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Horacio Fumero y un disco con aires pampeanos

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Página/12

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Horacio Fumero y un disco con aires pampeanos

Nuestro comentario del disco Vuelos, del contrabajista Horacio Fumero. Calificación: Muy bueno.

Por Adrián Baigorria

 

El contrabajista argentino Horacio Fumero vive hace tiempo en Barcelona. Se fue siguiéndole los pasos al mítico saxofonista Gato Barbieri, en un tour europeo, y quedó allá, tocando, dando clases, girando y componiendo. Cada tanto, vuelve a su Santa Fe natal y edita material nuevo, como ahora, que acaba de publicar por el sello especializado BlueArt Records su disco Vuelos, en formato trío, junto al pianista Diego Schissi y al trompetista cordobés Mariano Loiácono.

Registrado en los estudios Sound Rec de Buenos Aires, en agosto de 2013, Vuelospresenta cada composición trabajada en primera toma, como suelen hacer los buenos músicos de jazz, para crear una atmósfera cercana a la de un concierto en vivo.

El trabajo oscila entre el sonido del jazz y ciertos aires de música popular argentina, propios de las planicies santafesinas, en las que Fumero nació y se crió (en el pueblo de Cañada Rosquín), y del que partieron a Buenos Aires con su amigo León Gieco, cuando tenían sólo 19 años. Todos los temas del disco llevan nombres de pájaros litoraleños y son de autoría de Fumero, excepto una original versión de Las golondrinas, del compositor argentino Eduardo Falú, grabada sólo con un sutil tratamiento del contrabajo.

El disco abre con Chimango, un tema que arranca con el contrabajo de Fumero en solitario durante poco más de un minuto, para luego ceder paso a una armonía que remite a la chacarera, en el piano de Schissi. Las sonoridades del folklore argentino aparecen más claramente en Torcacita, que comienza con un enigmático fraseo de la trompeta de Loiácono. En Tero Tero, el sonido del jazz se manifiesta más contundente, al ser una composición que bien puede encuadrarse dentro del bebop, llevada por el walking bass de Fumero.

Vuelos está atravesado por la fluidez del tratamiento que el original trío hace de los temas, evitando los remanidos caminos de la fusión. Hay una especie de comandancia alternada en cada corte, que transita del ritmo del contrabajo de Fumero a la melodía llevada por el personal sonido de Loiácono o a las armonías que describen las teclas de Schissi.

Excepto el tema Carancho, que ya tiene cerca de cinco años y fue grabada en formatos de quinteto y dúo, el resto de las composiciones son recientes. En el tratamiento del disco, Fumero cambió la percusión por la flexibilidad y las modulaciones rítmicas que puede generar desde su contrabajo, además de su inclinación por los silencios que, en su concepción musical, son imprescindibles para resaltar las cadencias y las texturas sonoras.

Vuelos

Muy bueno

Horacio Fumero

2014

BlueArt Records