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Música para descubrir

Jazz contemporáneo exquisito con “Relojeros (ya no quedan)” de Jodos, Verdinelli, Moreno, Domínguez.

Por Mili López.

Un dream team del jazz contemporáneo se juntó para grabar este disco que va a hacer historia. Ernesto Jodos (piano), Sergio Verdinelli (batería), Javier Moreno (contrabajo) y Rodrigo Domínguez (saxo) le imprimen su sello no sólo a la interpretación sino a las ocho composiciones que integran este registro. Si hay que elegir palabras síntesis serían riesgo, improvisación, belleza y equilibrio.

“Ahora después” (Domínguez) es la apertura con los instrumentos aportando cada frase que se ensamblan entre sí con un discurso sensible y musical, un engranaje suizo pero de sonidos musicales que perpetúa el tiempo en expresión.

“A plena luz” (Jodos) es uno de los platos fuertes, donde la creatividad y la libertad interpretativa del piano se funde con el saxo soprano. En “Ll # 9” (Jodos) aparece el matemático desorden, jugando con la ecuación orden-caos, un largo solo piano que marca una intención de balancear la ecuación.

En “Nasty” (Domínguez), la batería introduce con un solo para ingresar en un patrón junto al contrabajo, intención de comienzo con energía que da identidad al tema. El momento del contrabajo llega en “Black is the color”, donde se destaca en la introducción. Un puente hacia la obra del compositor académico contemporáneo Luciano Berio, con el arreglo del mismo contrabajista. Un joyita.

Un final digno de balance “Rubatos y conatos” (Moreno), donde se cuela en el inconsciente la propuesta de Keith Jarrett y su cuarteto europeo del ‘77, cantable y rubatos, un movimiento del intelecto y de la profunda emoción humana.

Cada pieza colabora a un sonido homogéneo de cuarteto. El piano envuelve con sus acordes todo el ambiente y lo reinventa a cada vuelta, con solos bien caminados y sensibles. El contrabajo percute no dejando que se caigan las armonías, empuja y apuntala. Se destaca el melodismo del saxo que se mantiene en todo el disco, no importa la escala, lo regular o lo irregular. La batería trabaja con sus platillos y su redo de manera casi fotográfica, ajusta los armónicos y hace que el corazón no se detenga cuando reina el caos, es un orquestador de los sonidos aperiódicos.

Los temas muestran una minuciosa habilidad y conocimiento del estilo, la interpretación finamente cuidada en todos los aspectos, todos se escuchan conversan, acompañan, asisten y visten entre todos un solo sonido, sí!, un perfecto mecanismo de relojería.

Disfrutar “A plena Luz” en una caminata nocturna.