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Serenidad e inspiración

Crítica de Federico Monjeau sobre Relojeros

 

El cuarteto formado por Ernesto Jodos (piano), Rodrigo Domínguez (saxo tenor), Javier Moreno (contrabajo) y Sergio Verdinelli (batería) acaba de editar un CD con el título Relojeros (ya no quedan). La alusión se completa con la gráfica del álbum, consagrada al relojero y sus preciosos mecanismos.

Al ver el disco uno tiende a pensar que ese título es el nombre de una de las piezas, pero no es así. Acaso sea simplemente el tributo a un bello oficio en retirada, aunque si ese nombre cobrase en este álbum un sentido metafórico, habría que atribuirlo a cierta cualidad de serenidad. Al menos eso es lo que trasunta el tema de apertura, Ahora después, que firma Domínguez; una pieza lírica que fluye con mucha libertad y que el saxofonista entona con una emisión bellamente aireada. Recién al pasar el último tercio se define un motivo propiamente dicho, como si se tratase de un tema con variaciones al revés (las variaciones al comienzo y el tema al final).

El álbum comprende siete composiciones de los distintos miembros del cuarteto, más un arreglo de una de las Folk Songs de Luciano Berio; Black is the color, que se canta desde hace un siglo en los Estados Unidos y que probablemente sea de origen escocés. El arreglo de Moreno se inspira en una fina idea de Berio, que es el acompañamiento de la viola; sólo que Moreno transforma el instrumento de cuerda en voz principal, confiada en este caso al contrabajo. Black is the color queda como una melodía murmurada sobre la que se desarrollan inspiradas paráfrasis y variaciones del piano, el saxo y el contrabajo con arco.

El de Relojeros no es un cuarteto de jazz convencional, ni los instrumentistas se reparten los solos llegado el turno. La batería, por ejemplo, tiene un único y breve solo en todo el disco; es en el comienzo de la pieza seis, Nasty, que también firma Domínguez y que parece retomar una idea melódica de Rock, otra de sus composiciones en este álbum, para desarrollarla desde una perspectiva diferente. “Nasty” es un término que en castellano podría traducirse por “repugnante”, pero sin duda es uno de los momentos más inspirados de este álbum.

Hay momentos que dan la idea de una improvisación radical, como en la primera parte de LI#9, de Jodos, donde el cuarteto parece guiado por una atractiva paradoja: cada uno parece ir por su lado pero a la vez todos parecen guiados por una especie de mimetismo instrumental, como si de pronto el piano quisiese fundirse con el contrabajo y viceversa.