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Entrevista al director de BlueArt en El Ciudadano

BlueArt Records cumple 18 años: un sello que se hizo mayor 

JAVIER HERNANDEZ

El Ciudadano de Rosario

24 DE OCTUBRE DE 2019

“Yo quería crear un sello que desde Rosario irrumpiera en la escena jazzera argentina”, comenzó recordando el periodista y productor discográfico local Horacio Vargas, fundador de BlueArt Records.
El proyecto comenzó hace 18 años cuando el país se desintegraba en su matriz política, económica y social, y él decidía, resistiendo, apostar por la cultura, la de acá y un poquito más allá, la independiente, la autogestiva. Un sueño por mirar aquello que era considerado invisible y hacerlo de cerca y a los ojos, buceando en los materiales originales de autores que trabajan el género desde Rosario y el resto del país.
Lo hizo abrazándose a una coherencia estética, ideológica y musical que le valió varios reconocimientos de esa misma industria desinteresada en hacer el trabajo de hormiga y le dieron un Grammy latino y un Gardel por discos de Gerardo Gandini y Adrián Abonicio, respectivamente. Lo forjó, también, con un motor que es clave en todo proyecto: la pasión. Así, hasta hoy, editó 99 discos en su mayoría de jazz pero también de música contemporánea y tango. A la par fue transformándose en gestor cultural, organizando conciertos y festivales donde presentar esa producción al público, y quizá sin quererlo o sin saber cómo lograrlo, fue creando comunidad.
Este viernes por la noche Horacio Vargas vuelve a convocar a los amantes del jazz para celebrar con una velada musical a cargo de los experimentados Ernesto Jodos, Carlos Casazza, Jorge Migoya y Rocío Giménez López, todos músicos que grabaron para su sello.
Vargas se sumerge en el mundo con el sentido de la escucha agudizada y piensa en discos casi como una forma fetichista de gozar con su materialidad. Se entrega a ellos y los acompaña en todo su desarrollo, como un organismo vivo.
BlueArt surgió como un proyecto personal de su fundador, como una idea de publicar lo que a él le gustaba. “Yo publico lo que me gusta leer. En la gráfica tenés que narrar y en la música te tiene que sorprender lo que estás escuchando”, contó el periodista a El Ciudadano quien recientemente fundó la revista cultural Barullo.
Esa inmersión lo lleva diariamente del presente al pasado con una coherencia en cuanto al estilo del sello. Son estos espacios los que, para Vargas, cumplen un rol fundamental en la sociedad, muchas veces desconocido. “Los sellos independientes somos parte de una revitalización de las industrias culturales”, afirmó, al tiempo que adelantó que “el mejor cumpleaños de BlueArt será el disco número 100”. Y develó: “No será un disco cualquiera. Es muy importante. Vamos a sacar un disco inédito del Gato Barbieri. Un concierto que dio en 1991 en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires pos democracia cuando volvía a tocar por primera vez”.
Se plasmará con ese trabajo, esa revitalización cultural a la que hace referencia el propio Vargas durante la entrevista a partir de un material inédito. “No hay más nada del Gato que esté grabado y esté inédito. Existe un fervoroso entusiasmo en el ambiente por este disco”, adelantó.
El material del saxofonista de jazz rosarino que murió hace tres años verá la luz en 2019. “Saldrá en diciembre y también tendrá su versión digital. Es un disco internacional. Hasta ahora licenciamos artistas de España para el mercado argentino pero esto es exactamente al revés. Tengo muchas expectativas. El concierto es de 1991, un momento en que el Gato estaba muy bien, en una gran etapa de su vida”, repasó.
El disco debut de la colección BlueArt Records fue Contrastes de Mario Olivera y Leonel Lúquez sobre composiciones de Astor Piazzolla. “Muy particular”, lo recordó Vargas. Al tiempo que sobre aquella presentación reflexionó: “El país y la ciudad estaban en llamas con saqueos. Ahí pensé que siempre estaba haciendo cosas en el momento equivocado. Muy entusiasmado pero pensando que no iba a ir nadie y por el contrario el teatro donde lo presentamos se llenó con más de 500 personas. Mi primera conclusión fue que la música sirvió para encontrarnos, para pasarla bien. Poco después entendí que la música hace bien”.

La pelea frente a lo que se denomina la crisis en la industria discográfica no está ajena a la realidad de BlueArt. Pero a las sucesivas crisis foráneas, la Argentina sumó las producidas nativamente. “Al comienzo del sello planificamos sacar un disco por mes y la crisis de 2001 nos pegó un cachetazo. Pero todos los años sacamos algo”, dijo.
Desde hace tiempo a BlueArt le llueve material: le llega desde afuera y desde todas las provincias argentinas. Abierto a los consumos culturales actuales, el sello comenzó a sumar material digital a su catálogo. “No porque uno vaya a reemplazar a otro”, afirmó Vargas para quien la prioridad sigue siendo el físico, sino porque, según dijo, “queremos que conviva el digital con el físico ya que facilita a los artistas hacerse conocidos”.
Y amplió: “No soy fundamentalista de la era digital y me acomodo en la línea de apostar por lo físico aunque no haya ventas y los costos técnicos estén dolarizados. Defiendo la materialidad”.“El sello siempre buscó tener un radar en funcionamiento en busca de captar algo novedoso y sorprendente. Personalmente me tiene que llamar la atención”, confió su creador quien para la apertura del milenio venía de cofundar el diario Rosario/12 y editarlo todos los días. “El periodismo gráfico, que es una profesión noble y grata, también tiene sus limitaciones y sus broncas. En un punto de mi vida profesional me di cuenta que tenía que pensar en otra cosa, en otro proyecto. Y ése era la música, algo que siempre me gustó”, expresó.
Finalmente, acerca de la pasión indudable que se refleja en este camino recorrido, Vargas ensayó una manera de autodefinirse: “Si hay algo que tengo claro es que lo que me mueve es la pasión: por la música, por la discográfica, por la escritura. ¿Qué soy? Soy productor fonográfico, gestor cultural, periodista, escritor y frustrado jugador de Rosario Central. Y fotógrafo, así empecé, siendo además cronista de espectáculos. Empecé escribiendo de espectáculos en la revista Risario cuando no había espectáculos, en 1983. Fui testigo del nacimiento de la Trova Rosarina gracias a la revista e hice muchos amigos músicos como Fito (Páez) y (Juan Carlos) Baglietto. Estuve en el lugar correcto. Ahora, con el sello, me parece que también estoy en el lugar correcto”.