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Paula Schocrón y Marcelo Gutfraind presentan “Percepciones” (jazzclub.wordpress.com)

 

Blueart Records presenta el primer disco del cuarteto liderado por los talentosos compositores e instrumentistas Marcelo Gutfraind (guitarra) y Paula Shocron (piano) e integrado también por Carto Brandán (batería) y Julián Montauti (contrabajo), con la presencia invitada de Pablo Puntoriero (saxos).

Marcelo Gutfraind alcanza niveles de inspiración y entrega profundas.

Paula Shocron no afloja con su imaginación y energía cada vez que se le presenta la oprtunidad de tocar.
Enrique Norris

En el cuarteto que lideran está, por supuesto, el dato de la conducción compartida, pero resulta aún más significativo el hecho de que los dos instrumentos que aquí dialogan y se completan en sus funciones ocupan, en el jazz, lugares hasta cierto punto intercambiables.

Tampoco son un dato menor, en la identidad del grupo, los aportes de Carto Brandán en batería, Julián Montauti en contrabajo y, como invitado, Pablo Puntoriero en saxo tenor.
Diego Fischerman

Sobre Paula Shocron: nació en 1980, en Rosario. En dicha ciudad, el trío Fuga de Cerebros, y La Revancha, fue considerada por los medios gráficos revelación del festival de jazz local. Actualmente reside en Buenos Aires y participa de proyectos de los músicos más importantes del jazz local, tales como Luis Nacht quinteto, Dialecto Oír (junto a Juan Pablo Arredondo en guitarra y composición y Sergio Verdinelli en batería) y el grupo del baterista Pepi Taveira, entre otros. El diario La Nación la consideró Revelación de jazz del año 2004 y en 2005 obtuvo el premio Clarín en dicha categoría. Su disco de piano solo ” La Voz que te Lleva”, (Blueart Records), editado en mayo de 2005, obtuvo el aplauso unánime de la crítica especializada tanto de la Argentina como del exterior.

Sobre Marcelo Gutfraind: Guitarrista y compositor. Jefe del Departamento de Audio perceptiva de la Escuela de Música Contemporánea (EMC). Estudió en Argentina y EE.UU., con Armando Alonso, Hal Crook, Jerry Bergonzi, John Abercrombie, Mick Goodrick, Pat Metheny, Gary Peaocock, Kenny Werner, Gary Burton, Jim Hall, John Scofield. Actualmente, lidera dos formaciones: una en cuarteto con Rodrigo Domínguez , Jerónimo Carmona, y Oscar Giunta y en trío con Jerónimo Carmona y Carto Brandán . Forma parte de los proyectos de Mariano Otero, Hernán Merlo, Eleonora Eubel, Sergio Verdinelli, Pablo Ablanedo. Editó dos discos como solista: “Experimentos de ida y vuelta” y “Río Abajo” .

Sobre Shocron-Gutfraind Cuarteto: Formado en 2003, se ha presentado en los clubes de jazz más importantes de Buenos Aires, y en el Festival de Jazz Rosario 2005.

El repertorio del grupo interpreta composiciones originales.

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Primer disco de Jerry González en Argentina (Cuadernos de Jazz, España)

 

Se editó originalmente en Europa y en España llegó a ser nominado como mejor álbum de jazz para los  Premios Nacionales de la  Música. El repertorio del dúo es inagotable: desde boleros, temas clásicos del jazz latino o standards del jazz, hasta arreglos y temas originales. Eso sí, siempre eludiendo la rutina y en busca de la sorpresa.     
Federico Lechner: “Es un disco sin ningún ensayo previo, simplemente bajar las luces y pulsar REC para empezar una melodía y armar el tema de oído o ponerle al otro un papel delante y ‘¿probamos ésta?’. Prácticamente todos son primera (y única) toma, con una frescura y sinceridad nada fáciles de conseguir en un estudio. Quedan invitados a la fiesta, ojalá disfruten casi tanto como lo hicimos nosotros”.

Jerry González: “Le pasé a Federico un bolerito que tenía y lo tocamos. EraSiempre junto a ti, una pieza muy popular de Pepe Delgado que yo tocaba mucho con Fort Apache como balada de jazz. Fue el principio de todo. No lo esperaba pero me siento muy orgulloso de ello”.

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Dúo Elía Andrada (La Voz)

 

El dúo integrado por el contrabajista Cristian Andrada y el pianista y compositor Eduardo Elía presenta su último disco “We see”. Este recital forma parte del ciclo Disco es Cultura que organiza la Agencia Córdoba Cultura.

El disco es un trabajo de estudio que está integrado por composiciones originales en el que se destacan diversas corrientes estilísticas del jazz, como el hard bop y el free jazz.

Cristian Andrada estudió contrabajo con importantes músicos, referentes de este instrumento, como Gustavo Lorenzatti, Mariano Otero, Hernán Merlo y Jerónimo Carmona. En 2005 fue becado para estudiar contrabajo en Holanda con Hans Roelofsen. Fue contrabajista de la Orquesta Sinfónica de Córdoba y también tocó junto a Martha Argerich, Bruno Gelber, Marcelo Álvarez, entre otros.

Eduado Elía se formó en la Escuela de Música La Colmena, cursó estudios de perfeccionamiento en la Escuela de Música Contemporánea Berklee Internacional Network (Buenos Aires) y en la Berklee College of Music de Boston (Massachussets). Sus dos grandes maestros fueron Luis Lewin (Córdoba) y Ernesto Jodos (Buenos Aires). Además estudió con Laszlo Gardony (Boston), Neil Olmstead (Boston) y Tino Derado (New York).

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We see (Club del Disco)

 

Este bellísimo nuevo trabajo de Eduardo Elia y Cristian Andrada fue grabado en dos sesiones entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Según se lee en la gráfica interna del disco, se debe un poco aErnesto Jodos y a Adrián Iaies por el surgimiento de esta propuesta. Pavada de padrinos, consiguieron estos dos músicos formidables. Y, por otra parte, ¡qué bien respondieron a la demanda!

De Eduardo Elia estamos conociendo también su segundo disco (este es el tercero), El yang y el yang. Cristian Andrada toca el contrabajo con los dedos y con arco, pero lo cierto es que lo toca con el alma. Le saca jugo al instrumento, logrando un sonido que puede ser más profundo o más ligero, pero siempre afinado, a contracorriente de tanto chiste sobre contrabajistas que circulan por ahí…

Una de las mejores cosas de este excelente disco es la selección de los temas. Pasan revista a Duke Ellington, Thelonious Monk, Wayne Shorter y otros maestros del género, pero también hay impromptuspropios que no desentonan para nada, y que son para un instrumento solo. En un disco parejísimo y sin baches, son puntos muy altos We,de Denzel Best (track 2) y Virgo, de Shorter (track 8). We see, de Monk (track 5), también está hecho con piano solo. Podríamos pasar revista a cada track, es un trabajo sin desperdicio y que merece una atenta y repetida escucha.

Un párrafo aparte para la calidad del sonido. Grabado en la Universidad Nacional de Villa María (Córdoba) y masterizado en Nueva York por Luis Bacqué, el disco tiene un audio, considerando además que son dos instrumentos muy sensibles a la hora de microfonear, que está a primer nivel mundial.

Una joyita (una más) dentro del estupendo catálogo del sello rosarinoBlue Art. ¿Qué sería del jazz argentino, o por lo menos de su registro sonoro, sin los sellos independientes? Un disco adictivo, para dejarlo en el equipo de audio una semana entera…

Producido por Horacio Vargas y Eduardo Elia

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NELI SAPORITI “TRAVESIA AMERICANA” (Diario La Opinión)



NELI SAPORITI
“TRAVESIA AMERICANA”

CD BlueArt – 2010 – 11 temas (Río de plata, La arisca, Lejanía y otros)

Dice la intérprete:
Dedicado a los cantores que reflexionan. Gracias a la familia y amigos, por su aliento y calidez. A Gerardo Gandini, paciente amor, quien ha escuchado, sugerido, acompañado y estimulado estos trabajos míos de hacer canciones. A Diego Rolón, artífice y mago del sonido de este disco. A todos los músicos participantes. A Diana Bellessi, por todo lo que recibí en el oficio de escribir. A Marcos López, por interpretar con sus imágenes la América morena que tanto conmueve. A Horacio Vargas y el sello BlueArt. (…)

Decimos nosotros:
A la voz de la intérprete -que además firma casi todos los temas- se suman guitarras, charango y programación a cargo de Diego Rolón. Ambos producen este trabajo que lleva los sonidos de músicos invitados como Gerardo Gandini en piano, Marcelo Baraj en percusión, Leandro Rouco en guitarra, charango y acordeón, Paula Pomeraniec en cello, entre otros. Ritmos de la tierra más cercana, paisajes regionales de la América profunda, historias de vida, una mirada desde el sur. Verdadera travesía americana.

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Fragmentos del mundo (Club del Disco)

 

En la contraportada se lee “Ernesto Jodos Doble Trío – Fragmentos del mundo – Jazz”. Y es muy contundente y real. 
Aunque vale la pena aclarar en qué consiste este “doble trío” (definición de por sí extraña). Es, Ernesto Jodos al piano, másJerónimo Carmona y Mauricio Dawid en contrabajos y Luciano Ruggieri y Sergio Verdinelli en baterías. Todos tocando juntos, algo que no es música experimental (como era en cierta manera el recordado Datrebil de Wenchi Lazo). 
Claro que no es algo que ocurra todo el tiempo: de los doce tracks que componen el disco, el doble trío toca en cinco. Con melodías bastante inasibles, por momentos aromas de be bop, de free jazz, ostinato en la base, los cambios entre tema y tema están dados más por lo climático y las texturas que por particularidades armónicas o melódicas. Hay vértigo como en LI# 6 (track 7), y calma en la bella balada que es Jaula de la luz; hay lugar para un tema del venerado Monk, Introspection (9), el resto de las piezas son de Jodos; y lo que más hay es un estilo personal e intransferible que este pianista, como pocos otros en nuestro medio, tiene. 

Es un placer escuchar música grabada en un nivel tan alto de técnica. Eso es mérito de Luis Bacqué, ingeniero de la grabación, desde las tomas hasta el mastering, y también contribuye la sala (nada menos que Ion) y los instrumentos utilizados. Una joya de música argentina, editada desde Rosario por Blue Art, ese pequeño milagro que persiste y hace a 300 kilómetros de la Capital, para alegría de todos los melómanos. 

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“Uno tiene ganas de seguir buscando” (Página/12)

 

Por Diego Fischerman

La actuación en el Festival de Mar del Plata se pliega a las que estuvo haciendo en Brasil, Buenos Aires y varias ciudades del interior –entre ellas Resistencia– para presentar su nuevo disco, Fragmentos del mundo, publicado por el sello BlueArt. Director de la carrera de jazz del Conservatorio Manuel de Falla desde su fundación, partenaire de Gerardo Gandini o de Charles Tolliver, experimentador de las conformaciones instrumentales más diversas, desde big bands hasta grupos con vibráfono o donde él toca el órgano eléctrico, tríos con cello, dúos con guitarra, como el que integra junto al rosarino Carlos Casazza, o grupos inclasificables, como en el que a ellos se agrega el violinista Ramiro Gallo, Ernesto Jodos es no sólo uno de los principales músicos actuales, sino uno de los más influyentes. En el campo del jazz, casi todos los pianistas situados en una primera línea fueron sus discípulos.

El mantiene un perfil de búsqueda permanente y en su producción discográfica más reciente explora las posibilidades de lo que ha llamado un doble trío. En rigor, los dos tríos con los que tocaba de manera alternada (con Jerónimo Carmona y Luciano Ruggieri y con Mauricio Dawid y Sergio Verdinelli), esta vez juntos. En tanto el pianista es siempre el mismo, se trata finalmente de un quinteto con dos contrabajos y dos baterías. Ni una ni otra duplicación son totalmente nuevas. Ya Ellington trabajaba ocasionalmente con dos baterías, aunque se trataba de buscar una solución para cuestiones acústicas. Pero los grupos dobles, desde la superposición de los cuartetos de Eric Dolphy y Ornette Coleman en Free Jazz, el experimento de Ascension de John Coltrane o los dos contrabajistas del último grupo de Ornette tienen una modesta tradición. Sin olvidar, desde ya, un grupo que no pertenece al jazz pero cuya influencia fue mayúscula: King Crimson en su versión como doble trío. “No intento alterar lo que es la concentración del trío”, explica. “Busqué una ampliación, pero no en el sentido de agregarle posibilidades ajenas a la propia célula de lo que es un trío sino potenciando esas características. El comienzo fue más bien utilitario; tenía dos tríos más o menos estables como para no cambiar tanto de músicos cuando las fechas de unos u otros no coincidían con las actuaciones. Después apareció la idea de juntarlos. De todas maneras no sonamos todo el tiempo en quinteto; también hay momentos con cada uno de los tríos por separado.”

Jodos comenta que “cada uno de los grupos tiene características bien diferenciadas. Y hay temas que encontraron su lugar más con uno que con el otro. Lo que se toca en quinteto está pensado, o se fue pensando a medida, para todos juntos. Había allí un desafío contrapuntístico y rítmico, que me interesaba poder resolver. Cuando empezamos a ensayar me parecía muy abrumador, y después empezó a ser divertido, la cantidad de información que iba recibiendo mientras tocaba. El otro aspecto tentador era que la propia situación obligaba a no ceñirse a roles fijos. Si el contrabajo y la batería navegan entre las necesidades de marcación y cierta independencia, entre el acompañamiento y la posibilidad de ser protagonistas, en este caso no pueden mantenerse en las sombras demasiado tiempo. Por lo menos uno de los dos tiene que jugar para no pegarse al otro. Los papeles se cambian y, cuanto más tocamos en vivo, esos cambios se hacen más flexibles, que es el ideal, para mí, de una sección rítmica en el jazz. Que eso pueda realizarse de manera improvisada y que exista la suficiente confianza de cada uno en los otros y en el grupo, como para entregarse sin reservas. Hay una parte un poco atemorizante pero, una vez que nos familiarizamos, es como ser chico y estar con un juguete nuevo que no se sabe muy bien cómo se comporta pero siempre es divertido. Pueden aparecer cosas muy impensadas y desde lugares imprevisibles”.

Tal vez por su naturaleza efímera –el solo desaparece en el mismo momento en que es tocado– el jazz se ancla en dos planos simultáneamente: el de las actuaciones en vivo y el de las grabaciones. Pero, en la Argentina, ni uno ni otro son demasiado fáciles. “Mucho del camino musical recorrido, y del tránsito entre un proyecto y otro, no está en los discos sino que sucede semana a semana. Los discos no muestran un proceso sino el comienzo o el final de un proyecto. Son imágenes muy chicas pero, al mismo tiempo, son las que acaban fijando lo que uno es para los demás. Si pienso en mi discografía, el trío es lo que menos aparece. Y en cambio, en el día a día, es sin duda el núcleo más importante de mi actividad. Dentro de todos esos cambios, cuando la cosa funciona más de una vez entonces uno la mantiene. Le da una chance a ver qué pasa. Y eso suele acabar en un disco. No es demasiado apriorístico. Nosotros tocamos mucho, con muchos, todo el tiempo. Y van apareciendo cosas con las que nos dan ganas de seguir buscando.”

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Un jazz en expansión (Clarín, 6 de diciembre 2012)

Por Federico Monjeau

En Fragmentos del mundo , su flamante disco editado por Blue Art, el pianista Ernesto Jodos ha buscado una ampliación instrumental, pero su naturaleza experimental parece haberlo llevado a una forma muy curiosa: el doble trío, que completan Jerónimo Carmona y Mauricio Dawid en contrabajos y Luciano Ruggieri y Sergio Verdinelli en baterías, aunque los músicos tocan simultáneamente sólo en cuatro de los doce temas que componen este álbum, once de los cuales firma Jodos y el restante, Thelonious Monk: el hermosísimo Introspection .

El trío de piano, contrabajo y batería es una tradición instrumental tan rica y al mismo tiempo tan austera que su duplicación hace pensar en esas ampliaciones clásicas como el doble cuarteto de cuerdas de Spohr; pero mientras que el doble cuarteto de Spohr lo que hace es acercarse a una orquesta de cuerdas, el doble trío de Jodos no se acerca a una orquesta de jazz; ni en los colores, ni en la polifonía. Su forma es más espectral.

No es exactamente un doble trío, ya que el piano no se duplica. Tal vez Jodos haya buscado profundizar la idea abierta y el intercambio de roles que está en base del trío moderno desde Jarrett (acaso antes); una expansión de los límites del trío, manteniendo la identidad. En este caso, manteniendo también la centralidad del piano. Eventualmente uno de los contrabajos puede llevar arco y, con ello, una forma melódica más nítida, como en El cristal de los otros, pero no es la constante.

Hay una diferenciación en la semejanza, por decirlo así, como por ejemplo en la forma de los solos independientes y complementarios de los contrabajos en la formidable versión deIntrospection . La duplicación se da en la forma instrumental y en la duración del original, que Jodos lleva a cinco minutos por medio de unas expresivas digresiones en las que el alma del tema nunca deja de oírse.

La versión de Monk es uno de los puntos más altos de un álbum cuyo interés no decae un solo instante. Hay composiciones y desarrollos más idiosincrásicamente jazzísticos, como Punto ciego o Fragmento del mundo , y hay otros que transcurren en una frontera más extraña, como Un viaje (para “doble” trío), con esas pocas notas que van siendo desgranadas una a una, rodeadas y replicadas (y en estas réplicas la expansión del trío cobra plena significación), como algo atomizado que de pronto se ve envuelto en un swing maravilloso y perfectamente orgánico.