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"Cuando algunos amigos tocan música champagne yo prefiero hacer agua"

"Me importa más mi música que poner la cara", dice Pichi De Benedictis y la frase cierra más aún con el título de su nuevo tríptico dicográfico "Fuera de foco". Es que si algo no está en foco se pueden ver una, dos, o tres imágenes, para el caso, o bien todas y ninguna.

Por Pedro Squillaci 

 

"Me importa más mi música que poner la cara", dice Pichi De Benedictis y la frase cierra más aún con el título de su nuevo tríptico dicográfico "Fuera de foco". Es que si algo no está en foco se pueden ver una, dos, o tres imágenes, para el caso, o bien todas y ninguna. El músico rosarino, en un viraje camaleónico que incluye a los personajes Leonardo Marini y Sanseverino Orsini, presenta (o presentan) los discos "Agua", "Estudios sobre la monotonía y su relación con los cuerpos ingrávidos" y "Piezas para circos y glorietas". La cita es hoy a las 21.30 en el teatro Príncipe de Asturias, del Complejo Parque de España, Sarmiento y el río. Invitación por partida triple.

"Los bailes del azar/la vida entera/en su eterno girar/los cuerpos vuelan" canta Pichi en el disco "Agua", nombre de su disco de canciones. Y Pichi vuela. Con la única pretensión de que su música sea lo más líquida posible. "Sé que no voy a lograr un éxito comercial con este trabajo, entonces pretendo que mis canciones sean como el agua, que se consuman para saciar una necesidad, que se integre a tu organismo y una vez que lo lograste, ya está, no pide nada más", describe el ex autor ideológico de Acalanto.

"Hay muchos amigos míos que hacen música champagne o vino reserva, yo prefiero hacer agua", grafica De Benedictis. Y agrega: "Quizá algunos pretendan que su música los trascienda cuando se mueran, y yo no anhelo eso, quizá porque me convencí que mi música no tiene la calidad para sobrevivir al tiempo."

Los motivos de lanzar tres discos en vez de uno son miles y también uno solo."Tenía ganas de grabar lo que realmente tenía ganas", apunta el artista polifacético, periodista, autor de música para 40 obras de teatro, que fue secretario de cultura de la Municipalidad entre julio del 93 y diciembre del 95, y actualmente es el director y creador del Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC).

Muchas vidas en la vida de Pichi. Tantas que se autodefine como "El Salieri de todos", en referencia al músico que se sintió postergado por no tener el talento de Mozart. "Cuando Baglietto cantaba «La censura no existe" pensaban que era de él pero es mi tema, cuando hice el CEC decían que era de Chiqui González, y así mil cosas", detalla sin un atisbo de resentimiento.

Es que las historias van y vienen en su derrotero artístico, y Pichi quiso contarlas. El siente que hay, al menos, tres personajes identificables dentro de su mente, su cuerpo y su corazón. No es esquizofrenia ni locura, sino querer mostrar facetas interiores disímiles y con algún hilo conductor, tal vez como las de cualquier mortal.

Por eso aparecen otros dos personajes menos reconocibles, como el de Leonardo Marini y Sanseverino Orsini, ambos vinculados a nombres familiares. Marini refleja su costado instrumental vinculado con estructuras monótonas, de las que se siente un apasionado. Orsini se apoya en su perfil más festivo, en el acordeón a piano, "en esa música sin pretensiones". Ambos toman vida, tienen su historia, y Pichi habla de ellos como si fueran personajes externos a él, aunque nunca estuvieron tan cerca.

"Ellos no son solamente mi historia, ellos son la historia nuestra, porque el que toca necesita alguien para quien tocar y el que escucha necesita alguien que le toque, y nada más, lo demás es artificio", concluyó Pichi o tal vez Marini, aunque bien pudo ser Orsini.