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"El disco refleja un momento especial"

En su nuevo trabajo solista, el guitarrista rosarino se rodeó de músicos a los que siente en una misma sintonía artística. Con producción de Palmo Addario, la obra es resultado de una búsqueda por traducir en música distintas sensaciones.

por Edgardo Pérez Castillo

Además de verse atravesado por las músicas que transitó en sus múltiples proyectos previos, Hacia mí, el flamante disco de Luis Fuster está marcado por los vínculos logrados en ese recorrido artístico. Porque si bien aparecen allí la búsqueda melódica de la canción, el filo y la contundencia del rock, la cadencia del blues y la espontaneidad e imprevisibilidad del jazz, en su nuevo disco el guitarrista rosarino hace un tributo a la amistad y las afinidades musicales.

Fue precisamente ése el factor común el que Fuster tomó como norte junto al también guitarrista Palmo Addario, productor del disco que, editado por BlueArt, esta noche tendrá su presentación oficial en Plataforma Lavardén (a las 21.30 en la Terraza de la Cúpula, Mendoza 1085). "Yo tenía las maquetas, con melodía y armonía, para unos 20 temas. Con eso fui y le pregunté a Palmo: '¿Te gustaría que hagamos algo con amigos, que vaya de la canción hasta el smooth jazz?'. Palmo me dijo que sí, elegimos diez temas y de ahí partió todo", grafica Fuster, que a partir de ese momento comenzó a contactar a músicos "de distintos palos, del jazz, del rock, el blues, el soul, la canción". El siguiente paso fue enviarles las bases e ideas sobre las que harían su aporte. Y si bien la característica de cada invitado invitaba a presuponer hacia dónde irían sus intervenciones, Fuster dejó el margen suficiente para que pudieran dejar su huella en las obras. "Justamente lo que quería era éso, darle una espontaneidad --admite--. Armé la melodía, la armonía y algunos arreglos, pero quería otra oreja, entonces con esa idea fui a pedirle su opinión a Palmo. Después entre los dos elegimos los músicos y a ellos le dejamos lugar para los solos, para que hicieran arreglos, para que aportaran".

Al recorrer Hacia mí se hace evidente que el mecanismo resultó efectivo: en paralelo con la heterogeneidad estilística, las obras de Fuster responden a una unidad estética propia de una banda estable. "Me sorprendió la conexión que hubo --reconoce el compositor--. Los músicos interpretaban perfectamente el espíritu de la canción. Me sorprendió esa conexión, porque es muy variado, del disco participaron 14 músicos. Necesitábamos esa conexión, porque sino se iba para cualquier lado".

Hoy, en el piso superior de Plataforma Lavardén, una docena de esos músicos participarán de la presentación oficial del disco: junto a Fuster subirán a escena Palmo Addario (guitarra), Coco Maskivker y Leonel Lúquez (teclados), Alvaro Manzanero (batería) y Tutu Rufus (bajo) tendrán participación constante, sumando como invitados especiales a Claudio Cardone (teclados), Andrés Ludmer (guitarra), Jazmín Rivarola y Melania Montalto (voces), Roberto "Negro" Ceballos (saxo) y Javier Valderrama (flauta).

Luego de haber dejado su sello en discos como Después de la guerra (Certamente Roma), Lejos de la ciencia (Fabián Gallardo), Dominó (del grupo 3+1 Jazz Rock, publicado en 2010 luego de ganar en el Concurso de Coproducciones de la Editorial Municipal), Many the miles (de Jazmín Rivarola) y G11 (junto a una selección de guitarristas locales), en Hacia mí Fuster encuentra una identificación con su presente artístico. "He tocado mucho rock, blues, bastante jazz-rock. De hecho en 2010 con Palmo grabamos en su estudio Dominó, que es de jazz rock pero es otra escuela, no tiene nada que ver con este nuevo disco. Hacia mí refleja un momento especial. Generalmente las canciones salieron de momentos especiales, asociados a imágenes. A mí las emociones se me transforman en imágenes, como creo a la mayoría de las personas, y es desde ese momento que puedo bajar ideas al instrumento. El disco en realidad resume momentos, emociones, transformadas en imágenes y después en música. Por eso es tan variado", analiza el compositor, y concluye: "Hay mucha canción, no es un disco de hard-rock ni tampoco de baladas románticas. Es bastante ecléctico, con una línea más bien tranquila. Aún con sus picos de intensidad, no es un disco típico de un guitarrista, donde estás tocando a 250 kilómetros por hora de principio a fin. No es ese concepto, mi idea fue poder plasmar esas sensaciones en música, a través de amigos que conectan en la misma vibración".