilo afro. “Yo vengo de una familia abierta musicalmente, donde hubo mezclas estilísticas, mi abuelo soñaba con tocar música clásica y terminó con el bandoneón”, dijo Pipi.

Tercera noche. Seba López Trío se encargó de abrir el set con su canción “Un poco de claridad”, luego llegó “Siete cielos” bajo el mando del bossa nova y un recorrido por los caminos de la música ambient bajo el lenguaje de la fusión. Luciano Ruggieri, uno de los mejores bateristas de la escena actual, quien se ubica en el lugar justo al servicio de la canción y Cristían Bórtoli en contrabajo fueron los compañeros ideales para López.

Punto alto para Mobyfreak, banda integrada por Gustavo Marozzi en guitarra, Julio Fioretti en bajo, Javier Allende en batería y Marcelo Vizarri en teclados. Todos excelentísimos instrumentistas de largo recorrido mostrando su propuesta de jazz eléctrico que los identifica. Se escucharon dos temas en cuarteto para luego dar paso a la primer dama de la noche, la versátil y cautivante cantante Paula Soka. Junto a ella abordaron canciones versionadas en alto nivel, como “Shape of my heart”

(Sting‑Miller), “Little Wing” (Jimi Hendrix), “Higher Ground” (Stevie Wonder) y Alma de diamante (Spinetta) que logró exclamaciones y aplausos genuinos de los presentes. Las sustituciones acórdicas, melodías dobladas por la guitarra y cadencias vocales bluseras, fueron partes constantes de los recursos utilizados cercanos al smooth.

Luego fue el turno de Horacio Fumero, un ícono de enorme recorrido representado el jazz, en este caso en formato dúo familiar junto a su hija Lucía Fumero en piano y voz. “Capullito de Alelí”, “La espera” (del cubano Alejandro Vargas), “Carancho” de su autoría e incluida en el álbum Vuelos (BlueArt), de movimiento contrapuntístico, rítmico y chacarerístico fueron algunos de los brillantes momentos de este dúo, para explotar en aplausos en la canción “Milonga Gris” (Carlos Aguirre), bellísima composición doblada en un poderoso scat de piano y voz por Lucia, llena de emoción, cadencias, acentos y sorpresivos cortes.

Infaltable si de jazz se trata, la presencia de uno de nuestros popes rosarinos, el legendario Rubén “Chivo” González junto a su sexteto, recargado con las presencias santafesinas de Víctor Malvicino en saxo tenor y Pedro Casís en trompeta. “Mood Indigo”, “In a mellow tone”, “Perdido”, “Solitude”, “Isfahan”, sonaron en un esperado y sentido homenaje a Ellington, a quien el Chivo según cuenta la historia pudo saludar en 1968 en el Teatro Argentino de La Plata, mientras el astro comía un sandwich de lechuga. Parráfo aparte para la gran introducción de piano en “In a sentimental mood”, donde el maestro Leonel Lúquez demuestra semana tras semana por qué es un pianista todo terreno. Con gran sonido y ubicación musical participó en contrabajo Franco Di Renzo, sumado a la alegría y placer de ver y escuchar al dueño del jazz en la batería, el querido Pau Ansaldi. La noche culminó como correspondía con Horacio Fumero incorporado al sexteto en memorable cierre junto al “Watergate Blues”.

Domingo. Había que traladarse al Museo Castagnino para escuchar a dos grandes músicos. Adrián Iaies (de Buenos Aires) en piano y Mariano Loiácono (Cruz Alta) en flugelhorn. La naturalidad de ambos es increíble. Un Loiácono de enorme digitación y fraseos majestuosos y un Iaies indiscutible, absolutamente gestual y musical para tocar, cantando internamente para el todo lo que iba sucediendo en el desarrollo, como conteo de tiempos y doblaje de melodías, expresando todo eso en su ser y dejando bien en claro su sonrisa y felicidad mientras ejecuta para pasar a la seriedad cuando habla frente al público. Sonaron: “I love my chiru”, “Ampelopsis waltz”, de su autoría (incluidos en el disco Nikli Song), “Las inclemencias del tiempo”, “Golson” (dedicado a Benny Golson), “A propósito” (de Tommy Flanagan), uno de sus preferidos, y “Rubio tornado catalán”. Los que hicieron escuela y dejaron huella, sobrevuelan cualquier escenario y también hubo momento para la trilogía spinettiana y suenen mixturados en bellísima puesta “Canción para los días de la vida”, “Fermín” y “Maribel”. “Mariano es uno de mis maestros, tocar con él me hace estudiar más, es un verdadero héroe local, y donde pisa crece el pasto”, dijo Iáies. El bis fue “Años de soledad”, de Astor Piazzolla como la última que escucharíamos en esta maratón jazzera en la ciudad.

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Músicas muy potentes y generosas

 

Por Leandro Arteaga para Rosario/12

https://www.pagina12.com.ar/106621-musicas-muy-potentes-y-generosas



El Fontanarrosa Jazz Festival culmina hoy, con lujo de músicos: Adrián Iaies y Mariano Loiácono, a las 19 en Museo Castagnino (Pellegrini 2202). Pianista y trompetista presentarán el disco NikliSong, consecuencia de una colaboración de amistad y admiración compartida. “Es una relación de mucho afecto y disfrute, nos gusta tocar juntos, pasar tiempo juntos, tenemos algunas opiniones bastante coincidentes respecto del compromiso de cómo hacer música, así como ciertas afinidades estéticas”, explica Iaies a Rosario/12.

Y prosigue: “Mariano es un músico mucho más enfocado y mucho más homogéneo en su estética personal, en su discurso. Se nota en la música que toca, que escribe, en los grupos que arma. Lo mío es un poco más ecléctico, tengo intereses mucho más variados, por decirlo de algún modo; pero cuando tocamos juntos, hay un territorio en común que creo tiene que ver con buscarle la vuelta a la posibilidad de aprovechar ese afecto”.

NikliSong contiene ocho piezas: seis originales y dos versiones: Fermín, de Luis Alberto Spinetta, y Zamba del Laurel, de Cuchi Leguizamón. “Es el primer disco que hacemos juntos, aun cuando Mariano viene participando en discos míos desde hace cuatro o cinco años; ha grabado varias veces conmigo, con el trío, de invitado, con el cuarteto, pero ésta es la primera vez que hacemos un disco juntos, de dúo; y más allá de que las composiciones son prácticamente todas mías, es una música que yo pensé para poder tocar con él, algo que él pudiese disfrutar y sacarle el jugo. En este sentido, me aprovecho de una cualidad que es para mí la que hace a Mariano un músico diferente de la mayoría de los músicos que hay en Buenos Aires, y es que puede adaptarse a tocar una música que no es la que él naturalmente suele tocar, pero sin salirse del estilo. O sea, no es que él viene a tocar mis temas y los quiere llevar para otro lado, sino que él va a tratar de aportar desde lo que los temas proponen, desde la estética de la propia música, sin forzar ninguna situación. Como buen músico de jazz, Mariano es alguien inteligente, y tiene una inteligencia que está por arriba de la media. Todo lo que toca lo aprovecha para sí mismo. Y hay algo más, muy importante: el sonido. Vos escuchás la trompeta de Mariano y ya sabés que es él. En un trompetista, eso es algo clave”.

-‑ Pienso también en un desafío personal, al exigirte estar a la altura de esta amistad y admiración musical -comenta Rosario/12.

-‑ Sí, para mí compartir el escenario con Mariano es siempre una responsabilidad, es un compromiso, porque creo que Mariano pone la vara muy alta, es un tipo que no se perdona nada y es muy autoexigente; yo conozco esa faceta suya, soy también así. Me imagino que él también vive un compromiso especial cuando toca conmigo. Me parece que somos muy parecidos, muy autoexigentes, y nos gusta estar a la altura de las circunstancias. Por otro lado, como director del Festival de Jazz en Buenos Aires, he tenido la chance, la suerte, de conocer a la mayoría de los músicos que están tocando jazz, al menos en Buenos Aires, y también a los más importantes o representativos de los que están por fuera de Buenos Aires, y me parece que en este momento Mariano es el músico de jazz más importante que hay acá, es el músico más completo. Si tuviese que nombrar dos o tres, Mariano seguro que está en ese podio.

-‑ Tengo entendido que al disco lo grabaron en una sola sesión.

-‑ Fueron tres horas. Básicamente, es una música que veníamos tocando, no sé si hay algún tema que hayamos estrenado en el estudio, creo que no. Los dos tenemos bastante experiencia de estudio, sabemos qué esperar, qué queremos. No se trata de inventar nada raro, sino sólo de tocar esos temas del modo más inspirado posible. Además, grabamos en un estudio donde los dos solemos hacerlo, es el estudio de Florencio Justo, donde grabé mis últimos cinco o seis discos: conozco al técnico, la sala, el piano, toda la situación estaba dada para que fuera muy rápido. Fueron tres horas y luego hicimos algunos temas de nuevo, por si queríamos cambiar algo, pero me parece que lo quedó es lo que grabamos de entrada, fue bastante sencillo.

-‑ Las únicas dos composiciones que no te pertenecen son de Spinetta y Leguizamón, ¿por qué ellos?

-‑ Son músicas que para mí son muy especiales. Me atrevo a decir que eran temas que Mariano ni conocía antes de tocar conmigo, que no era una música que él escuchaba, y sin embargo, ya ves, lo que tocó en esos temas está perfectamente. No es que vos escuchás a un trompetista de hardbop tocando Fermín, de Spinetta, tratando de llevarlo a que parezca cualquier otra cosa, sino que está tocado como lo que el tema propone. Por otro lado, se trata de compositores que aparecen muy frecuentemente en la música que hago, con los distintos proyectos. O sea, la música del Cuchi, Spinetta, Cobián, Monk, son músicas que aun cuando en los últimos años me he dedicado mayormente a tocar mi propia música y me enfoqué mucho en la composición ‑gran parte del material que está en mis últimos cinco o seis discos es música que yo escribí‑, de vez en tanto, sobre todo cuando toco en vivo, son compositores que aparecen muy frecuentemente, porque me permiten hablar de mi identidad, tanto como cuando toco mi propia música. Son músicas muy potentes y muy generosas, en la medida en que cuando tocás esa música no sólo hablás de ellos, sino que también hablás de vos.

Las entradas para esta noche están agotadas, lo que motivó la instalación de una pantalla en la explanada de Museo Castagnino junto a 300 sillas. Las ganas de compartir música son evidentes, la última noche del Fontanarrosa Jazz Festival será una celebración.